UN FILM DRAMATIQUE, una mirada brutalmente honesta a la adolescencia francesa

“Un film dramatique”, cuya traducción literal es “Una película dramática”, forma parte de la serie Viewfinder de Mubi Latinoamérica. Puede encontrarse como exclusiva de la plataforma desde el 21 de diciembre.

De manera teórica, un largometraje puede definirse como un producto audiovisual – con una duración superior a los 60 minutos – centrado en la narración de una historia autocontenida dentro de un momento único, con tiempos y espacios determinados, que fue creado a partir de una serie de recursos técnicos y estéticos establecidos como propios del quehacer cinematográfico. No obstante, en la práctica es complicado señalar cuáles son las características comunes de una película puesto que los autores, sin importar su edad o nacionalidad, experimentan con el lenguaje cinematográfico y desafían constantemente los límites sobre lo qué es un filme.

Describir una película aún es un tema que genera debates entre intelectuales del cine, por lo que no resulta sorpresivo en lo absoluto que un grupo de adolescentes franceses se cuestionen qué es lo que están haciendo en el ejercicio creativo escolar que realizan bajo la supervisión de Éric Baudelaire, documentalista francés de origen estadounidense. Desde hace un par de años, cámaras caseras han captado pequeños instantes de sus vidas, desde sus recorridos diarios de sus hogares en Saint Dennis (una zona catalogada de clase baja-media al norte de Paris) al recién inaugurado College Dora Maar (su institución educativa) hasta confesionarios en que reflexionan sobre los cambios en sus vidas. Sin embargo, aún no pueden catalogar qué es lo que están realizado. Una muchacha comenta que se trata de un documental, pero pronto sus compañeros argumentan que no tienen comentarios sobre las imágenes como en esos que ven en la televisión. Otro de ellos sugiere que es una película sobre ese periodo particular de sus vidas: una película dramática.

Es precisamente este comentario el que resonó en Baudelaire para nombrar así, Un film dramatique, al audiovisual conformado por todos esos momentos capturados por la primera generación del taller de cine de Dora Maar, estudiantes que inician retratando de una manera un tanto torpe su entorno y sentimientos para pulir sus habilidades técnicas, así como su desenvoltura frente a la cámara, a lo largo de cuatro años.

En sus momentos más brillantes, Un film dramatique es una mirada brutalmente honesta a la adolescencia al permitir que sus protagonistas se expresen libremente sin guion, valiéndose de esas mismas palabras con las que comunican con sus amigos y sus familiares. Estos testimonios – algunos recogidos durante conversaciones íntimas y otros durante acalorados debates en clases – demuestran el grave error de los adultos a subestimar las ideas de los menores. Con una elocuencia envidiable, los chicos del 93 (otro nombre con el que se identifica a Saint Denis en la capital francesa) utilizan sus experiencias personales para hablar sobre el racismo, la política migratoria, la naturaleza del hombre y el privilegio social de una manera crítica y divertida, rayando en ocasiones en el sarcasmo propio de la edad. Destaca en particular una discusión entre dos jóvenes que inicia con comentarios ácidos hacia Donald Trump y Marine Le Pen para escalar a un argumento sobre los límites del origen: ¿acaso la nacionalidad está limitada al lugar del nacimiento o la ascendencia es importante para identificarte?

La misma franqueza puedo observarse en aquellas secuencias de vulnerabilidad frente a la cámara de los estudiantes. Permitiendo a su cámara entrar en sus espacios íntimos, los adolescente también dan voz a sus temores más comunes, al arrepentimiento por no tener el tiempo suficiente para dedicarle al proyecto, el anhelo por momentos pasados, la dificultad para adaptarse a nuevos entornos a la par que también capturan sus relaciones familiares y las historias detrás de ellos. La recopilación del trabajo conjunto de los 20 estudiantes del taller de cine de Dora Maar es, entonces, una preciosa colección de imágenes, movimientos y sonidos que construyen una adolescencia que suele pasar desapercibida.

No obstante, ni Baudelaire ni su equipo de producción logran explotar en su totalidad el footage acumulado por los alumnos de Dora Maar al crear un documental desfragmentado que dificulta la conexión emocional de la audiencia con sus protagonistas al omitir introducirlos, evitar marcar claramente el tiempo transcurrido desde el inicio del experimento y ocultar el propósito real del documental: ¿Es un largo promocional de la nueva escuela o Baudelaire realmente deseaba darles una voz a todos estos jóvenes? La respuesta a esa pregunta no es clara, pero el espectador más paciente y atento pronto se adentrará en un rico mundo juvenil – usualmente ignorado – más allá de sus tropiezos narrativos.

Un film dramatique es uno de esos documentales que recuerda a la audiencia que el mayor valor de un documental no se encuentra en sus logros estéticos o narrativos, sino en su propósito. El intento de Baudelaire para que los alumnos de Dora Maar se conviertan en los narradores de sus propias historias en el cine es sumamente noble, particularmente en una época en la que estos mismos adolescentes pueden utilizar las redes sociales para expresarse ante una audiencia global. La propuesta resulta interesante al legitimar las opiniones de los estudiantes ante esos adultos que suelen ignorarlos por su romantizada visión de esta etapa de vida. Sin embargo, la película también sufre por ese intento de seriedad al presentar un corte final con el que cuesta trabajo conectar cuando se posee una visión cerrada sobre lo que constituye una cinta, especialmente un documental.

Avance de Un Film Dramatique

La Xime
Tan solo he pasado 25 años perfeccionando el arte de ser un remedo de escritora. Perdidamente enamorada del cine y la televisión, si no tengo un lápiz en la mano seguramente estoy twitteando opiniones poco populares.