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Reseñas

LA NEGOCIACIÓN: Haciendo gala de las cualidades de Van Sant

’La Negociación’ está basada en un hecho verídico, donde el afectado adaptó un dispositivo que se unía al cuello del secuestrado para dispararse automáticamente

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Es bien sabido que el cine del director estadounidense Gus Van Sant se enriquece cuando el protagonista de sus filmes es un desfavorecido. Personajes disruptivos como Alex en ‘Paranoid Park’, Harvey en ‘Milk’ o John en ‘Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot’ (por mencionar sólo algunos) se han erigido como piezas fundamentales para construir narrativas atrapantes, que muestran los errores y dificultades de estos seres para poner en un dilema a un espectador que por ratos los podría cuestionar, pero que no duda en apoyar sus causas, acciones o salvaciones.

En ‘Dead Man’s Wire’ (en la cartelera nacional bajo el título de ‘La Negociación’), Van Sant encuentra nuevamente este deslumbrante eje para contarnos una historia sucedida en la realidad. Todo comienza con Tony Kiritsis (Bill Skarsgård), un hombre que decide acudir a las oficinas de su agente hipotecario para hacerle pagar por su estafa. Lo recibe Richard Hall (Dacre Montgomery), hijo de dicho magnate, quien le anuncia que su padre está de vacaciones. A partir de ese momento, Tony utilizará a Richard como un medio para conseguir que se le perdonen las deudas y se reconozca la fechoría de la compañía, además de recibir una merecida disculpa.

Como lo mencionamos en la sinopsis, ’La Negociación’ está basada en un hecho verídico, donde el afectado adaptó un dispositivo que se unía al cuello del secuestrado para dispararse automáticamente. Fue la crisis de Kiritsis y su forma eufórica de hablar con las autoridades lo que cautivó al cineasta cuando le fue expuesto el material original, junto a la propuesta del guion escrito por Austin Colodney. Bajo el ala de los consultores Alan Berry y Mark Enochs, quienes llevaron a cabo el documental ‘Dead Man’s Line’ del 2018 sobre este caso, la cinta se filmó en enero del 2025 en Louisville, Kentucky, lugar donde precisamente nació Van Sant.

Escena de la película La Negociación

Para elegir a su elenco, el realizador no tardó en dejarse guiar por sus instintos: Dacre Montgomery había llamado su atención gracias al video con el que audicionó para ‘Stranger Things’ -que se hizo viral-, y tenía ya un rato queriendo trabajar con Bill Skarsgård.

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Observamos en el largometraje que este par de decisiones fueron más que acertadas, ya que Montgomery presenta una actuación sólida y acuciante sin importar que el foco principal no siempre está en su papel; y, como ya nos tiene acostumbrados, Skarsgård brilla otra vez como un tipo desesperado que exige justicia sin tener que dañar a nadie, reiterando constantemente sus sentimientos de culpa por los extremos a los que ha llegado. Aunados a un discreto aunque encantador Colman Domingo, y a un inesperado y deleznable Al Pacino, se conjuga una dinámica de roles que agrada y logra empatía del público.

En lo que respecta a los apartados técnicos, el equipo designado para ‘La Negociación’ manipula de manera adecuada sus recursos para situarnos en la década de los 70’s. La cinematografía de Arnaud Potier nos encuadra en la calidez de los colores de la época y sus cámaras granulosas, que proyectan la misma esencia que los vestuarios desplegados y un diseño de producción que no deja pasar ni un detalle. La música de Danny Elfman (en su octava colaboración con Van Sant) contribuye de igual modo a manejar el ritmo de un thriller sin hacerlo sentir apremiante en exceso u obsesivo, para concentrarse en la humanidad del contexto.

Escena de la película Dead Man´s Wire

Estrenada en el Festival Internacional de Cine de Venecia en septiembre del 2025, ‘La Negociación’ consigue ponernos en los zapatos de Karitsis para comprender cómo funciona la mente de alguien que se siente traicionado, que confió su futuro a individuos sin escrúpulos y que necesita recuperar estabilidad tanto económica como emocional. La película no busca justificar sus acciones, pero sí sugiere que la osadía de enfrentarse a un sistema por la fuerza tiene méritos que deben ser reconocidos. ¿Es un villano iracundo o un héroe de la clase trabajadora? Van Sant deja la pelota botando, confiando en la inteligencia y los dictámenes morales de su audiencia.

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Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.

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