Reseñas
Spencer, la asfixiante vida de la realeza

Diana, princesa de Gales, mejor conocida por Lady Di fue una de los personajes más controversiales en la historia de la Corona Británica, debido a una serie de escándalos e incertidumbres precedentes desde su unión en matrimonio con el príncipe Carlos, heredero de la misma Corona, además de que también la personalidad de la propia Diana no era la esperada para un miembro de la realeza, ya que, ella parecía ser tímida, pero era todo lo contrario, era humilde, cálida y su gran contribución a causas benéficas la hicieron ser una persona bastante querida por el público.
La vida de Lady Di ha sido documentada a lo largo de los años, desde conferencias otorgadas por ella misma, pasando por documentales, hasta llegar a productos como series de televisión y películas, siendo la más popular de ellas la caracterización hecha en la serie de Netflix The Crown, en el que Emma Corrin entrega un papel convincente y sorprendente como Diana. Ahora, es el turno de Kristen Stewart de interpretar a la que fue la Princesa de Gales, bajo la dirección del chileno Pablo Larraín en Spencer.
Una fábula de una tragedia real, así es como inicia Spencer, la cual habla sobre Diana, princesa de Gales, mientras intenta lidiar con la celebración de las festividades navideñas en la casa Sandringham de la Reina de Inglaterra, en la que una serie de sucesos en dicho lugar, harán que Lady Di se cuestione sobre la vida que lleva formando parte de la familia real británica, su matrimonio con Carlos de Gales llena de incertidumbres, así como del tipo de persona en el que busca ser tanto para sus hijos, como para el pueblo al que estaba destinada a gobernar en su debido momento, pasando por una odisea de inestabilidad mental y emocional.
Podrá haber personas que cuestionen por qué era necesaria una película sobre Diana teniendo en cuenta lo hecho en The Crown, pero, sinceramente, Pablo Larraín supo construir todo un entorno lleno de miedo, cansancio y claustrofobia, pues logra darle amplitud a los sentimientos por los que pudo haber pasado Diana durante su estadía en la familia real británica, siempre y cuando se tome en cuenta que esta película está basada en su mayoría en relatar algo ficticio a partir de lo ya conocido, por lo que Pablo Larraín y el escritor Steven Knight pueden recurrir a ciertas libertades y crear una pieza que se sienta íntima, compleja y asfixiante por momentos.
Esto se debe en su mayor parte a los detalles que tiene Spencer para construir su narrativa, pues además de crear una composición sonora que intenta asimilar los sentimientos sofocantes por los que pasa el personaje de Lady Di a lo largo de la película, también hay aspectos visuales que logran resaltar su soledad, la sensación de reclusión y el constante adoctrinamiento y privación de su libertad de expresión, permitiendo que se pueda crear toda una atmósfera que ayude al espectador a comprender como Diana quiso ser un espíritu libre en todo momento y la familia real británica, bajo sus lineamientos de lo que era correcto para los de su clase, siempre intentó apagar ese espíritu dentro de ella.
La fotografía realizada por Claire Mathon es más que impresionante, es un deleite poder presenciar la belleza visual de Spencer, dado que el juego de planos, combinados con esos tonos fríos y templados característicos del ambiente de Inglaterra, pasando por un gran trabajo en la paleta de colores y en la creación de los vestuarios que resaltan la figura de Kristen Stewart como Diana, hacen que el filme se destaque por ser una obra visualmente hermosa, que es digna de ser reconocida y no sería ningún crimen si se roba el Premio Óscar a Mejor fotografía en el futuro cercano.
Pero quién se merece todos los elogios y quién permite que la película tenga un ritmo adecuado es Kristen Stewart, pues logra demostrar estar a la altura de un proyecto de esta índole y entrega uno de sus mejores papeles en su carrera, ya que logra capturar la esencia de Lady Di y sabe transmitir las emociones que se requieren para darle peso a las escenas en las que se encuentra, probando a sus detractores que no es una actriz inexpresiva, sino todo lo contrario, pues Stewart es el alma de Spencer y es lo que motiva a ver la película en primer lugar, así que lo que si sería un crimen es que Kristen Stewart ni siquiera sea nominada al Premio Óscar, ya que se lo ha ganado a pulso.

Ante todo esto, Spencer es una obra que retrata algo fundamental para entender el sentir de Diana: el anhelo de una antigua vida más sencilla y feliz. No es más que un filme que, a partir de la ficción, logra crear una empatía hacia su personaje principal y por todo lo que tuvo que pasar en su momento, pues no cabe duda que el estatus social siempre va a imponer en una familia que busca hacer respetar sus tradiciones y está dispuesta a mantener su nombre limpio en toda ocasión, sin importar el posible daño psicológico y físico que puede provocar en una persona cuya alma busca una paz que poco a poco se ha ido desmoronando, hasta provocar una distorsión sobre la realidad que percibe.
Spencer es un conjunto de elementos bien ejecutados que permiten que se vuelva una película reflexiva, íntima y trágica sobre una mujer cuya vida se convirtió en un viaje de incertidumbres y de inestabilidad emocional, cuyo resultado final quizá no pueda ser del agrado de todos, pues habrá quienes piensen que hay mejores proyectos realizados sobre la vida de Lady Di que este en particular. Sin embargo, aquellos que le den una oportunidad, se encontrarán con un largometraje visualmente bello y cuya narrativa permite que Kristen Stewart, Pablo Larraín, Steven Knight, Claire Mathon y todos los responsables de Spencer se sientan orgullosos por haber hecho un gran trabajo sobre la vida de Diana Frances Spencer.

Avance de Spencer:





