Reseña: Los Tomates Escuchan a Wagner

Cuando Alexandros Gousiaris explica por qué sus tomates son cultivados con tal nivel de esmero y cuidado, se remonta orgulloso del origen de de sus semillas: Cristóbal Colón las encontró en América y las llevó con él en su viaje de vuelta a Europa. Hoy, cientos de años después, esas semillas se siguen reproduciendo con delicadeza y cariño en sus cosechas, para devolverlas al continente que las vio nacer.

Sin embargo, el problema para este agricultor es que esta artesanal labor no está siendo rentable, y esta es la premisa de uno de los documentales más encantadores de los últimos tiempos, que lleva por nombre ‘Los tomates escuchan a Wagner’ (When Tomatoes Met Wagner). Dirigido por la cineasta griega Marianna Economou (quien ha hecho documentales por más de 20 años), este filme nos lleva por la vida en la villa de Ilas, en Thessaly, donde Alexandros siembra y exporta pasta de tomate –además de miel-, acompañado de su primo Christos y de algunas mujeres mayores de la reducida localidad. Ellos son los habitantes que quedan en una tierra que otrora era la más fértil del país, pero que, debido a que el espacio ha sido minado y contaminado por híbridos y químicos de cultivos industriales, ahora ha perdido mucha de su riqueza natural, por lo que los jóvenes y las oportunidades de negocio han emigrado hacia la capital. La cinta va mostrándonos como ellos, confiando en la calidad de sus alimentos y en la valiosa fuerza de trabajo que poseen, sobrepasan los obstáculos impuestos por la economía global, que devora a todos aquellos que no puedan llegar a sus esquemas.

‘Los tomates escuchan a Wagner’ está titulada así por una escena específica de la película, en la que Alexandros y Christos dialogan acerca de qué música poner en los altavoces para que los tomates crezcan mejor y más robustos. Este método, que a los ojos de las grandes compañías parecería ridículo o intrascendente, aquí no sólo funciona, también es parte de una forma de trabajar que parece hasta utópica: Todos los involucrados en crear la pasta son gente que se quiere y se lleva estupendamente, más como familiares que como compañeros (algunos literalmente lo son). Mientras las mujeres que preparan los tomates aportan tanto la mano de obra como las recetas que han estado en sus generaciones anteriores, Alexandros les cuenta historias, les explica cómo se genera la exportación y se ocupa de los etiquetados y envasados, ya que no cuentan con maquinarias que lo hagan a granel. Cuida y procura a estas damas como lo que son: el cimiento de su empresa y el bien más importante, porque es el que les permite seguir de pie.

Como mencionábamos, no todo es un lecho de rosas: Realizar esta tarea lleva demasiado tiempo, y cada frasco requiere alrededor de kilo y medio de tomates para una hechura íntegra, por lo que competir en los enormes almacenes con productos industrializados es injusto e imposible de ganar. Gracias a la maravillosa dirección de Economou, -quien pasó conviviendo con ellos más de 6 años en la creación de esta cinta-, viajamos con los protagonistas entre procesos y distribuciones para entender cuánto el pequeño productor tiene que reinventarse sin riesgo de perder su esencia, y cómo el humor y el amor son necesarios para que un alimento obtenga su calidad.

Seleccionado para representar a Grecia en los Oscars del 2020, ‘Los tomates escuchan a Wagner’ es un largometraje lleno de corazón y carisma, que nos hace cuestionar (sin intentar aleccionarnos) cuáles son las maneras en que la comida llega a nuestras mesas. Sutilmente, su final nos invita a pensar en nuestros hábitos de consumo y la forma en la que la globalización ha manipulado nuestras elecciones de compra. En estas épocas en las que todo está a un click de distancia, es fundamental voltear a ver a nuestros vecinos, a los agricultores locales y a los mercados artesanales: Lo que se produce a mano, con cariño y paciencia, vale infinidad de veces más.

Avance de Los Tomates Escuchan a Wagner

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.