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Sr. Rudo

El estoicismo poblano

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BANDERA PueblaFC

BANDERA PueblaFCHoy, a escasos minutos que comience la temporada, parece que la ilusión regresa, después de todo, no parece tan perdido el futbol profesional en Puebla, aclaro, no tan perdido; con la llegada de Jesús López Chargoy al mando del equipo deja atrás una etapa de oscurantismo en el Puebla FC parecido a la edad media.

Entre dirigentes con poca efectividad, el líder de la barra sin amor profundo a los colores y directores deportivos ineficaces y corruptos; el equipo de la franja se fue metiendo en un hoyo difícil de sacar y donde los únicos que sufrían eran los aficionados.

Esperemos que todo el ambiente que se ha levantado entorno al equipo no quede en pura faramalla, desde hace tiempo, incluso podemos decir que desde que llegó Bernat a “salvar” al equipo de las manos de Abed no se levantaba demasiado expectación en torno al Puebla.

Parece que lejos han quedado los malos manejos, hasta ahora, con lo hecho por el multillamado “inge” en tuiter , la esperanza se renueva, el suplicio, parecido a las torturas modernas que atacan los sentimientos , desaparece momentáneamente.

El regreso de Lapuente, que aunque un poco oxidado, es un buen comienzo, nadie como él para reavivar el espíritu blanquiazul perdido a lo largo 30 años sin más glorias que las semifinales del Chelis y Aníbal Ruiz y los campeonatos de goleo de Hércules y Carlitos Muñoz, este último despedido salvajemente por el inepto de Fernández. Manuel, que tras su paso por las águilas, no ha perdido su esencia camotera, sabe cómo esta playera pesa en la liga e intentará recuperar la genética del equipo con la grada.

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Los refuerzos, aunque no de lujo, sí pueden llegar a ser cumplidores, efectivos y tal vez, por qué no, brillantes si el trabajo en equipo se conjunta. Si el Venado vuela por la banda como en sus mejores tiempos, si Borja mete la mitad de los mano a mano que tenga durante la temporada, si Noriega vuelve a ponerse la del Puebla y no retoma actitudes de diva, si Lacerda puede contagiar ese liderazgo a sus compañeros de la defensa que el torneo anterior estuvo totalmente perdida.

Otro punto a favor es el retomar el uniforme tradicional, la franja en su lugar, el azul original y, por qué no, la publicidad de la VW, ligada a los momentos de gloria del equipo allá por los ochenta. Tras varios años de manosear la playera, de hacer cambios innecesarios, de ponerle colores que desvirtuaban totalmente el corazón de equipo (naranja, amarillo, negro, rojo) parece que todo vuelve a la normalidad.

Aunque no estoy de acuerdo en algunos puntos y reacciones que ha tenido el Inge, como la visceralidad tras la declaraciones de Abelairas, puedo reconocer que son los menos, pues sus principales aciertos fueron sacar de la organización a los Fernández, padre e hijo, quienes hicieron un cochinero en la dirección deportiva como amañar contrataciones, negar la entrada a medios de comunicación que cuestionaban sus acciones o confrontar a lo único fiel y respetable de este equipo, la afición; otro punto bueno fue apaciguar los ánimos del dirigente de la barra, quien al ver tocados sus intereses tanto económicos como personales se lanzó cual perro de presa sobre los directivos y prensa vendida. El problema no sólo quedó ahí, sino que aprovechando la vorágine y el descontento de la hinchada los lanzó contra Henaine para recuperar el control y los privilegios que hasta cierto punto había perdido, cabe señalar que el buen Rodolfo antes era seguidor y líder de la barra puma en Puebla y tenía su localito de prendas deportivas en el centro; por último y el más importante, tomó la posesión del equipo dejando de lado al dueño para estabilizar el barco, el cual estaba a punto de hundirse y si no era este torneo, el otro estaríamos jugando contra los Lobos de la BUAP el derby poblano.

Llevo 30 años alentando estos colores, estuve, aunque en brazos, en el primer campeonato contra las Chivas y en el segundo frente a los Leones Negros de U de G, puedo sentirme afortunado porque vi jugar durante mi niñez al Puebla de los cañonazos del Mortero Aravena que dejaban vibrando los postes, las palomitas inmortales del Búfalo Poblete, las barridas con los pies por delante del capi Ruiz Esparza, las salidas en falso hasta el punto penal del arquero de la selva, los gritos de Rabajda de “fuera” que se escuchaban hasta las rampas, los constantes choques contra los postes de Alberto Aguilar, los desborde de Paul Moreno, al Chícharo padre cubriendo la lateral, a Marcelino y el Chepo en la media poblana, es más, hasta vi la bocina que colgaba de las dos rampas del estadio y que parecía ovni; a los 17 podría pecar de subjetividad y no tener la mente clara para saber cuándo tu equipo y su entorno está mal, ahora siendo claros y no dejándonos llevar por el corazón creo que el equipo promete y la afición hará su parte hoy por la tarde.

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