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Reseña de ‘Control Z’

Netflix estrena su serie coming of edge latinoamericana CONTROL Z y rápidamente se colocó en el número uno en las reproducciones de México, se convirtió en tendencia en twitter con comentarios que afirmaban que era algo completamente nuevo y que sin dudas te volaría la cabeza, sin embargo nada podría estar más alejado de la realidad.
“Control Z” narra un hackeo que sufre una preparatoria de la CDMX, donde sus estudiantes pertenecen al estrato social más elevado de la ciudad. En este acto se revela un “oscuro“ secreto sobre una de las estudiantes del plantel, de ahí que el resto de los estudiantes se ven obligados a hacer cierto tipo de cosas con tal de que el hacker no revele sus secretos. Aquí es donde conocemos a Sofi (Ana Valeria Becerril) quien, al más puro estilo de Sherlock Holmes, tiene una capacidad deductiva asombrosa, así que se pone a investigar para descubrir al hacker junto con el chico nuevo de la escuela Raúl (Yankel Stevan) que es hijo de un famoso futbolista y que, para colmo, tiene un pasado oscuro.
Como podemos ver por la sinopsis, “Control Z” es el resultado de poner en un shaker a Sherlock Holmes, Mr. Robot, Rebelde y un poco de la Rosa de Guadalupe. Parte de que un producto de entretenimiento, llámese cine o serie se vuelva entrañable es su acercamiento a la realidad o al contexto actual, el entorno de (en este caso) la serie debe transmitir ese sentimiento de veracidad; ya sea con escenarios o rutinas típicas de lo que se desea narrar, y para México es claro que no existe una preparatoria con casilleros o que los estudiantes puedan salir a voluntad de las instalaciones, entonces desde estos pequeños aspectos se pierde parte de la autenticidad que pudiera reflejar la serie.
Claro, en ningún momento vendieron la serie como si fuera un retrato a la juventud que todos esperamos, pero en su intento de desarrollar temas del día como el ciberbullying, la libertad en preferencias sexuales o la honestidad, adquieren un compromiso con la sociedad, de lo contrario tu objetivo podría ser malinterpretado y en lugar de darle valor a un joven trans de abrirse al mundo, puede que lo reprimas más.

Uno de los principales problemas de la serie, es el elenco, ya que exceptuando a unos cuantos, son pésimos actores, incluso hay momentos en que parece que se les olvida que están actuando, sus expresiones son irreales y sus reacciones se ven super planeadas.

La calidad de la imagen es mala, pero esto no radica solo en esta serie, Netflix de unos meses para acá, aplica algo en sus series que hace que se vea raro, que la calidad de imagen se reduzca, esto me imagino debe ser un error al exportar los episodios, es algo en lo que se debe poner más atención en futuros proyectos. Lo que si no es error de Netflix y si de la producción, es la terrible mezcla de audio, ya que al inicio encuentras secuencias donde la música de fondo le gana a los diálogos, en otros puntos se escucha claramente como se regrabaron los audios para sobreponerlos, ya que por ejemplo en una escena al exterior, el ruido ambiental se corta para poner el dialogo regrabado que obviamente se escucha de estudio para después volver al ruido ambiental y diálogos grabados en la escena. Esto es un error que en una producción seria no puede pasar, hay otras escenas donde debes subir el volumen de tu dispositivo para después bajarle porque la siguiente secuencia es estruendosa.

Es bien sabido por todos que durante la adolescencia hacemos tormentas en vasos de agua cuando recordamos nuestras “tragedias” hasta pena ajena sentimos, por esto es que la mayoría de los secretos que salen a la luz en esta serie son súper absurdos y con poca importancia, sin embargo por necesidad de la misma serie, esto termina en una verdadera batalla campal.
El papel de Sofi interpretado por Ana Valeria Becerril carece del carisma necesario para poder llevar una serie en los hombros. Sus aportes a la trama están muy hechos a la Sherlock Holmes de Benedict Cumberbatch. Ya saben, estas tomas de mostrar los detalles que ella puede deducir en escena con flash backs borrosos, además de tener todo el look de Jessica Jonnes (neta, solo le falta ser alcohólica). Para alguien con las habilidades deductivas que clama tener, la resolución es completamente absurda, los guionistas lo saben y deciden hacer una pequeña mofa de esto en el capítulo final, sin embargo esto no cuenta, ya que se siente desperdiciada toda la trama y el misterio que habían estado construyendo, que de por si no era bueno y luego lo arruinas dejando las pruebas abajo de la cama, pues no hay mucho que hacer.
Lo triste es como después de una semana de su estreno la serie continua en el top de lo más visto de en Netflix Latinoámerica y que desafortunadamente viene una segunda temporada.

Al final “Control Z” es un triste pero popular intento de acercarse a los jóvenes con una trama y un entorno completamente alejados de la realidad.
Avance de Control Z





