Swagger, un conmovedor documental de Olivier Babinet

Se ha utilizado de manera frecuente la palabra “swag” en tiempos recientes como una manera de referirse a lucirse o fanfarronear. Según cuenta el cineasta francés Olivier Babinet, el rastro más antiguo que encontró al investigar las raíces de esta palabra fue una frase en Sueño de una noche de verano, la obra de William Shakespeare, que decía “What hempen home-spuns have we swaggering here, ¿so near the cradle of the fairy queen?”. Años después, la utilizaron para referirse a Sinatra como un ‘chico malo’, y fue durante la década de los 90’s que este slang se trasladó al ghetto americano. La particular historia de esta palabra, que refrenda la actitud decidida frente al mundo y un comportamiento con estilo, fue la razón por la que Babinet decidió llamar a su segundo largometraje Swagger.

Swagger es un documental acerca de 11 adolescentes de diferentes edades que viven un barrio francés llamado Aulnay-sous-Bois, conocido por su pobreza y sus altos niveles de delincuencia. Aissatou, Mariyama, Abou, Nazario, Astan, Salimata, Naila, Aaron, Régis, Paul y Elvis, todos alumnos de la escuela Claude Debussy Middle School, nos cuentan lo que significa para ellos vivir en un lugar marginado, con una visión que delata sus experiencias y aprendizajes. Platican también de lo que piensan acerca del amor, de su nacionalidad, de sus familias, de la religión, todo lo que conforma su personalidad. Lo más destacado llega cuando los escuchamos hablar de sus sueños, que no se achican o se merman a pesar de las circunstancias.

La belleza de Swagger viene de la honestidad de sus protagonistas: Saben dónde están parados y qué representa su color de piel. Son conscientes de que la nacionalidad francesa está directamente relacionada con las pieles blancas y las personas con holgura financiera, aquellas que usualmente prefieren vivir en París. Ellos, mientras tanto, sabiéndose producto de la colonización, recuerdan sus raíces africanas, algunos incluso hablan del tiempo en el que vivían en esas tierras, y por ello no se sienten representantes del país que habitan. También cuentan de sus vivencias con el vandalismo y la policía, desde muy jóvenes han aprendido que la autoridad no está para ayudarlos, y que, de hecho, es el enemigo. ¿Qué representan para ellos su familia y sus creencias? A veces un consuelo, otras una carga, y lo manejan como pueden con respecto a su edad. Lo mágico de sus declaraciones radica en la frescura de su conversación: Usan referencias de la cultura pop, dejan volar su imaginación cuando se trata de su futuro y visualizan su situación más como una oportunidad que como una desgracia.

Relacionado a esto, hay que hacer mención de lo que logra Olivier Babinet al retratarlos: Muestra el lado más dulce y carismático de cada uno. Un chico que decide vestir de traje a su corta edad se convierte en un musical; otro, que porta su ropa con un estilo único, parece desfilar en una pasarela, y una niña preadolescente se convierte en una líder de opinión que expresa claramente por qué Disney y las muñecas Barbie son un cáncer en la sociedad. Babinet no toma nunca las dificultades de estos muchachos para hacerlos parecer víctimas o necesitados, prefiere mostrarlos como jóvenes maduros, vulnerables y conscientes, que aprenden de los bemoles de la vida para seguir superando obstáculos.

Presentada en el Festival Internacional de Cine de Cannes en 2016, Swagger se ganó el cariño del público por enaltecer la resiliencia de la juventud.  Como aquella toma de la película en la que nos muestran algunas florecillas creciendo en medio del asfalto, a estos chicos nadie los frena para seguir construyendo un futuro. Familias disfuncionales, problemas económicos, falso patriotismo, eventos traumáticos, relaciones amorosas, amistades duraderas y bromas infantiles: Todo los va formando para que no dejen de volar.

Avance subtitulado de Swagger

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.