Suspiria: El Maligno no es un remake

Esta versión de Suspiria del director Luca Guadagnino no es en realidad un remake del clásico de terror de Dario Argento que se estrenó en 1977, sino una expansión verdaderamente demencial y seria de la historia original.

El arte del cine puede brindarle muchas emociones a cualquiera que este dispuesto a dejarse llevar. Puede ofrecer una enternecedora historia de amor, un poderoso drama o incluso una divertida película de acción “palomera” que te permite relajarte y olvidarte de todo. Pero recientemente hay una tendencia que bien podría llamarse como “la casa artística del terror”.

Los ejemplos más claros de esto los tenemos en la oscura y perturbadora historia familiar de Hereditary (El Legado del Diablo) o la atractiva – y extremadamente frustrante – conexión con la creación en la bizarra Mother! (¡Madre!) de Darren Aronofsky. Este es un nuevo subgénero que poco a poco se ha ido posicionándose en el gusto de las grandes audiencias, lejos del cine independiente que se exhibe en pocas salas y en horarios imposibles.

Si amaste la exquisita y escabrosa fantasmagoría de Argento, quizá te preguntes que es lo que realmente está sucediendo aquí – o ¿cuándo?. Guadagnino crea una atmósfera inquietante alrededor de una joven bailarina paranoica gracias a las partituras del genio de Radiohead, Tom Yorke. El sentimiento de melancolía y misterio es ineludible.

Trama:

Una famosa y misteriosa academia de baile comienza a llamar la atención después de que una joven estudiante llamada Patricia (Chloë Grace Moretz) desaparece. La situación se torna más oscura cuando una joven estadounidense se inscribe. Para Susie Bannion (Dakota Johnson), la oportunidad de practicar con la legendaria Madame Blanc (Tilda Swinton) es un sueño hecho realidad. Sin embargo, a medida que Susie cae bajo el hechizo de sus maestros, su amiga Sara (Mia Goth) comienza a temer que los rumores de brujería y lo sobrenatural sean ciertos. Pronto, la Dra. Josef Klemperer (Swinton), una doctora psiquiátrica que estaba atendiendo a Patricia, comienza a investigar los extraños sucesos y los secretos ocultos en las sagradas paredes de la Academia de Danza Markos.

Con una duración de 2 horas y 32 minutos, Suspiria pone gran énfasis en un aspecto que solo se tocó ligeramente en la primera película. Esta vez, el baile es tan importante para Susie y su relación con Madame Blanc como lo es la bizarra brujería. Gracias a la coreografía de Damien Jalet, los movimientos y la danza son absolutamente hermosos, pero también son una visión de pesadilla. Una escena en particular que involucra a una estudiante descontenta es casi dolorosa de ver, pero no puedes apartar la vista.

Veredicto:

SUSPIRIA es una obra maestra. Sin embargo, es una que polarizará a la audiencia. Muchos la encontrarán demasiado lenta, y pueden no caer bajo su perturbador hechizo. No hay duda de que el ritmo y el extraño final frustrarán, aburrirán y molestarán a algunos. Otros se sentirán atraídos instantáneamente a la experiencia. Es una mezcla de ensueño de imágenes grotescas, belleza, conmoción y horror. No es para todos. Sin embargo, en su esencia, es una experiencia gratificante para quienes estén dispuestos a emprender el viaje. Aunque dudaría en llamar a esto una película de terror en lugar de una fantasía oscura y perversa.

Lo que dice la crítica:

Avance subtitulado: