Todo lo que está mal en “Historia de un Crimen: La Búsqueda”

Al parecer, ese hecho que dicen por ahí de que los mexicanos se burlan de todo, es cierto, pero a veces es mejor no externar ese chiste que tenemos en la mente, porque es probable que los que nos rodean no lo tomen con nuestro mismo humor. Siguiendo esta misma línea es que podemos hablar de la nueva serie de Netflix “Historia de un Crimen: La Búsqueda”, que narra los hechos ocurridos en 2010 sobre la desaparición y búsqueda de la pequeña Paulette desde el punto de vista de una periodista llamada Carolina Tello (Regina Blandón) quién intentará llegar hasta el fondo de este turbio caso que tuvo a México pendiente a cada segundo. Si bien, este caso fue una burla para el pueblo mexicano, por la información que se dio, la forma de hacer la investigación y por la aparición milagrosa de la niña en el colchón. Era difícil pensar en cómo se podría llevar esta historia al entretenimiento, así que, de cajón, la tarea no estaba fácil.

Resulta triste ver que las producciones de Netflix para nuestro país resulten ser tan mal hechas y no solo en la construcción del guion o en el arco de los personajes, sino en cosas tan básicas como es el diseño de producción. Las locaciones se sienten muy artificiales, los actores son tan jóvenes que la ropa les queda enorme, como si hubieran usado el traje de su papá. Los diálogos y los escenarios no se sienten reales, los actores cuando hablan por teléfono no dan el tiempo necesario para hacer creer que hay otra persona en esa llamada, vaya, estos valores de producción que resultan básicos y que son imperdonables para una producción seria.

El principal problema de esta serie es el tono que presenta, proponiendo una sátira desde el momento uno con más tendencia a ser humor negro con pequeños brillos que querer ser algo más. Desafortunadamente y para sorpresa de todos (considerando que el elenco entero son comediantes) el timing es terrible. El tono de burla se incrementa en las zonas donde debería ser más serio, los personajes se caricaturizan demasiado, los remates están en los lugares peor colocados y la serie entera se siente un sketch interminable de Backdoor sin los buenos personajes.

Para la parte del elenco parece que se jalaron a todo el staff de Backdoor y solo les asignaron papeles, este punto no esta tan mal. La mayor parte del reparto hace todo lo que está a su alcance para hacer un buen papel, sin embargo no sé puede hacer mucho con un guion mal escrito, en este caso hay que hacer mención honorífica para Regina Blandón, quién (como ya es costumbre) es lo mejor de toda la serie dando a su personaje ciertos matices que terminan por abonar al arco del personaje; Guillermo Villegas encarna al secretario de gobernación del Estado de México que se dedica básicamente a sapear a Bazbaz a cada momento. Su personaje termina por agradar y ser de lo más destacable, caso contrario con Dario Yazbek quien es el encargado de dar vida al Procurador Alberto Bazbaz. Es entendible que los deseos de los realizadores sea caricaturizar a los involucrados, pero con este personaje, resulta ser desesperante y da a entender que al pobre de Bazbaz le tendieron una trampa, (además de parecer más Ricardo Anaya). El resto del elenco sacado básicamente del staff de Comedy Central hace un esfuerzo loable, que goza de ciertos apuntes buenos pero que deja mucho que desear y más para ser un elenco conformado por comediantes.

A lo largo de 6 episodios, podemos ver referencias a personalidades de la televisión y la política que en algunos de los casos resultan ser orgánicas, muy al estilo de “Historia de un crimen: Colosio” sin embargo en su mayoría tenemos menciones muy forzadas tipo:

Le estas causando problemas a tu Gobernador, ya sabes el del copete impresionante, vaya que es muy guapo, que suerte tiene esta actriz de casarse con él, seguro van a ser la pareja presidencial”.

El problema con esto es que denota que no tienen la capacidad de hacer estas menciones de manera más inteligente y terminar por tratar al espectador como idiota.

Al final, esta entrega de “Historia de un Crimen” resulta ser la más floja de todas y está muy por debajo de su hermano mayor “American Crime Story”; la idea de hacerla una comedia resulta ser una propuesta arriesgada que hubiera llegado a buen puerto si hubieran aprovechado el absurdo del caso. Sabemos de sobra que en México se han aprovechado estos circos mediáticos, un claro ejemplo es la filmografía de Luis Estrada. La serie dirigida por Catalina Aguilar Mastretta y Santiago Limón (Cindy La Regia) es tan estúpida que es honesta en ese sentido y ese, es mayor mérito.