Reseña de ‘Ghosts of War’

La guerra en si ya es una historia de terror, pero cuando a la narrativa bélica se le agregan elementos de terror, puede crear una experiencia única, como lo hizo OPERACIÓN OVERLORD del director Julius Avery y el productor J.J. Abrams en 2018. GHOSTS OF WAR es una película B que toma algunos riesgos, comenzando con soldados de la Segunda Guerra Mundial y su Trastorno de Estrés Postraumático llevándolos a un Chateau embrujado y terminando con inesperado giro que funcionará para algunos, pero para otros será una razón más para odiar la película. Casi parece que el escritor y director Eric Bress (The Butterfly Effect, 2004) construyó una historia al revés a partir de este giro, porque incluso si ciertos elementos sobrenaturales pueden detenerlo, no son en lo que pensarás cuando la película haya terminado.

Uno de los aciertos de Bress viene con el reparto: ha reunido cinco caras que podrías reconocer de roles más jóvenes e inocentes, y que son convincentes para ver aquí como hombres que han madurado rápidamente debido a las experiencias de guerra que los devoran. Es lo suficientemente fuerte como para que no te importen algunos arquetipos, como Skylar Astin (Eugene) es el cerebro de la operación, como lo indican sus gafas, y cómo las referencias que hace a los conceptos filosóficos se experimentan justo después de mencionarlos. Luego está Brenton Thwaites (Titans) como Chris, el principal soldado que seguimos a través de esta pesadilla, cuyo mayor problema podría ser que no tiene muchos antecedentes. Todos ellos son buenos, especialmente el francotirador Tappert interpretado por Kyle Gallner, cuya mirada lúgubre y cansada insinúa un personaje completo, todo durante un largo monólogo sobre un recuerdo horrible.

Aunque esta es una película tipo “casa embrujada”, GHOSTS OF WAR no da miedo en lo más mínimo con sus imágenes fantasmales típicas (caras blancas, cabezas inclinadas, chillidos penetrantes). Y cuando se enfoca en los personajes que intentan descubrir el misterio que los acecha, con algunos sustos débiles, es presa de un débil guion.

Pero la acción ciertamente anima la película, especialmente cuando nuestros cinco soldados se apresuran a defenderse de unos 50 nazis. Junto con los inquietantes rincones oscuros diseñados efectivamente por el cinematógrafo Lorenzo Senatore, la emoción de GHOSTS OF WAR radica menos en la fantasmal amenaza, y más en ver a estos muchachos moverse con precaución por este espacio que parece cerrarse sobre ellos. Desde el principio, la dinámica es lograr ver a cinco soldados terminar la misión con vida, y cuando GHOSTS OF WAR comienza a retorcerse y a ir a lugares extraños, te quedas con ellos y con la historia.

Bress tiene una sangrienta explicación para todo el diálogo obvio y los fantasmas cursis, y llega a una revelación en el tercer acto que es tan enredado pero efectivo como otras partes de GHOSTS OF WAR. Es admirable cómo profundiza los temas y expande el alcance de la historia, mientras lidia con la crueldad de todo lo que ha sucedido. Estoy siendo cauteloso para no revelar ningún spoiler, porque es el recorrido completo del guion lo que realmente ayuda a que este punto final resuene. El giro definitivamente afectará a algunos más que a otros, pero es la sinceridad emocional que GHOSTS OF WAR demuestra tener desde el principio lo que será su verdadero atractivo.

Avance subtitulado de Ghosts of War