Reseñas
Los Siete Magníficos: El Western clásico diverso monta de nuevo

Si la vista de Denzel Washington a caballo y con pistolas listo para su primer western no te aumenta el pulso, es mejor que te sumes a todos los detractores que volcaron su furia tras el estreno del remake de Antoine Fuqua en el Festival de Cine de Toronto. La cinta protagonizada por Washington, Chris Pratt y Ethan Hawke a la cabeza de un elenco diverso ya sigue los pasos de Los Siete Magníficos de 1960 dirigida por John Sturges, pues en esa ocasión Yul Brynner, Steve McQueen y Charles Bronson también fueron brutalmente golpeados por los críticos que aseguraban que esa versión no merecía ni siquiera lamer las botas de Siete Samurais, la película de Akira Kurosawa de 1954 que lo inició todo.
Relájense, los nuevos siete no apuntan a vivir en la inmortalidad del cine. Son dos horas de duros pistoleros y es endemoniadamente entretenido.
La trama es esencialmente la misma: Siete forajidos son contratados para matar al tipo malo que quiere destruir su ciudad. En la versión de 1960, el nacido en Brooklyn Eli Wallach utilizando un terrible acento mexicano, fungió como el villano con sombrero. En esta ocasión el malo es Donald Trump, bueno casi, es un blanco caucásico megalomaniaco llamado Bartholomew Bogue (Peter Sarsgaard) que hace uso de su ejército de capitalistas para comprar tierras, extraer el oro y cumplir sus sueños de poder y de construir un imperio alrededor del año de 1879. Si tienen que destruir todo a la vista, incluyendo la iglesia local, no importa. En la visión de Bogue, la ciudad de Rose Creek será enorme.
Destaca la decisión en el guión escrito por Nic Pizzolatto (True Detective) y Richard Wenk es que el contrato lo realiza una mujer. Ella es Emma Cullen (Haley Bennett) una viuda pelirroja con un ojo multicultural para emplear asesinos. Denzel Washington interpreta a Sam Chisolm, un cazarrecompensas que llega a la ciudad con una actitud de “no me friegues.” Nadie hace mención del color de su piel. Nadie tiene porque hacerlo, su
veloz manera de desenfundar es la manera más eficaz de silenciar el racismo. Washington tiene un impresionante control del personaje (Fuqua lo dirigió en la galardonada y excelente Training Day), especialmente cuando se junta con Pratt como Josh Faraday, un apostador que puede manejar frases pegajosas y cartuchos de dinamita con igual facilidad. Observar la divertida dinámica entre Washington y Pratt es una de las alegrías de la película. Agreguen a Vincent D´Onofrio como Jackie Horne, un corpulento hombre que luce como una pared humana, es el centro de muchas bromas.
El trabajo de Ethan Hawke es agregar seriedad a la mezcla como Goodnight Robicheaux, un soldado confederado con excelente puntería que una vez fue conocido como El Ángel de la Muerte pero ahora, alarmantemente, pierde su valor constantemente. Afortunadamente esta acompañado de su mejor amigo de origen coreano Billy Rocks (Byung-hun Lee), un experto con cuchillos de cualquier tamaño. Al final tenemos a Vásquez (Manuel García Rulfo) un Texano-Mexicano con problemas de confianza. Y espera a que veas a Reed Harvest (Martin Sensmeier) un comanche con la cara pintada, dueño de habilidades letales con el arco y la flecha.

Es decepcionante que el diverso elenco es más para cumplir con estándares sociales modernos que para cumplir con arcos argumentales y verdadera carga emocional. Pero los actores dan todo lo que tienen. Y es refrescante ver tantos personajes diferentes cabalgando hacia un nuevo tipo de futuro. Mejor aún, Fuqua puede montar un tiroteo como nadie en Hollywood. Al final, cuando el nuevo soundtrack de James Horner se metamorfea en el inmortal tema creado por Elmer Bernstein en 1960, las razones que nos damos a nosotros mismos para disfrutar de los Siete Magníficos surgen con entusiasta claridad. ¿Simple? de acuerdo, ¿Primitiva? seguro pero la dicha de disfrutar un western moderno es innegable.
Avance subtitulado de Los Siete Magnificos
Poster de Los Siete Magníficos






