Reseña de la tercera temporada de Westworld

Tardó dos años en descargarse el nuevo sistema operativo de Westworld, ahora con más acción, más violencia y sí, muchas más Dolores… literal.

La relación hombre-máquina siempre ha sido uno de los temas favoritos de todos los que hacen y aman a la ciencia ficción, desde “Terminator”, pasando por “Yo, Robot” y hasta las últimas entregas de la saga de “Alien”, “Prometeo” y “Alien Covenant” así que en primera estancia, era lógico pensar que Westworld no tuviera mucho que agregar al género, no pasarían más de 15 minutos del primer episodio para darnos cuenta que estábamos en un error.

La idea de combinar un parque lleno de robots idénticos a los humanos en casi todo con una temática del viejo oeste es completamente irónico y esto, es parte del éxito en un primer impacto. Resulta impresionante cómo los droides son iguales, no solo en apariencia física, sino también en la textura de la piel e incluso en las emociones que logran proyectar. Esto permite al espectador empatizar con la triste vida de los “Anfitriones” e incluso compartir el deseo de libertad que sienten algunos.

Otro de los aspectos que más llamaron la atención de esta serie fue la dirección de Jonathan Nolan, que como ya es costumbre en la familia Nolan, el manejo de las líneas de tiempo resultan ser complicadas, con múltiples saltos y regresiones que harán que pongas toda la atención posible en cada aspecto, para ser honestos, esta característica del manejo temporal le queda mucho mejor a Christopher con cintas como “Memento” o “Inception”. Sin embargo debemos reconocer que la primera temporada de Westworld quedó muy bien, desafortunadamente son los manejos de dichas líneas lo que empieza a fallar en la segunda temporada y por consecuencia en la tercera temporada, haciendo la narrativa demasiado larga y cansina, ya que para contar una secuencia debemos explorar la historia de hasta el que lava las letrinas en el parque.

Para esta tercera temporada Westworld ya no existe más, ahora Dolores (Evan Rachel Wood) ha logrado salir al mundo real y se ha infiltrado en varios puntos clave para lograr su cometido, destruir el mundo de sus creadores. Para esto deberá enfrentarse a Engerraund Serac (Vincent Cassel) quien es el nuevo magnate dueño prácticamente del mundo entero, quien recurrirá a uno de nuestros “Anfitriones” favoritos para detenerla, claro, estamos hablando de Maeve (Thandie Newton) que hará lo que sea necesario con tal de regresar con “su hija”.

Dolores no estará sola en esta nueva aventura, conocerá a un humano llamado Caleb (Aaron Paul) que resultará ser pieza clave para sus planes y eventualmente para toda la humanidad.

El desarrollo de todos estos personajes es bueno, expone las motivaciones y justifica sus acciones de forma correcta, sin embargo no se puede decir lo mismo en el caso de los personajes de Tessa Thompson, Jeffrey Wright, Luke Hemsworth y Ed Harris (Charlotte/Dolores, Bernard, Ashley, y William respectivamente) quienes están poco o nada desarrollados, envueltos en historias absurdas que no contribuyen en nada a la narrativa central, pero que dejan la promesa de volverse interesantes para la cuarta temporada.

Es importante resaltar los efectos visuales de esta temporada que sin duda están a la altura de una producción de un blockbuster de verano, logrando escenas visualmente magníficas, animaciones muy convincentes e incluso un cameo de “Drogon” el dragón de Daenerys Targaryen en “Game of Thrones” a los pies de los showrunners David Benioff y D.B. Weiss.

Como era de esperarse los enfrentamientos entre Dolores y Maeve son espectaculares, con coreografías complejas bien ejecutadas, pero es justo en este punto cuando te das cuenta que lo que estás viendo no es nada parecido a lo que veías en la primera temporada. ¿En qué momento pasamos de un pequeño pueblo en el viejo oeste a peleas complejas con espadas Samurai? La serie sin duda ha evolucionado y toca temas más complejos que ya no atañen solo a los anfitriones, te hace cuestionar tu mera existencia y aún más si consideramos que todos nuestros gadgets nos espían con fines de marketing.

Es imposible no sentir nostalgia por lo que fue y ahora ya no es, sin embargo el futuro parece ser prometedor. Como ya lo habían dicho en “Lo Mío Es”, Westworld empieza a tener tintes de precuela de Blade Runner, no solo por el futuro distópico sino por la incógnita de no saber quién es “replicante” y quien no.

Al final podemos decir que la tercera temporada de Westworld sale bien librada, con un inicio un tanto lento, pero un desarrollo interesante que peca un poco de poca originalidad pero que sin duda promete a futuro, la cuarta temporada ya fue aprobada y esperamos no tarde tanto como esta tercera.

Avance subtitulado de Westworld 3