Reseña de La Chica en la Telaraña, 2018

Claire Foy, la actriz que ganó fama por la serie The Crown de Netflix se transforma en el ángel vengador Lisbeth Salander del dragón tatuado y lo hace completamente suyo en La Chica en la Telaraña (The Girl in the Spider´s Web).

Para aquellos que querían ver más de la meditación artística sobre la misoginia social que David Fincher le brindó en 2011 a su versión de la película sueca `La chica del dragón tatuado´ lamento informarles que este es un tipo diferente de monstruo. La primera película (tanto estadounidense como sueca) está basada en la novela póstuma del periodista y escritor Stieg Larsson que forma parte de la saga Millennium.

La Chica en la Telaraña, que tuvo que recurrir con urgencia al director uruguayo Fede Alvarez (No Respires) se establece como un thriller de acción lleno de tensión que inyectará adrenalina a tu sistema nervioso durante sus intensos 117 minutos.

Rooney Mara deja el papel de Lisbeth Salander en manos de Claire Foy, quien abandona su refinada imagen como la Reina Elizabeth II de The Crown o de esposa del astronauta Neil Armstrong en El Primer Hombre en la Luna (First Man), para someterse a un desquiciado cambio de imagen como la hacker tatuada y bisexual que busca venganza de aquellos hombres que se comportan como depredadores sexuales. ¿A tiempo para la tendencia #MeToo?

Foy se adueña del papel. Las reacciones sobre la película que está basada en la novela del 2015 escrita por David Lagercrantz (contratado después de la muerte de Larsson para continuar la saga) podrán estar divididas, pero sobre el trabajo de la actriz no hay discusión. Alvarez y los guionistas Jay Basu y Steven Kinight se toman muchas libertades con el material original, pero no escatiman con las partes verdaderamente importantes.

La principal diferencia entre La Chica en la Telaraña de otras películas de la franquicia es que convierte a la icónica chica en la principal fuerza que mueve la historia.

Este capítulo resta mucha importancia al papel del intrépido reportero investigador Mikael Blomkvist (Sverrir Gudnason) que había servido como conducto de la audiencia en la trilogía original y en la película de Fincher, todo en favor de enfocarse mucho más en la misión de Lisbeth. El personaje se vuelve completamente inútil, la información que le proveía a la chica del tatuaje es algo que ella eventualmente hubiera descubierto por sí misma. Pero supongo que para los fans, tener una película sin un personaje tan importante, sería como ver una película de Batman sin algún cameo de Alfred.

Lo que dice la crítica de La Chica en la Telaraña

Alvarez comete al error de someter a su protagonista a disparos, golpes, estrangulación, drogas, persecuciones en varias ocasiones está a punto de volar en mil pedazos. El problema radica en que parece nunca estar en verdadero riesgo, convirtiendo a Lisbeth Salander en una especie de Supergirl omnipotente.

Avance subtitulado de La Chica en la Telaraña

  • 4
    Shares