Si Supieras, conectando almas más allá de sus diferencias

The Half Of It, un peculiar coming of age dirigido por Alice Wu, recientemente fue considerada como la mejor narrativa estadounidense en el Festival de Tribeca por un jurado integrado por figuras como Danny Boyle, Regina Hall, Lucas Hedges y Pamela Adlon. La película se encuentra en Netflix Latinoamérica bajo el título Si Supieras.

Popularmente se asume que el cine es un reflejo del momento en el tiempo y espacio en que existe, una memoria que perdurará mucho más allá de la composición social que la creó. No obstante, la industria cinematográfica estadounidense parece particularmente arraigada a las viejas creencias de su sociedad, una en que siempre se ha posicionado una asimilación cultural de lo que se considera netamente “americano” por encima de la celebración de las diferentes culturas individuales que la conforman.

Rebelarse contra este estatus, decidir narrar una historia con protagonistas que existen más allá de la asimilación cultural, es un acto que pocos realizadores comenten ya que trasladar las vivencias particulares de un grupo es el inicio de un tortuoso camino para la consolidación financiera de un proyecto… Un proyecto que tras su estreno en festivales será olvidado al no ser considerando lo suficientemente comercial para recuperar su costo. Y en caso de asegurar una distribución, será víctima de una estrategia publicitaria que impide que la cinta llegue a su público objetivo.

La corta carrera como cineasta de Alice Wu se caracteriza por su valentía para crear tramas desarrolladas dentro de una comunidad que no ha asimilado por completo la cultura estadounidense. Hija de inmigrantes taiwaneses, la historia de Wu es sumamente atípica entre realizadores cinematográficos sin importar su nacionalidad. Antes de inscribirse en un curso de guionismo, pasó la mayor parte de sus veintes trabajando como ingeniera de software en Microsoft. Incluso, su primer acercamiento con la industria cinematográfica no fue su idea inicial: Wu escribía una novela inspirada en su propia experiencia como homosexual dentro de la comunidad chino-americana cuando se dio cuenta de que una película sería un mejor medio para dicha trama. Eventualmente, esa historia se convertiría en su ópera prima Saving Face (2004).

Criticada por su final feliz, un final que Wu anhelaba en su vida personal y quería transmitir hacia otros como ella, Saving Face se convirtió en un referente cinematográfico no solamente para la comunidad chino-americana, sino también para la comunidad LGBTQ+ por la universalidad de su temática y el realismo de sus personajes, cuidadosamente construidos. La pulcritud del guion de Wu, dirigido por ella misma ante las intenciones de los estudios de asimilar a sus protagonistas cambiando su género, raza y orientación sexual, así como su sensible visión pronto generaron expectativas sobre su siguiente proyecto.

Nadie pensó que pasarían quince años (y una amenaza de donativo para la National Rifle Association) para que la próxima película de Wu viera la luz: Si Supieras. una dramedy adolescente única que esconde un rico universo debajo de la superficialidad de su sinopsis en Netflix y que, al igual que su protagonista, marcha a su propio ritmo.

Aunque intente pasar desapercibida manteniendo un bajo perfil, la introvertida Ellie Chu (Leah Lewis) siempre destaca entre sus compañeros de clases. No solamente por su inteligencia y don para la palabra escrita, los cuales exprime al escribir ensayos para otros estudiantes a cambio de una módica cantidad para solventar los gastos de su casa, sino por ser hija del único inmigrante asiático en el remoto, aparentemente siempre frío y eternamente triste, pueblo (ficticio) de Squahamish. Pero un día como cualquier otro, su vida cambia cuando Paul Munsky (Daniel Diemer), un atleta escolar quizás tan solitario como ella, le pide que lo ayude a escribir una carta de amor para Aster Flores (Alexxis Lemire), una de las chicas más populares de la escuela… Y la misma de la que Ellie está enamorada en secreto.

Y como bien advierte Ellie al inicio de la cinta, Si Supieras no es una historia de amor a pesar de que tanto ella como Paul desean recibir las afecciones de Aster. En realidad, la segunda película de Alice Wu coloca a su protagonista en una travesía para descubrirse a sí misma, poniéndola en una constante posición vulnerable en la que se ve forzada a reconocer que debajo de la fortaleza que desea mostrar ante el mundo, sigue siendo una persona que necesita de otras para crecer y alcanzar su máximo potencial. Esa es la razón por la que la naciente amistad entre Paul y Ellie se convierte en la verdadera alma de la película, la unión de dos almas solitarias completamente diferente entre sí que encuentran en el otro la comprensión y el apoyo que carecen de sus pares.

Sin embargo, este enfoque en Paul y Ellie puede desalentar a aquellos que esperan la construcción tradicional de una relación amorosa entre la chica y Aster. Si bien dentro del guion de la misma Wu se pueden encontrar detalles que confirma la existencia de una verdadera química entre ambas muchachas nacida de sus pasiones compartidas, lo cierto es que el personaje de Aster no es desarrollado con la misma profundidad que Ellie y Daniel. Lemire transmite silenciosamente la quieta fortaleza de Aster, pero esto no es suficiente para el espectador realmente logre formar una conexión con el personaje ya que por momentos se transforma en un lienzo que simplemente se adapta a las necesidades de la trama.

La personalidad desdibujada de Aster es una de las mayores debilidades de la cinta, una que se esfuerza en otorgarle un realismo brutal a cada uno de sus pilares. Aster, junto con Ellie, protagoniza una de las escenas más poéticas tanto visual como metafóricamente de la película y que probablemente se convierta en un referente del cine lésbico por el agonizante deseo contenido en cada una de ellas. Sin embargo, dentro de la película carece del impacto que debería porque durante la mayor parte de la cinta, Aster existe en la periferia del universo de Ellie. La importancia que debería tener es otorgada entonces al padre de Ellie, Edwin (Colin Chou), un hombre deprimido cuyas ilusiones del sueño americano para su familia fueron destrozadas por una sociedad que no puede ver más allá de su pronunciación quebrada del inglés.

Al igual que el fuerte vínculo entre Paul y Ellie, inspirado en una amistad de la directora durante la preparatoria, la compleja relación entre padre e hija se convierte en el otro eje importante de la trama. Retomando sus propias experiencias, Wu las extrapola a un contexto en una población donde ser el otro se convierte en un rasgo característico que antecede a la persona por la falta de diversidad. Permanecer arraigada a las costumbres de otra cultura insola al padre de Ellie, quien intenta asimilar los manierismos estadounidenses a través de su cine. Ellie, por su parte, ha asimilado en gran medida la cultura americana al crecer rodeada de ella, pero también es apartada por algunas costumbres asiáticas que antepone antes las normas estadounidenses como un enorme sentido de responsabilidad, así como un sincero respeto y amor a su padre pese a las dificultades de ambos para expresarse cariño.

The Half Of It está lejos de convertirse en el estandarte del cine LGBT+ que Saving Face es. No obstante, y al igual que en su predecesora, juega con las expectativas de su género para contar una historia que logra conectar con el espectador por su narrativa sencilla, sincera y emotiva bajo la que esconde un llamado a la empatía y a la autoaceptación para forjar lazos verdaderos con otros, un mensaje poco usual en las historias adolescentes en donde la vida amorosa del protagonista se convierte en un eje esencial por encima de otras relaciones personales.

Avance de Si Supieras

La Xime
Tan solo he pasado 25 años perfeccionando el arte de ser un remedo de escritora. Perdidamente enamorada del cine y la televisión, si no tengo un lápiz en la mano seguramente estoy twitteando opiniones poco populares.