Reseña de SHIRLEY

Involucrarse en una biopic no es sencillo. Por un lado, está la disertación de qué tanto puede o debe exhibirse acerca del personaje en cuestión: ¿Somos fieles a su verdad, sin importar lo escabrosa que sea, o diluimos los detalles sórdidos y nos inclinamos hacia las virtudes? Por el otro, está la cantidad de información que poseemos, ¿será suficiente y absolutamente verídica, como para hacerle justicia a nuestro protagonista? Habiendo tanto por tomar en cuenta, qué afortunado que exista aquel terreno alterno en el que las biografías no se cuentan al pie de la letra, que se permiten libertades creativas que elevan a nuestro héroe, convirtiéndolo no sólo en un ícono, sino en un ser inolvidable.

Por esos caminos transitó la novela ‘Shirley’, de Susan Scarf Merrell, que está basada en la escritora de terror Shirley Jackson. Hoy, gracias a este libro, al guion adaptado de Sarah Gubbins y a la dirección de la cineasta Josephine Decker, podemos disfrutar de la gran cinta que lleva el mismo título. ‘Shirley’ comienza contándonos de Rosie (Odessa Young) y Fred (Logan Lerman), el matrimonio Nemser, quienes llegan buscando una plaza como profesor de literatura para él en el Bennington College. Con el fin de trabajar en ello, consiguen alojamiento en la casa de Shirley Jackson (Elisabeth Moss) y Stanley Hyman (Michael Stuhlbarg), una escritora reconocida por sus relatos de horror y un profesor destacado de dicha universidad, que además son pareja. Lo único que Stanley le pide a Rosie a cambio de darles ese espacio es que ayude con los deberes del hogar y cuide de Shirley, quien presenta cuadros de ansiedad y agorafobia, y a la que aqueja el bloqueo del escritor. Así es como, mientras ambos maestros se desenvuelven en el colegio, Rosie y Shirley transforman su relación agria – que fue destructiva desde su inicio – en un autodescubrimiento en el que ambas toman lo que necesitan de la otra… para bien y para mal.

‘Shirley’, como lo mencionamos al inicio, se aleja del género biopic, ya que, si bien toma como personaje principal a la famosa escritora y la acompaña de su marido en la vida real, se toma la libertad de añadir a Rosie y a Fred para darle a la historia el volumen y los twists necesarios, esos que la convierten en un interesante thriller. Situada en la década de los 50’s, cuando Jackson se decide a escribir su segunda novela, titulada ‘Hangsaman’, la película nos muestra a una mujer con carácter intempestivo, ácido y sarcástico, a la que le gusta incomodar a los otros y mantenerlos alejados, y que Elisabeth Moss interpreta de manera magistral, haciendo que la mujer fluya entre los momentos de oscuridad y depresión, hacia aquellos en los que descubre en su nueva musa la luz y la inspiración que la hacen sonreír de nuevo. Mencionable también el trabajo de Odessa Young, que muestra impecablemente a una inocente y abnegada esposa que va descubriendo sus lados más salvajes, y la actuación de Michael Stuhlbarg, que nos presenta un hombre carismático y grandilocuente, así como odioso y frustrado. Estos imponentes protagonistas son muy bien capturados por la cinematografía de Sturla Brandth Grøvlen, quien se vale de colores y ángulos perfectamente elegidos para que el espectador viaje de la cabeza de Shirley a la realidad, entendiendo qué tiene tintes oníricos y qué es verdad.

Estrenada y premiada en el Festival de Cine de Sundance de este año, ‘Shirley’ nos lleva por un mundo de pesadilla que no sólo existe en la cabeza de una mujer tan creativa como atormentada, también se materializa con sus inseguridades y desilusiones, provocadas principalmente por un esposo manipulador. Estará en Shirley decidir si utiliza a Rosie como un salvavidas, a su novela como una catapulta… o a su marido, haciéndole segunda y manejando los hilos a su lado.

Avance subtitulado de Shirley

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.