Reseña de Los Muertos no Mueren de Jim Jarmusch

Hace un par de años, Jim Jarmusch y Adam Driver se unieron para hacer una película encantadora de poesía y cotidianeidad llamada Paterson. Quedé embelesada con el nivel de belleza y dulce simplicidad que el filme manejaba, porque a pesar de que no tenía una trama intrincada, contaba con un trasfondo que le daba contexto a todos los sucesos, además de contar con varios guiños que la hacían súper disfrutable. Ese trabajo sencillo y hermoso se me quedó bien grabado y Paterson pasó a engrosar la lista de mis películas favoritas.

Cuando me enteré de que Jim y Adam habían hecho mancuerna para una nueva película, mi emoción no podía ser mayor, así que por muchos meses esperé The dead don’t die, y ahora ya está por fin en las carteleras mexicanas con el nombre de Los muertos no mueren, traída por Cine Caníbal. La historia se ubica en el pequeño pueblo Centerville, que de ser un lugar anodino pasa a vivir situaciones extrañas, presumiblemente por un cambio en el eje de la tierra. Es así como las tres personas que integran la estación de policías, Cliff, Ronnie y Mindy (interpretados por Bill Murray, Adam Driver y Chloë Sevigny respectivamente) conjeturan que estos sucesos tienen que ver con zombies (sí, zombies). A partir de este descubrimiento, y con la ayuda de la peculiar dueña de la funeraria del pueblo (interpretada por la fabulosa Tilda Swinton), estos tres personajes se embarcan en una lucha contra los no muertos para salvar a los ciudadanos.

La trama de la película suena simple y disparatada, y efectivamente lo es, pero en el mejor de los sentidos. Jim Jarmusch explica que después del consejo que le dio Tilda de de filmar una película de zombies, decidió llevarlo a cabo con dos cosas en mente: crear diálogos tontos, y juntar a los actores que él ama para este largometraje. Así, además de los protagonistas ya mencionados, vemos un desfile de actores reconocidos dispuestos a que sus breves apariciones nos arranquen carcajadas (Steve Buscemi, Danny Glover, Caleb Landry Jones, Iggy Pop, Carol Kane, RZA, Selena Gomez, Tom Waits y hasta el propio Sturgill Simpson, por ejemplo). Se podría pensar que el resultado de este plan sería predecible y hasta ridículo, pero resulta todo lo contrario: Jim construye un filme en el que todos se la pasan bien, especialmente el público. Entre sencillas bromas y breves diálogos, logra que exista un discurso en contra del control de las corporaciones, el consumismo, el calentamiento global y el racismo (lo cual no es cosa menor, considerando que es una película que fluye entre la comedia y el terror). Incluso se da el lujo de hacer un par de bromas acerca de sí mismo y de expresar su amor por los mexicanos. Además de esto, funciona como homenaje a las películas de serie B y a los directores que Jarmusch anteriormente ha mencionado como sus ídolos (Wes Craven, John Carpenter y Geroge A. Romero, por mencionar algunos).

Es una película divertida, tiene un fuerte mensaje, maneja un ritmo que pocas veces vemos y hace lucir a cada actor que se encuentra en ella. La moraleja es clara: En un mundo de lucha, tienes que dar lo mejor de ti, y en esta película es claro que todos dan lo mejor de sí.

Avance subtitulado de Los Muertos No Mueren

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.