The Last Dance: Imperfecto, sugestivo y totalmente entretenido

La pandemia a causa del COVID 19 dejó un vacío en todos aquellos que disfrutaban de los encuentros deportivos, ya sea futbol, baseball o basquetbol la adrenalina que nos dejaban las justas deportivas ahora se ha perdido con pocas esperanzas de volver en un futuro cercano. Así que la decisión de ESPN de adelantar, THE LAST DANCE (El Último Baile), la serie documental del más grande astro del basquetbol, cayó como anillo al dedo.

THE LAST DANCE en esencia narra la temporada de 1997 – 1998 de los Chicago Bulls liderados por Michael Jordan y que con ese pretexto narra su paso por este equipo y el crecimiento de ambos, pero no solo eso, los realizadores exploran a cada uno de los miembros más importantes de este equipo invencible para esos tiempos, así como su impacto a nivel cultural, aunque claro, el protagonista siempre es Jordan.

Como todo lo que lleva su nombre, este documental fue revisado y autorizado por él mismo, esto podría dejar una inconformidad en el sentido de estar contando una verdad sesgada, la versión que más le convenga a nuestro héroe, sin embargo el documental logra darle la vuelta, al sacar un sin fin de entrevistas de personajes cercanos e incluso rivales de nuestro héroe. De esta manera, el documental se siente balanceado y objetivo, permite crearnos una opinión propia, aunque claro Jordan siempre tiene la última palabra.

La narración del documental recurre a saltos en el tiempo muy claros para contar su historia, pero si no estas poniendo atención es probable que puedas llegar a perderte en las tres diferentes épocas que viven en THE LAST DANCE. El documental explora también el paso de Scottie Pippen, Dennis Rodman y Steve Kerr por los Chicago Bulls, también explora la situación de Magic Johnson y el fallecido Kobe Bryant (las más grandes figuras del basquetbol antes y después de Jordan respectivamente).

La serie goza de una cantidad de material exorbitante, lo cual le ayuda a tener un mayor dinamismo en las escenas y elevar la emoción y adrenalina en cada capítulo. De la misma forma emplea recursos básicos como mostrarle un iPad a Jordan con las entrevistas ya hechas que contradicen lo que el sostiene, solo para ver su reacción. Esto es un claro ejemplo de cómo se puede hacer mucho con recursos básicos. Las expresiones de Jordan en estos casos valen oro.

La música del documental esta seleccionada cuidadosamente, o al menos esto nos hacen creer. Cada acción elegida entra a tono con lo que estamos viendo y termina por complementar de manera fantástica las secuencias donde son requeridas.

Al final, THE LAST DANCE no rompe paradigmas ni busca trascender como un retrato que desarme a su protagonista, pero su profundidad no puede ser subestimada. Imperfecto, sugestivo y totalmente entretenido; un documental a la altura de Michael Jordan.

Avance de The Last Dance