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Reseñas

The Queen’s Gambit, el jaque escondido de Netflix

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The Queens Gambit 2020 series

“The Queen’s Gambit”, conocida como “Gambito de Dama” en países hispanohablantes, es una serie limitada de Netflix estrenada el 23 de octubre de 2020. La miniserie es protagonizada por Anya Taylor-Joy, Marielle Heller, Bill Camp, Harry Melling y Thomas Brodie-Sangster.

La verdadera belleza del ajedrez, así como su alto nivel de complejidad para los jugadores casuales, radica en cada uno de sus movimientos perfectamente calculados.

En apariencia sumamente rígido y un tanto predecible, es complicado encontrar ese pequeño instante en el deporte de la mente para seguir corazonadas e impulsos que culminen en la creación de jugadas creativas que no hayan sido registradas anteriormente. Después de todo, cada movimiento en una partida de ajedrez es documentado para posteriormente ser estudiado por los profesionales, quienes llegan a mecanizar física y mentalmente los juegos descritos en los numerosos libros sobre el tema.

Jugar ajedrez competitivamente requiere de una enorme disciplina que pocos se creen capaces de desarrollar. No basta con conocer cada uno de los movimientos con los que el juego cobra vida, sino que también se debe tener la agilidad mental para predecir los probables movimientos del contrincante, engañarlo y ajustar estrategias en segundos bajo la enorme presión de un reloj que declara perdedor a quien comete el pecado de pensar demasiado. Y una vez que la pieza se toca, no hay marcha atrás.

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Las reglas del juego indican que tu movimiento debe realizarse con esa pieza.

Suena bastante abrumante, ¿no?

Gambito de Dama

Los mejores jugadores de ajedrez no son aquellos que estudian sin cesar para hacer un juego perfecto. En realidad, ese tipo de jugadores no son más que uno más del montón. Los nombres que son recordados en el ajedrez son los de esos hombres que se han atrevido a jugar de manera más impulsiva, que han aprendido a leer los movimientos de sus rivales, aquellos que corren riesgos intentando encontrar nuevos giros en jugadas conocidas, aquellos que su inteligencia natural los ha posicionado como genios. Y es precisamente jugadores como estos a los que emula la ficticia Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) en The Queen’s Gambit, una de las apuestas más peligrosas de Netflix para cerrar el año al centrar su trama en el perfeccionista mundo del ajedrez.

Al momento de su estreno, nadie hubiese imaginado el gran éxito que tendría la miniserie, así como su impacto en la percepción del deporte. De acuerdo con los números de Netflix, más de 62 millones de usuarios han disfrutado de la ficción durante su primer mes a la par que se han duplicado las búsquedas de “cómo jugar ajedrez” en Google. Un gran mérito considerando la gran dificultad creativa que conlleva posicionar el ajedrez como un elemento importante de la historia: ¿cómo puedes crear una trama apasionante centrada en un juego tradicionalmente visto como “aburrido”? ¿Cómo lo representas de una manera visualmente atractiva? ¿Cómo cautivas a esa audiencia que no comprende del todo las sutilezas y complicaciones del ajedrez?

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The Queen’s Gambit parece tener las respuestas.

Gambito de Dama Anya Taylor

Basada en la novela del mismo nombre de Walter Tervis, The Queen’s Gambit construye su narrativa alrededor de Beth Harmon, una huérfana que encuentra su propósito de vida en el ajedrez, un deporte que la estimula tanto como la frustra al permitirle explorar los límites de su vasta inteligencia, la cual sería rápidamente catalogada como la de un genio si no fuese una mujer viviendo en Kentucky a mediados del siglo pasado. Ascendiendo rápidamente en el mundo profesional del ajedrez por su juego poco convencional – atrevido y arrogante por ratos – Beth pronto descubre que la vida real no puede predecirse tan fácilmente, buscando un refugio del caos en las drogas y el alcohol.

Pese a que gran parte de la acción de The Queen’s Gambit se desarrolla entre emocionantes partidas de ajedrez en importantes torneos, la miniserie no se limita a los eventuales triunfos de su protagonista. En realidad, es un fascinante exploración de la psique de una mujer catalogada como prodigio de un deporte tradicionalmente masculino. Beth Harmon es una contradicción: el férreo control de sus movimientos durante sus juegos contrasta notoriamente con la pérdida de sí misma originada por su creciente dependencia a fármacos y alcohol; la carismática personalidad que demuestra alrededor de los hombres de su mundo parece apagarse cuando tiene que hablar con otras personas de su género; la elegancia y confianza que la distinguen se esfuman una vez que se encuentra completamente sola… Una soledad a la que debería estar acostumbrada, pero que le disgusta tanto como profesa amarla frente a todos.

Gambito de Dama Anya Taylor John

Beth Harmon es un personaje tan complicado como magnético que requería de una interpretación así para cobrar vida. Afortunadamente, Anya Taylor-Joy entrega la mejor actuación de su carrera – hasta el momento- al capturar todos estos contrastes en la esencia de Beth no solamente en sus diálogos, sino también en sus gestos y movimientos. Cada escena en la que Beth juega ajedrez es particularmente cautivante por las emociones que transmite la joven intérprete con su mirada.

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Anya Taylor John

En una época en que el espectador no tiene un descanso por la sobreoferta existente de series, The Queen’s Gambit es una de las producciones de Netflix más cercanas a considerar como una obra maestra contemporánea.  Más allá de la actuación de Anya Taylor-Joy, la producción es exquisita en cada uno de sus aspectos: el diseño de vestuario es tan intricado que no solamente transmite la esencia de cada personaje, sino que contiene detalles ocultos a simple vista que relatan una historia; las recreaciones de los interiores arquitectónicos de diferentes ciudades en los sets es sumamente impresionante, especialmente cuando se considera que la miniserie fue filmada casi en su totalidad entre Canadá y Alemania; asimismo, la fotografía y la música se combinan espléndidamente para crear magníficas postales de las que es imposible apartar tanto la vista como la atención de una trama que se mueve justo en el ritmo adecuado para atrapar hasta al más casual de los espectadores. Es importante mencionar que una de las razones por las que Taylor-Joy brilla tanto es porque tiene actores a su alrededor que la apoyan. Vale reconocer el trabajo de Marielle Heller – directora de Can You Ever Forgive Me? (2018) y A Beautiful Day in the Neighborhood (2019)- como Alma Wheatley, la madre adoptiva de Beth; Harry Melling como Harry Beltik, un estudioso campeón local que se convierte en un improbable aliado de Beth; y Thomas Brodie-Sangster como Benny Watts, ese jugador excepcional aficionado a las apuestas.

The Queens Gambit

Encontrar un defecto en la serie creada y dirigida por Scott Frank – también la mente detrás de Godless (2017) y co-guionista de Logan – parece una misión imposible. La producción es exquisita en todos los sentidos. Quizás el único fallo que personalmente encontré fue su poco entendimiento de personajes femeninos fuera de Beth, relegados a una superficialidad centrada en sus vidas amorosas y los estereotipos de géneros reinantes en el periodo de la trama. Incluso Alma y Jolene (Moses Ingram), la mejor amiga de Beth en el orfanato, tienen un desarrollo limitado por esto. Sin embargo, en una historia tan rica con una protagonista femenina a la que se le otorgan privilegios que usualmente solo los personajes masculinos poseen, este detalle es casi insignificante.

Para finalizar esta reseña, me atrevo a decir que Netflix nos ha regalado dos de las mejores miniseries en este 2020 tan deprimente: la primera de ellas fue Unorthodox, la otra es The Queen’s Gambit. Imperdible para los amantes de la buena televisión, la serie protagonizada por Anya Taylor-Joy siempre será recordada por esos destellos de sensualidad que imprime al ajedrez, esos mismos que un aficionado casual no encontraría con tanta facilidad.

Resena Gambito de Dama

Avance de The Queen’s Gambit

https://youtu.be/lbleRbyGKL4

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Tan solo he pasado 25 años perfeccionando el arte de ser un remedo de escritora. Perdidamente enamorada del cine y la televisión, si no tengo un lápiz en la mano seguramente estoy twitteando opiniones poco populares.

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