Un día lluvioso en Nueva York (A Rainy Day in New York)

Empiezan los créditos de la película con una tipografía a la que bien podríamos considerar como vintage, suena jazz alegre en el fondo: Woody nos está abriendo las puertas de su mundo. Si algo vamos a reconocerle a Heywood Allen es que sabe construir los paisajes que tiene en mente a la perfección, nos invita a llenarnos de ellos, nos transporta a escuchar el viento otoñal entre las hojas de los árboles y sentir los últimos rayos de sol de la tarde. Acompañados de su característica música, casi inmediatamente nos vemos inmersos en una ciudad idílica, romántica y pacífica, que sabemos que en la vida real no es para nada tan pintoresca, pero es quizá ese factor el que nos permite disfrutar aún más de esta versión Allenesca. Blue Jasmine (2013), Irrational man (2015) y Midnight in Paris (2011) son algunos ejemplos de cómo Woody ha creado espacios que nos enamoran, y con su nueva película, A rainy day in New York (en México traducida tal cual como Un día lluvioso en Nueva York), vuelve a conquistarnos visualmente, ahora cargado de tormentas, lloviznas y un elenco encantador.

Gatsby Welles (Timothée Chalamet) es un joven decadente y adinerado que desdeña la riqueza de su familia. Se encuentra lejos de su natal Manhattan, estudiando en el Colegio Yardley. Es novio de la guapa e inocente Ashleigh Enright (Elle Fanning), una estudiante de periodismo a quien al inicio del filme se le ve muy emocionada porque irá a entrevistar al famoso director de cine Roland Pollard (Liev Schrieber), para lo cual justamente tiene que trasladarse a Manhattan. Gatsby le propone entonces que viajen juntos y aprovechen ese fin de semana para visitar los sitios icónicos de Nueva York, él desea pasear con ella en lugares románticos y restaurantes con música de piano. Sin embargo, en cuanto Ashleigh se va a hacer la entrevista, suceden un cúmulo de situaciones (entre las cuales conocemos a un guionista frustrado (Jude Law), a un actor rompecorazones (Diego Luna), a una vieja conocida de Gatsby (Selena Gomez) y a una prostituta (Kelly Rohrbach), por mencionar unos cuantos) que llevan a esta pareja a replantearse su relación y a descubrirse como individuos. Es una historia en la que vemos personalidades muy particulares que por momentos caen en clichés; sin embargo, estos se trabajan bastante bien para convertirlos en características favorables en los personajes. Por muy descontroladas que sean las situaciones en las que los protagonistas se ven inmersos, siempre se sienten bien sincronizadas gracias a la compañía de los ya conocidos guiones de Allen, que siguen siendo ágiles, sarcásticos y graciosos. La comunicación cortada entre estos dos jóvenes puede sentirse irreal (una está usando su celular, él otro la llama desde una cabina telefónica), pero es una muestra de que a Woody no le interesa mucho que sea una réplica exacta del presente, se le nota más bien interesado en darnos más elementos que nos ayuden a seguir en su fantasía, comprando la imagen de una ciudad en la actualidad pero nostálgica, caótica y encantadora.

Sabemos que Un día lluvioso en Nueva York no es la mejor película que este director ha hecho, pero sí podemos afirmar que es una película que se defiende dentro de las expectativas que Woody nos ha creado a lo largo de su filmografía. Y es un rayo de esperanza, como esa luz del sol que ilumina a los personajes en sus momentos de claridad, que promete que seguiremos teniendo entrada al siempre idílico mundo Allenesco.

Avance de Un Día lluvioso en Nueva York

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.