miércoles, julio 28, 2021
Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.

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Reseña de Wendy y Lucy de Kelly Reichardt

Mucho hemos hablado de las cualidades del cine de Kelly Reichardt. Principalmente, se ha mencionado su capacidad para interpretar adecuadamente la sencillez: Sus espacios naturales despliegan encanto sin ser recargados, los diálogos en sus cintas suelen ser breves y específicos, y sus personajes nunca son extravagantes. En la simpleza de historias aparentemente comunes, Kelly ha encontrado su sello, conquistando con él al amplio panorama de los filmes independientes.

Sin embargo, también es necesario darle espacio a otra de las características de su firma, una tan importante como todo lo mencionado anteriormente: La humanidad de sus protagonistas. Los personajes de Reichardt suelen ser de gran corazón y muchísimo espíritu, ese que saca fortaleza de los casos complicados, sin hacer aspavientos al respecto. Su riqueza casi nunca aparece en las palabras que les escuchamos, radica más bien en sus acciones, que suelen estar avocadas a los demás, en la empatía y la consideración por el prójimo.

Es ésta la base de una de sus películas más icónicas, la aclamada ‘Wendy y Lucy’. Estrenada en el 2008 en el Festival de Cine de Cannes, esta cinta nos cuenta de la travesía de Wendy Carroll (Michelle Williams) una joven que vive en su auto acompañada de Lucy, una perrita labrador encantadora y fiel. La trama nos permite observar las vicisitudes que Wendy tiene que pasar mientras planea su traslado a Ketchikan, Alaska, donde pretende comenzar una nueva vida. Dado su muy escaso capital, nuestra protagonista se verá en la necesidad de conseguir comida para Lucy robándola de un supermercado, lo que derivará en problemas para ella y, consecuentemente, para la perrita, que desaparecerá de su vigilancia. Será entonces cuando acompañaremos a Wendy en su desesperada búsqueda para encontrar a su mejor amiga, auxiliada por un guardia de seguridad (Walter Dalton) que parece caído del cielo.

La directora nos muestra en esta película lo fundamental de la humanidad y la sensibilidad con el caso específico de una joven que vive con una precariedad angustiante. Wendy se ha alejado de sus familiares y se encuentra atrapada en Oregon, imposibilitada para continuar su viaje gracias a un automóvil descompuesto y a un empleado que decidió que el reglamento de su establecimiento es más importante que el hambre. Si bien se ha adaptado a ser nómada, es innegable que, en los momentos más críticos, la generosidad de gente ajena se convierte en una balsa que la salva cuando se siente casi ahogada. Michelle Williams hace un trabajo estupendo al crear a una mujer que nos transmite su miedo, exasperación, cariño y cansancio sin valerse de grandes argumentos. Con su destacada actuación le regala al público una protagonista memorable, a la que sentimos una imperiosa necesidad de auxiliar o reconfortar.

Aunado al tema de la humanidad proveniente de las personas ajenas a su situación, la directora subraya de manera sutil pero clara la importancia de Lucy en el panorama desolador de su dueña. La perra pasa de ser una mascota a convertirse en su única compañía, que pide muy poco y da a cambio todo el amor y la confianza que la protagonista necesita. Su presencia, que es el eje principal del filme, nos lleva a reflexionar acerca de cómo las mascotas se han ido convirtiendo en un miembro más de nuestro clan, incluso siendo a veces el más necesario. En el caso de Wendy, que se encuentra asfixiada por una economía agonizante y la terrible burocracia que no la deja conseguir un empleo, Lucy es el bálsamo y la felicidad, y el motor ideal para no rendirse entre tantas desavenencias.

‘Wendy y Lucy’ es un largometraje que homenajea a la amistad. En la calidez de su discurso, el espectador encontrará que ponerse en los zapatos del otro es urgente ante un mundo cada vez más cerrado y hostil, y que a la vulnerabilidad hay que tratarla con tiento y amabilidad. Kelly Reichardt nos pide conducirnos con amabilidad y consuelo en cualquier circunstancia, porque hay una certeza que aplica en todo el mundo: es bueno ofrecer la mano, porque nunca sabemos por lo que el otro está pasando.

Avance de Wendy y Lucy

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.

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