Reseña de El muñeco diabólico

Una madre soltera (Aubrey Plaza) le regala a su hijo (Gabriel Bateman) un muñeco de alta tecnología llamado “Buddi” el día de su cumpleaños. Sin embargo, el muñeco llamado Chucky, que en inglés cuenta con la voz de Mark Hamill, prueba estar defectuoso en más de una manera. Esta es la premisa de El Muñeco Diabólico.

Siempre es complicado ver una nueva versión de una película que amaste en tu infancia. Cuando crecíamos, las películas de Chucky eran algo así como intocables. Eran las películas de miedo que todos usábamos como referencia en las piyamas. Eran malhabladas y peligrosas, nuestros padres (algunos) nos prohibían verlas, pero siempre había un buen amigo que tenía una copia oculta.

Aunque la creencia popular es que el original siempre es mejor, Chucky: El Muñeco Diabólico es un astuto reboot mucho más eficiente que varios que he tenido la oportunidad de ver en años recientes. Al reimaginar inteligentemente el escenario de una manera que lo distingue de la saga (que aún continúa) de Don Mancini, este reboot se abre camino para asustar a una nueva generación de niños, y honestamente es mejor de lo que esperábamos. Que era muy poco.

En lugar de que un muñeco sea poseído por un asesino serial, aquí el muñeco Buddi – que está conectado a todos tus dispositivos inteligentes – fue programado para ser malvado por un trabajador molesto con la compañía que lo produce. Es un origen sólo un poco más tonto que la idea de que un asesino recurra a la magia para transferir su mente a la de un muñeco, pero más o menos funciona.

El director Lars Klevberg parece buscar un balance entre la dura película original y las cómicas secuelas que le siguieron. Aunque comienza un poco lenta, a pesar de tener una duración de sólo 88 minutos, una vez que la matanza comienza tienes que admirar su compromiso al gore clasificación R. Verás cabezas pasar por podadoras de pasto, partes de cuerpo removidas por sierras y más.

Sólo les diré que Chucky y yo aprendimos lo que sabemos de ver The Texas Chainsaw Massacre 2. Sin embargo, el que cada vez hagan a Chucky más parecido a Ken (el novio de Barbie) si le pasa factura al final.

El Muñeco Diabólico padece debido a personajes clásicos y un serio desperdicio de buenos actores (Aubrey Plaza, Brian Tyree Henry y Mark Hamill), sin embargo tiene momentos que le dan esperanza a este reboot, especialmente en el acto final. No creo que se gane a los fanáticos más aferrados a las películas clásicas, pero Child´s Play apunta a una nueva base de seguidores y si la ves sin acordarte del pasado, puede que hasta la disfrutes.