Reseña: Marianne es terror francés que no esperabas ni en tus pesadillas

No hay demogorgons acechando la ciudad de Elden, Francia. No hay payasos bailarines como en Derry. Marianne demuestra que un rostro humano, junto con una premisa inquietante y una banda sonora que es el equivalente musical de las arañas corriendo por tu columna vertebral, es suficiente para establecer a un icónico villano.

En cuanto a títulos de terror originales, Netflix ha tenido un historial bastante decente con títulos como Apostle, Gerald’s Game, The Ritual, Hush, Caliber, The Chilling Adventures of Sabrina, La Maldición de Hill House y más, es difícil quejarse. Pero a veces el mejor horror original en Netflix no es tan fácil de encontrar en la página de destino. Además, una buena parte del horror original se basa en el boca a boca porque el marketing es marginal en el mejor de los casos.

Tal es el caso de Marianne, la serie original de Netflix no tenía ningún rumor real antes de su estreno el viernes 13 de septiembre, pero es fácilmente el título más aterrador del servicio de streaming hasta ahora.

Este es un cumplido elevado considerando cómo Mike Flanagan estremeció a la audiencia con La Maldición de Hill House en octubre pasado. Flanagan optó por la atmósfera y el tono, con muy pocos sustos prefabricados. La “maldición” en el título resume con precisión el estilo de horror que el autor estaba buscando. Sin embargo, la serie francesa Marianne es un escenario muy diferente. Marianne quiere asustarte desde el primer momento, para dejarte durmiendo con las luces encendidas y las puertas del armario cerradas con soldadura.

La historia comienza con la exitosa autora de terror Emma Larsimon (Victoire Du Bois) ha escrito la última novela de su popular saga sobre una malvada bruja llamada Marianne. Ella quiere alejarse del horror y con suerte de las pesadillas que la acechan desde la infancia. Pero el anuncio de su retiro ha causado una ferocidad en sus pesadillas como nunca antes y un extraño encuentro con una amiga de la infancia la obliga a enfrentar sus miedos yendo al único lugar donde juró que nunca volvería a ir: casa.

El pasado de Emma vuelve para perseguirla de maneras cada vez más horripilantes.

Los 8 episodios que integran Marianne fueron dirigidos por Samuel Bodin quien, desde el primer episodio, demuestra que entiende cómo crear un susto que te llegue hasta los huesos. En términos de originalidad, los fanáticos del horror reconocerán muchas influencias claras, pero las ajusta y transforma en un antagonista único con una mitología fascinante. Incluso cuando los sustos fáciles se acercan a un territorio familiar, son tan efectivos como para que te importe.

Marianne personifica tus pesadillas. No solo para Emma, ​​sino para el espectador. Como una bruja que se alimenta de pesadillas y terror, al menos al principio parece haber una seria imprevisibilidad en sus medios y motivos que la hacen aún más aterradora. Ella puede hacer o ser cualquier cosa, usa tus miedos y recuerdos en tu contra y los sustos siempre te sorprenden. Hay tantos momentos icónicos que podríamos discutir, pero no lo haremos para evitar los spoilers. Diré que, salvo algunos episodios a la mitad que expanden la historia y los personajes, el horror tiende a ser implacable.

 

Cuanto más horror vemos, más insensibles nos volvemos, lo que hace que la adrenalina del miedo sea mucho más difícil de conseguir. Sin embargo, Marianne hace que parezca tan fácil. Ofrece gore, suspenso interminable, saltos de miedo y terror visceral que podrían hacerte cuestionar la decisión de verla antes de acostarte. Y si eres fan, te volverás adicto. Marianne merece debate y audiencia. Más allá de los sustos, la historia y los convincentes personajes. La fotografía es hermosa y te envuelve en una atmósfera de otoño con su sombrío entorno costero.

Con la temporada de Halloween en puerta, Marianne es la serie perfecta para ver de corrido en una sola noche.