Reseña de Papillon: La Gran Fuga

Papillon: La Gran Fuga es una nueva versión de la película clásica de 1973. Cuenta con actuaciones sólidas y mucha acción, pero carece de la inspiración que provocaba la original.

Steve McQueen y Dustin Hoffman pusieron la barra muy alta cuando protagonizaron su escape de la Isla del Diablo en Papillon (1973). Ahora Papillon se ha sumado a una larga lista de remakes, protagonizado en esta ocasión por Charlie Hunnam (Rey Arturo: La Leyenda de la Espada) y Rami Malek (Mr. Robot, Bohemian Rhapsody) en los papeles de dos prisioneros que planean escapar de una humillante jaula en la Guyana Francesa.

Hunnam y Malek aún no son nombres que atraigan masas a la taquilla, pero sus habilidades como actores son innegables y esta película basada en las memorias de Henri Charrière publicadas en 1969 merece tu atención.

Hunnam toma el papel que interpretó McQueen de Charrière, un hábil ladrón apodado Papillon (mariposa en francés) tanto por su distintivo tatuaje en el pecho como por su capacidad de escaparse cuando las cosas se ponen difíciles. Pero no esta vez. Después de realizar un trabajo en Paris durante 1931, Charrière busca dejar el mundo criminal para buscar una vida mejor junto con su novia, Nenette (Eve Henson). Pero Papi es incriminado por un asesinato y enviado a un infierno en la Tierra. Ahi conoce a Louis Diga (Malek), un falsificador con dinero – literalmente – hasta en el trasero. El efectivo es suficiente para sobornar a los guardias, pero no para salvarlo de los depredadores de la prisión, ahi es dónde Papillon cumple una función de guardaespaldas a cambio de una oportunidad para escapar.

El mayor problema de este remake es la sensación de deja-vu que transmite, haciéndola sentir familiar incluso cuando no hayas visto la original. Es algo muy raro. El trabajo del director Michael Noer, a partir de un guión de Aaron Guzikowski es eficiente y práctico pero no te hace sentir que la nueva Papillon tenga una razón importante para existir.

Noer escala la tensión y la brutalidad de años de privación que culminan cuando un hacinado Papi (Hunnam bajó 15 kilos para evidenciarlo) sale del confinamiento para planear su escape.

Papillon no recompensa tanto como castiga. Aunque Hunnam y Malek dan todo de si, a sus personajes se les niega la posibilidad de dejar una huella tan indeleble como lo hicieron McQueen y Hoffman. El director de fotografía Hagen Bogdanski, el diseñador de producción Tom Meyer y el compositor David Buckley brindan a Noer todos los recursos dignos de una epopeya. Pero en el proceso reducen a los dos protagonistas a puntos lejanos en un paisaje, demasiado distantes como para distinguirlos y dejar una marca en nuestras mentes y nuestros corazones.

Avance subtitulado de Papillon: La Gran Fuga

Lo que dice la crítica de Papillon: La Gran Fuga

  • 2
    Shares