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The Hate U Give, una mirada detrás del Black Lives Matter

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The Hate U Give, titulada en Latinoamérica como El Odio Que Das, puede adquirirse de manera digital en México en las plataformas de Cinépolis Klic y YouTube.

El legado musical de Tupac Shakur (estilizado como 2Pac) es innegable incluso para quienes no disfrutan el rap. Las rimas de Tupac son únicas porque más allá de su lenguaje explícito, por momentos sumamente agresivo y directo, así como de los numerosos conflictos que llegaron a ensombrecer su figura pública y que quedaron plasmados en algunas de sus letras, fueron de las primeras en incorporar el activismo social como parte fundamental en su composición.

En una década dominada por raperos que glamorizaban la violencia entre pandillas, Tupac logró reconocimiento dentro y fuera de su comunidad por su naturalidad para narrar en su obra musical la rudeza de la vida en los barrios bajos de la ciudad a la par que denunciaba la falta de oportunidades para otras personas como él y la brutalidad policíaca. Esto, junto con su presencia creciente dentro de las conversaciones públicas estadounidenses, lo llevó a convertirse en un símbolo de resistencia y activismo contra la inequidad racial. En una vieja grabación, puede observarse a Shakur sosteniendo a un niño en sus brazos mientras explica con una sonrisa en el rostro, pero un semblante serio, el significado del acrónimo THUG LIFE que llevaba tatuado en su abdomen. Sin contexto alguno, podría fácilmente traducirse como “vida de matón”, una alusión a los violentos actos de su juventud. No obstante, Tupac señala que en realidad se refiere a la frase “the hate you (u) give little infants fuck everybody”, es decir, “el odio que das a los niños pequeños nos jode a todos”, una frase que resume el ciclo de violencia y hartazgo en el que están sumergidas las inner-cities estadounidenses, un ciclo en el que constantemente se les posiciona como culpables de sus condiciones eximiendo la responsabilidad del sistema político y judicial que continúa perpetuando ese estilo de vida con pocas esperanzas de movilidad social.

Video de Tupac explicando el significado de T.H.U.G.L.I.F.E:

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Son precisamente las primeras cuatro palabras en THUG LIFE las que la escritora Angie Thomas retoma para titular un relato corto surgido como una respuesta a la muerte de Oscar Grant, un hombre afroamericano al que la policía le disparó en la espalda a corta distancia durante una detención aleatoria en una estación de BART durante la víspera de Año Nuevo 2009, y que posteriormente se convertiría en su primera novela juvenil: The Hate U Give (2017). Un año después de su publicación, se estrenó una adaptación cinematográfica que accidentalmente se convierte en un primer acercamiento para comprender las razones detrás de las numerosas y manifestaciones que se han detonado recientemente en Estados Unidos tras el asesinato de George Floyd, otro afroamericano falsamente acusado de pagar con un billete falso y que tras expresar en repetidas ocasiones que no podía respirar por la presión de la rodilla del oficial Derek Chauvin sobre su garganta, murió asfixiado sobre el pavimento de una calle de Minneapolis, Minnesota. Un nombre más en la larga lista de víctimas de brutalidad policíaca hacia personas de color, una muestra más del racismo tan normalizado en una institución cuyo principio teórico es proteger a la ciudadanía.

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The Hate U Give (George Tillman Jr, 2018) busca amplificar la voz de su protagonista, Starr Carter (una formidable Amandla Stenberg), para narrar una fuerte historia en la que colisionan abruptamente la identidad racial, la brutalidad policíaca, los prejuicios mediáticos y la inequidad social de tal modo que el espectador olvida por momentos que los sucesos narrados en la película son completamente ficticios, compartiendo así la misma esencia activista que caracterizó a Tupac.

Nacida y criada en la comunidad de Garden Heights, un vecindario pobre predominantemente afroamericano donde la unión de sus residentes no es impedimento para los altos índices de criminalidad registrados, Starr, al igual que sus hermanos Seven (Lamar Johnson) y Sekani (TJ Wright) asiste a una prestigiosa escuela privada ya que después de un doloroso incidente, su madre (Regina Hall) se siente más segura con la esperanza de que sus hijos tengan oportunidades para construir un futuro que los haga salir del barrio que su padre (Russell Hornsby) se rehúsa a abandonar por temor a olvidar sus raíces. Al ser completamente consciente de su posición como una de las pocas personas provenientes de una minoría racial en su escuela, Starr se siente obligada a adoptar comportamientos que no sean incómodos o problemáticos para los chicos blancos y ricos que la rodean. Solamente durante los fines de semana que pasa por completo en su barrio Starr siente que puede actuar como realmente es, aunque sea constantemente criticada por ser demasiado complaciente con las expectativas de sus compañeros. La facilidad con la que Starr alterna entre sus dos identidades se ve seriamente afectada cuando se convierte en la única testigo del asesinato de su mejor amigo de la infancia, Khalil (Algee Smith), a manos de un policía que parecía haberlos detenido aleatoriamente solo por su raza.

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Posicionar a Starr como eje de la trama, un personaje que constantemente navega entre dos identidades que aún no la definen por completo, permite tanto a Thomas como a Audrey Wells, la guionista encargada de la adaptación, explorar las complejidades de las relaciones raciales a partir de un personaje que, al igual que la mayoría de los espectadores, no comprende del todo el impacto de sus acciones a nivel individual y social por su falta de experiencia directa con esos acontecimientos que son una normalidad para un gran número de personas. Amandla Stenberg, quizás más conocida por su papel como la tierna Rue en The Hunger Games (Gary Ross, 2012) y Julie, la distanciada hija del protagonista de The Eddy (Jack Thorne, 2020), convierte a Starr Carter en una de sus cartas de presentación más fuertes al lograr capturar no solo la esencia del personaje, sino trasmitir cada uno de sus cambios graduales al ser más consciente del entorno que la rodea no solo en su vecindario, sino también en su escuela, y la manera en que estos ambientes afectan su autopercepción y la confianza en sus propias habilidades.

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The Hate U Give 2018

La posición única de Starr dentro del universo The Hate U Give también permite la exploración de las diferentes perspectivas con las que convive diariamente y la influencia del lugar en el que se desarrollan para la formación de sus ideales. Tanto Garden Heights como Williamson Prep, el nombre de la escuela a la que asiste Starr junto con sus hermanos, se convierten en personajes por sí mismos a tal grado que es difícil ver a los individuos en la cinta sin ser un reflejo de ellos. Por un lado, en Garden Heights se puede encontrar cierta conformidad con las actividades ilegales como métodos para salir de la pobreza, una meta en común compartida por una población con pocas oportunidades en un entorno violento. Por otro lado, en Williamson Prep, llena de estudiantes que no han tenido contacto con personas fuera de su grupo socioeconómico y racial, existe cierta insensibilidad respecto a las diferentes realidades que los rodean a menos que puedan obtener un beneficio personal de ello. Y en ambos lados, existen personajes que intentan ser mejores personas de lo que son ahora, sobresalir, ayudar, pero no tienen ni la menor idea de cómo hacerlo. La mayor gracia de la película es presentar todas estas diferencias ideológicas y condiciones sociales sin realmente juzgarlas más allá de su percepción de justicia. Este posicionamiento, muy didáctico, logra que el espectador le de la mano a Starr para juntos intentar hacer un sentido del mundo en que habitan.

Desafortunadamente, todas estas fortalezas en el guion quedan ocultas bajo una dirección sumamente modesta por parte de George Tillman Jr, así como un par de actuaciones secundarias que carecen de la fuerza del resto del elenco, incluyendo la de KJ Apa, Archie en Riverdale (Roberto Aguirre-Sacasa, 2017), quien es The Hate U Give da vida a Chris, el novio de Starr, y Sabrina Carpenter, quien parece tan incómoda como Hailey, una de las amigas más cercanas de la protagonista, que convierte a su personaje en una caricatura de una microagresora, haciéndola tan detestable que es difícil encontrar empatía con ella. Pese a eso, hay un par de secuencias sumamente memorables cuya magnífica conjugación del lenguaje cinematográfico elevan a la cinta. La primera de ellas es con la que abre la película, una en la que Starr señala que tenía 9 años cuando tuvo la “plática” con su padre. Por plática no se refiere a la primera vez en que hablan de sexo, sino qué hacer en caso de ser detenida arbitrariamente por la policía. La otra es la protesta hacia el final de la cinta, una explosión de todas las tensiones acumuladas tanto en Starr como Garden Heights ante las acciones de las autoridades respecto al asesinato de Khalil.

The Hate U Give critica

Resulta bastante irónico que en 2018, el mismo año en que The Hate U Give fue distribuida en salas, también se haya estrenado Green Book (Peter Farrelly, 2018), un drama bastante convencional sobre relaciones raciales que eventualmente terminó siendo coronado con el Óscar a Mejor Película por encima de otras cintas con denuncias sociales relevantes y manufactura técnica más estilizada como BlacKkKlansman (Spike Lee, 2018), The Favourite (Yorgos Lanthimos, 2018) y Roma (Alfonso Cuarón, 2018). En mi humilde opinión, The Hate U Give tiene la misma calidad audiovisual que Green Book, pero su poderoso mensaje y trama resulta sumamente incómodo para los miembros de la Academia al recordarnos, como Spike Lee en cada una de sus cintas, que el racismo no pertenece al pasado de Estados Unidos, sino que continúa formando parte de su presente. Y en un momento como este, en donde cada vez surgen más protestas ante la inequidad racial, películas como The Hate U Give resultan sumamente importantes para generar consciencia en la sociedad porque tanto sus personajes como sus situaciones están diseñados para reconocernos y reconocer a otros en ellos, generando esas conversaciones incómodas en que cuestionamos por qué hemos permitido que exista esta disparidad y qué podemos hacer, como individuos y comunidades, para reducir esta brecha.

La muerte de Khalil no es un incidente ficticio aislado. De ser real, su nombre estaría en una larga lista junto con el de George Floyd, Breonna Taylor, Alton Sterling, Philando Castle y Oscar Grant, cuya vida inspiró la emotiva y cruda Fruitvale Station (2013), ópera prima de Ryan Coogler. Continuar usando historias como las de The Help (Tate Taylor, 2011) y Green Book como referencia para entender la complejidad de las relaciones raciales en Estados Unidos, películas que presentan el racismo como un hecho pasado que fue abolido en su totalidad tras la lucha por los derechos civiles, es una clara falta de respeto a cada una de estas personas que fueron asesinadas por quienes juraron protegerlas solo porque su tono de piel les resulta sospechoso. Como espectadores, es nuestra responsabilidad buscar contenidos creados por afroamericanos para comprender su hartazgo y empatizar con sus protestas. Recuerda que el odio que das, eventualmente se regresa.

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Reseña The Hate U Give El Odio Que Das

Avance de El Odio Que Das

https://youtu.be/bRemjkS28Io

Tan solo he pasado 25 años perfeccionando el arte de ser un remedo de escritora. Perdidamente enamorada del cine y la televisión, si no tengo un lápiz en la mano seguramente estoy twitteando opiniones poco populares.




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