Marvel’s Runaways: El triste final de una historia poco convencional de superhéroes

Los diez episodios que conforman la tercera y última temporada de “Marvel’s Runaways” fueron estrenados el pasado 13 de diciembre de 2019 en Hulu.

Corría el verano de 2003 cuando el primer número de uno de los cómics más peculiares de Marvel llenaba las estanterías de las tiendas de cómics a lo largo y ancho de Estados Unidos. Titulado simplemente Runaways (cuya traducción literal al español es “fugitivos”), el cómic creado por el escritor Brian K. Vaughan y el ilustrador Adrian Alphona representaba una de las apuestas más riesgosas de la editorial puesto que su historia no giraba en torno a los superhéroes emblemáticos de Marvel, quienes veían resurgir su popularidad tras el estreno de las adaptaciones cinematográficas de títulos como X-Men, Spider-Man, Hulk, Blade y Daredevil.

En lugar de eso, Runaways tenía como protagonista a un grupo de adolescentes californianos, en apariencia completamente comunes y corrientes, que deciden huir de sus hogares cuando descubren que sus padres son miembros de una organizacional criminal conocida como Pride.

Pese a que Runaways fue celebrado por la diversidad de los miembros del equipo, las profundas relaciones entre sus personajes principales, la frescura de sus diálogos, así como por la realista representación de la experiencia adolescente con todo y los elementos fantásticos de su universo, la historieta no tuvo el éxito de ventas inmediato que Marvel esperaba y fue cancelada poco más de un año después de su debut. No obstante, Runaways se convirtió en un cómic de culto para la editorial y desde entonces ha sido revivido en cuatro ocasiones, respaldado por el renombre de artistas como Joss Whedon, Rainbow Rowell, Humberto Ramos y Kris Anka.

Sin embargo, como todos sabemos a esta altura, Marvel es mucho más que una editorial de cómics. La empresa, adquirida por el conglomerado Disney en 2009 por un valor estimado de 4 billones de dólares, se ha vuelto referente de la cultura pop debido a la creación de un universo cinematográfico estelarizado por los personajes de sus historietas, los cuales también aparecen en videojuegos, series televisivas y son licenciados en una cantidad infinita de productos, desde las figuras de acción más tradicionales hasta mascarillas faciales a la venta en la Miniso más cercana a tu hogar. Y al igual que Disney, hoy día Marvel no es más que una industria en la búsqueda constante de su próximo gran éxito.

Para cumplir este objetivo, las diferentes divisiones de Marvel han encontrado inspiración en personajes e historias relativamente desconocidas de los cómics para reinterpretarlas en productos de consumo masivo. La hoy desaparecida facción de Marvel Television, liderada por Jeph Loeb, se especializaba en la licencia de personajes de culto para la producción de series televisivas (¡d’oh!) relativamente independientes del Universo Cinematográfico de Marvel orquestado por Kevin Feige. Desde Agents of S.H.I.E.L.D., la única serie con conexiones claras con los filmes de la compañía, hasta Legion y cada una de las series individuales de The Defenders, las series de Marvel Television exploraban territorios que hasta el día de hoy las películas continúan evadiendo como las enfermedades mentales, la violencia explícita y la diversidad sexual con resultados variados, ya que la calidad de cada una de las series producidas bajo este sello es debatible porque ninguna es igual a la otra.

Marvel’s Runaways, producida en conjunto con Hulu, no es ninguna excepción al legado de Marvel Television, un legado caracterizado por su inconsistencia derivado de elecciones atípicas.

Debido a los múltiples elementos de drama adolescente presente en los cómics originales, la adaptación televisiva del cómic estuvo a cargo de Josh Schwartz y Stephanie Savage, dupla creativa detrás de The O.C., The Carries Diaries y Gossip Girl. Pese a que ambas series son reconocidas por su melodrama excesivo, diálogos acartonados, actuaciones inconsistentes y escenarios de lujo, Schwartz y Savage decidieron adoptar un espíritu rebelde para Marvel’s Runways al poner a sus seis protagonistas en un contexto actual, en el que se reconoce su privilegio al enfrentarse a problemáticas relevantes en la sociedad estadounidense actual como la falta de vivienda, la ansiedad, la dependencia a la tecnología, la violencia intrafamiliar, el racismo y las fracturadas relaciones familiares.

Sin embargo, esas buenas intenciones no siempre fueron reflejadas con solidez dentro de la narrativa. Al final del día, Marvel’s Runaways también pertenece al género de superhéroes, pero al enfocarse en el desarrollo de las relaciones entre los personajes, la serie constantemente descuida sus arcos principales y sus antagonistas, los cuales se vuelven cada vez más ridículos conforme avanza la serie. Desafortunadamente, las tres temporadas de Marvel’s Runaways se distinguen por un ritmo inconsistente, tramas inconclusas y finales apresurados ya que cada uno de sus capítulos intenta cubrir las perspectiva de la mayor parte de sus 16 personajes principales (y un dinosaurio) en menos de 50 minutos.

Estos graves fallos en la narrativa, sin embargo, jamás fueron un impedimento para que Marvel’s Runaways encontrara éxito dentro de su mercado meta ya que diferentes grupos de jóvenes rápidamente se encontraron representados en las figuras de Nico Minoru (Lyrica Okano), Karolina Dean (Virginia Gardner), Alex Wilder (Rhenzy Feliz), Chase Stein (Gregg Sulkin), Gert Yorkes (Ariela Barer) y Molly Hernández (Allegra Acosta), los mismos protagonistas de los cómics  que a simple vista parecen un estereotipo de preparatoriano hasta que sucesos completamente fuera de su control hacen emerger diferentes facetas de su personalidad que les da un realismo inesperado dentro del caos…

…un caos que parecía finalmente tomar su rumbo en la tercera temporada. Lástima que la serie fue cancelada como consecuencia de la desaparición de Marvel Television para que Marvel Studios fuese la única división de la empresa con el objetivo de crear contenido audiovisuales.

Hablar de la tercera temporada de Marvel’s Runaways resulta bastante curioso ya que esta temporada en particular realza con mayor fuerza tanto los aciertos como los errores de la serie en su corta existencia. Por un lado, los efectos visuales han mejorado considerablemente desde la primera temporada (aunque su uso en los últimos diez capítulos implicó una reducción en pantalla de Old Lace), el soundtrack continúa siendo uno de los mayores puntos fuertes de la serie y la dinámica entre los numerosos personajes principales tiene mayor fluidez que nunca, estrechando los lazos existentes, creando nuevas relaciones completamente inesperadas y finalizando aquellas que no tenían más que dar. No obstante, por el aspecto negativo, los tres arcos narrativos que se cubren en sus diez episodios, que, si bien puede llegar a complacer a los fanáticos de los cómics por finalmente poner en pantalla escenas arrancadas tal cual de las páginas, se sienten completamente apresurados y pocos satisfactorios. Esto hace que el episodio final de la serie se sienta doloroso ya que muestra el potencial perdido de la serie al trazar con maestría paralelos evidentes con las publicaciones más recientes y jugar con tropos de un nuevo género: la ciencia ficción, ya que este capítulo gira en torno a los viajes en el tiempo y sus consecuencias. Así mismo, presenta una posibilidad que la serie no se había atrevido a abordar con anterioridad: ¿qué pasaría si la mayor amenaza de los Runaways fuese interna?

Al igual que la historieta en que está basada, Marvel’s Runaways fue uno de los riesgos más grandes de Marvel Television al encargar la producción de uno de los cómics de culto más queridos, con pocas conexiones con el Universo Cinematográfico de Marvel, a una dupla creativa reconocida por melodramas adolescentes irregulares… Y hasta cierto punto, la apuesta funcionó ya que la serie encontró un nicho para hablar con franqueza de situaciones poco convencionales para una trama de superhéroes. No obstante, pese a sus buenas intenciones, Marvel’s Runaways jamás pudo alcanzar su verdadero potencial al no saber equilibrar la fuerza de sus personajes con el género al que pertenece.

La Xime
Tan solo he pasado 25 años perfeccionando el arte de ser un remedo de escritora. Perdidamente enamorada del cine y la televisión, si no tengo un lápiz en la mano seguramente estoy twitteando opiniones poco populares.