Reseña de MALCOLM Y MARIE

Estás en la noche más importante de tu vida. Celebras tu éxito, bebes y cantas en tu hogar, haciéndole coros a James Brown. Bailas sobre los muebles, sientes que el mundo es tuyo. Y – por si esto no fuera suficiente – ahí está a tu lado, en un vestido despampanante, el amor de tu vida, preparándote macarrones con queso y compartiendo tu triunfo.

Excepto que no es así.

Porque, visto desde su lado de la moneda, te equivocaste de la manera más terrible, y ese error ha sido la gota que derramó el vaso.

Y todo explota.

‘Malcom y Marie’ es la más reciente cinta del director estadounidense Sam Levinson (‘Another Happy Day’, ‘Assassination Nation’), que comienza justo con el panorama mencionado, retratando la vida de Malcolm Elliot (John David Washington) y su novia Marie Jones (Zendaya). Malcolm es cineasta, y la premier de su película ha sido un gran éxito, por lo que, al llegar a la lujosa casa que le ha conseguido la productora, sólo piensa en festejar con Marie; sin embargo, ella no comparte para nada esa alegría. De hecho, está furiosa. Será así como descubriremos cuánto pueden Malcolm y Marie estirar su relación por medio de discusiones y reclamos, antes de que se rompa por completo.

Realizada en plena época de pandemia, ‘Malcolm y Marie’ es fruto de la mancuerna Levinson/Zendaya, quienes buscaban – una vez que supieron que ‘Euphoria’ entraría en pausa – un proyecto que pudiera hacerse a pesar de estas circunstancias. Fue así como Levinson generó el guion, al que considera semi autobiográfico, ya que utilizó la propia experiencia de la ocasión en que no mencionó a su esposa en un discurso. Con estas bases, el director crea un filme minimalista, en el que permite que la fuerza actoral se destaque a tal nivel que termina convirtiéndose en el plato fuerte de la cinta. John David encarna a un hombre egocéntrico, apasionado y hasta desagradable, que ataca y ama con la misma desbocada intensidad. Llega a parecer tan insoportable ante el ojo de la audiencia, que se le ha acusado incluso de exagerar, lo que confirma que dio en el clavo al poner toda la carne en el asador. Por su parte, Zendaya comienza siendo una mujer contenida, pero en cuanto su personaje decide participar activamente en la discusión, nos regala a una joven que no se achica frente a su pareja, sin dejar que la diferencia de edades la merme. No tiene miedo a confrontarlo, y le dice sus verdades a la cara con el mismo filo que poseen los cuchillos de su cocina. Marie pasa de ser una musa glamurosa en tacones infinitos a una joven desmaquillada y en pijama dispuesta a dialogar con honestidad, pero que no pierde su fiereza en ningún momento.

Además del acierto de sus protagonistas, Levinson utiliza el recurso del blanco y negro y la oportunidad de filmar en 35 mm para ofrecer un escenario que parece casi teatral: Al ritmo de un gran soundtrack, que involucra figuras como Duke Ellington, Alabama Shakes y Dionne Warwick, observamos a Malcolm y Marie recorrer la impecable y enorme casa en movimientos casi coreografiados, los cuales provocan, en conjunto con la fotografía de Marcell Rév, que el público sienta cómo esos espacios amplios van convirtiéndose en trampas dentro de una caja, creando una grata visualización cinematográfico. No obstante, logrando este cometido, el cineasta también se da el lujo de involucrar sus malas experiencias de la vida real con la crítica, a la que destruye sin mucha sutileza a través de monólogos furiosos y gritos de hartazgo, liberando así otra parte de sí mismo en la película.

‘Malcolm y Marie’ es, en varias secuencias, extremadamente complicada de ver, pero es inevitable que atrape nuestra atención con su tensión. Queremos saber cómo terminarán las discusiones, que se van desenvolviendo conforme salen a flote los muchos rencores y reclamos que ambos se han guardado demasiado tiempo. No sabemos si el veneno los ha minado lo suficiente para abandonarse, o aún hay fe en que puedan concederse el perdón. Siendo esto un festín de emociones fuera de control, ¿qué tanto puede aprenderse de este largometraje? Quizá, como dice William Bell en ‘I forgot to be your lover’ (canción parte de la cinta), lo importante sería empezar por preguntar: “¿Te he dicho últimamente que te amo?”

Avance de Malcolm y Marie

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.