Reseña de La Audición (Das Vorspiel)

Un alumno llega a una prestigiosa escuela de música para interpretar una pieza en el violín. Los maestros que tienen a cargo su evaluación dudan, no les parece destacado o merecedor de recibir el lugar que la academia ofrece. Hay una profesora, sin embargo, que desde el principio queda embelesada por él. Lo observa y escucha cuidadosamente; y, cuando se pone en tela de juicio la estancia del joven, va contra la corriente y aboga por que se quede. ¿Le falta técnica? En las clases la aprenderá; ¿Requiere más ensayo? Hará cuatro horas en lugar de sólo dos. Al final, la batalla la gana la maestra: Ha albergado al estudiante bajo su ala.

Así comienza ‘Das Vorspiel’ – en México titulada como ‘La Audición’ – el más reciente largometraje de la cineasta alemana Ina Weisse. La película nos muestra a Anna Bronsky (Nina Hoss), una profesora de violín apasionada y perfeccionista, madre del adolescente Jonas (Serafin Mishiev) y esposa del tranquilo y dedicado laudero llamado Philippe (Simon Abkarian). Otrora, Anna fue una destacada violinista, pero el auto sabotaje terminó alejándola de los escenarios. Esta frustración se ve desfogada en la relación que tiene con su amigo y amante, Christian (Jens Albinus), y las clases a su nuevo alumno, Alexander (Ilja Monti). Así, la vida de Anna fluye entre sus esfuerzos para conseguir la excelencia de las interpretaciones de su pupilo (y las suyas propias), y la impaciencia y hartazgo que le provoca la displicencia de su hijo y la pasividad de su marido. Las cosas se complicarán cuando se genera en ella cierta obsesión por su nuevo estudiante, y eso repercute en el ya de por sí problemático carácter de Jonas.

‘La Audición’ nos presenta, durante toda la cinta, un entorno frío y de colores sobrios – bellamente enmarcados por la cinematografía de Judith Kaufmann -, que complementa adecuadamente las actitudes serias y decididas de Anna: es una profesora que sabe lo que quiere construir en su enseñanza y lo trabaja de manera soberbia, porque en el fondo entiende que esa área le representa igualmente un refugio y un oasis dentro de una rutina que la tiene ciertamente fastidiada. Lidiar con un esposo que no la aprecia, un hijo que prefiere el hockey antes que la música, unos padres que se sienten cada vez más perdidos y sus propias dudas existenciales, hacen que su adoración por el violín y la oportunidad de transmitir sus conocimientos se conviertan en la única forma en que ella consigue un respiro del constante ahogo. Para lograr esto, la actriz Nina Hoss tuvo que aprender a tocar dicho instrumento, esfuerzo que se ve remunerado en las impecables escenas en donde transmite al público dedicación y perfección – mismo caso que el de Ilja Monti, quien tuvo que hacerlo también -.

Presentada en los festivales de cine de Estocolmo, Toronto y San Sebastián, ‘La Audición’ nos demuestra que la efervescencia y la pasión es algo que difícilmente puede enseñarse, porque aquello que despierta nuestro fuego interno sólo puede ser descubierto por uno mismo, y de ahí en adelante hay que vivirlo, expresarlo y explotarlo. Aferrémonos a ello y convirtámoslo en nuestra gasolina, como nos muestra la moraleja de esta cinta. Y, si en algún momento las circunstancias nos pusieran en un entredicho, démosle la oportunidad a nuestra voz interior de mal aconsejarnos, como en el caso de Jonas: a veces uno tiene que hacer lo que sea para sobresalir.

Avance subtitulado de La Audición

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.