Reseña de Espíritus en el Bosque (The Hollow Child)

Espíritus en el Bosque (The Hollow Child). Las películas de terror en las que los niños son el generador principal de miedo para los espectadores ya son casi un subgénero establecido que, además de rentable, se sigue disfrutando mucho entre su público cautivo. Habiendo tantos ejemplos, podemos mencionar clásicos como The Ring (Gore Verbinsky, 2002), donde Samara se encargó de grabar en nuestra memoria la imagen de la niña con cabello lacio y largo que hasta ahora nos sigue pareciendo aterradora; o alternativas como The Boy (William Brent Bell, 2016), en la que la versión de porcelana de un infante es tan espeluznante como la historia que tiene detrás; pasando por The good son (Joseph Ruben, 1993), que nos hizo preguntarnos si la maldad es intrínseca al mostrárnosla en un niño de 12 años que parece sólo querer ver sufrir a sus familiares.

Este año, gracias a la distribuidora Dark Side, tendremos en cartelera mexicana un ejemplo más de este subgénero, la película llamada Espíritus en el bosque (The hollow child), dirigida por Jeremy Lutter. La protagonista es Sam (Jessica McLeod), una chica problemática que carga con eventos traumáticos de su pasado y acostumbra tener conductas destructivas. Fue recientemente adoptada por la familia que integran Garret (John Emmet Tracy), Liz (Jana Mitsoula) y Olivia (Hannah Cheramy), quien es una niña por demás dulce, que además se encuentra muy contenta por tener una hermana. A pesar de que no se porta tan bien y de que Garrett no confía mucho en ella, Sam trata de sobrellevar la relación con su nueva familia, y todo va bien hasta el día en que Olivia se pierde en el bosque y todos culpan a Sam por su descuido. El misterio y algunos indicios de horror comienzan cuando Olivia reaparece en escena, y nos adentra en un enigma que sólo Sam es capaz de descifrar mientras se enfrenta a la maldad y lo desconocido.

Espíritus en el bosque es una película de terror que cumple con las características de su género: va directo al tema sin rodeos ni especulaciones; sabe adaptarse a lo convencional, y recurre ocasionalmente a ese muy comprobado recurso de hacer saltar a los espectadores. Aunado a esto, tiene el mérito de integrar algunas escenas que contribuyen a enriquecerla (como las lesiones y la sangre, que los fans del terror siempre esperan y agradecen), además de algunas temáticas que fungen como un buen subdesarrollo: el niño que vuelve siendo distinto (aludiendo a tramas como la de Changeling de Clint Eastwood en 2008), y el conocido tema de los impostores (remitiéndonos a The Host, de Andrew Niccol, por las similitudes de la idea).

La cinematografía de Graham y Nelson Talbot posee buenos momentos, como esas tomas amplias del bosque profundo e interminable, que complementan perfectamente la idea que nos genera el título en español de esta película: conocemos historias folk protagonizadas por seres fantásticos como los duendes, los trolls o las hadas, pero esta película no sólo nos ofrece esa idea, también nos pinta de rojo la pantalla, nos hace preocuparnos por nuestras córneas, y pensar en cuidarnos de nuestras hermanitas.

Avance subtitulado de Espíritus en el Bosque

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.