Reseña de ‘La Asistente’

La directora australiana Kitty Green se encontraba formando una idea para realizar su primer largometraje fuera de los documentales – que involucraba a las universidades y el abuso de poder – cuando el caso de Harvey Weinstein explotó. A partir de ahí, la cineasta se dio a la tarea de entrevistar a más de cien personas involucradas en el medio cinematográfico (incluyendo gente de Miramax) para recoger esas historias y anécdotas de los jefes y las altas esferas, viajando desde Australia y Londres hasta Nueva York y Los Ángeles, con el fin de crear el guion que se convertiría en una de las mejores películas de 2019, la cual lleva por nombre La Asistente (The assistant).

‘La Asistente’ es la historia protagonizada por Jane (Julia Garner), una joven que trabaja de sol a sombra como asistente de la máxima autoridad de una productora fílmica. Junto con sus dos compañeros de oficina (Noah Robbins y Jon Osirni), pasan su jornada cuidando que cada tarea que les es asignada sea perfectamente ejecutada, aunque las que son consideradas “femeninas” se las dejan a ella exclusivamente. A pesar de llevar poco tiempo en la compañía, Jane comienza a cuestionar los comportamientos de su jefe, que a los ojos del resto de la empresa no parecieran extraños, y eso la llevará a enfrentar la cruda realidad de la cultura del silencio y la complicidad.

El lenguaje cinematográfico de ‘La Asistente’ es brillante por la forma en la que todo está expresado sin necesidad de palabras. En una oficina enorme, fría y reluciente, Jane parece ser una ligera presencia que los demás han decidido ignorar, y, en algunos casos, tratar mal. Su vestuario y maneras nos muestran a una chica tímida, la taza en la que bebe café nos habla de una mujer amable; y sus gestos, conforme avanza la trama, nos demuestran la ira contenida y la impotencia de saberse en un ambiente desagradable y opresivo, sin poder hacer mucho ante las intimidaciones y amenazas que ocurren sutilmente durante su día. Así mismo, la omnipresencia que se cierne sobre su cabeza como una nube negra carece de rostro: El jefe de Jane podría ser cualquiera en cualquier compañía, que explota y hostiga sin miramientos, aprovechándose de su posición.

Si bien pudiera referenciarse a ‘Bombshell’ (2019) al ver ‘La Asistente’, la realidad es que en sus hechuras y discursos hay mucha diferencia: En la era del #MeToo, ambas deciden contar la perspectiva de la mujer que sufre las costumbres solapadas de una autoridad; sin embargo, mientras que en una el final es esperanzador, la otra no da espacios al optimismo, recordándonos que el trabajar en un “mundo de hombres” muy probablemente derive en frustración y desengaño. En la cinta de Jay Roach triunfa la valentía de las protagonistas, y en la de Green la voluntad de Jane se ahoga en los ruidos cotidianos de una oficina sin empatía ni corazón.

Estrenada en el Festival de Cine de Telluride, ‘La Asistente’ es el claro ejemplo de cómo funciona una telaraña: El depredador tiene bien tejida una trampa que está hecha a la medida de las víctimas que espera. No tiene prisa, eventualmente llegarán excelentes presas. Una vez que ellas están a su merced, se irá acercando poco a poco, festejando el festín que nadie intenta siquiera quitarle de las manos. Y así la realidad del mundo laboral: Entre jerarquías, rumores y correos electrónicos, la araña permanece arrinconada, esperando el momento perfecto para atacar. ‘La Asistente’ está disponible en Amazon Prime Video.

Avance de La Asistente

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.