Reseña: Bloodline exhibe a Sean William Scott como asesino serial

El co guionista y director Henry Jacobson comienza Bloodline con el asesinato particularmente horrible de una enfermera, desnuda y en la ducha. A partir de ahí, no se vuelve menos sangriento, pero Jacobson y sus co guionistas Avra ​​Fox-Lerner y Will Honley no están aquí solo por gore. Hay un estudio fascinante e inquietante de los efectos del abuso y la naturaleza potencialmente aislante de la familia que impulsa esta sórdida historia de un asesino en serie. Cualquier parecido con la serie Dexter protagonizada por Michael C. Hall es mera coincidencia.

Evan (Sean William Scott) es esposo de Lauren (Mariela Garriga) y reciente padre de un pequeño… pero también es un asesino. Uno que solo se escoge como víctimas a abusadores de niños.

El trabajo de Evan como trabajador social en una escuela secundaria, le brinda los recursos para obtener candidatos perfectos: un padre que golpea regularmente a su hijo, un tío que abusa de su sobrina ó un padre cuya adicción a los analgésicos supera su mejor juicio. A través de flashbacks fracturados, llegamos a comprender que Evan también es un sobreviviente de abuso, a manos de su padre.

Mientras tanto, la madre de Evan, Marie (Dale Dickey) se queda con los padres primerizos para ayudar. La relación entre madre e hijo es, por decirlo llanamente, un poco extraña. Con los dos viviendo nuevamente bajo el mismo techo, Lauren comienza a darse cuenta de la actividades de su hijo.

El núcleo de Bloodline es dolor y trauma. No nos pide que simpaticemos con Evan, solo que comprendamos y hasta justifiquemos las razones de sus impulsos asesinos.

La técnica de Jacobson es sólida, especialmente en dos secuencias que implican una edición algo engañosa (una es intercalada ingeniosamente y la otra implementa una pantalla dividida). El final de Bloodline (que presenta un polémico giro argumental que no complace a muchos) podría depender demasiado de esa mentalidad, pero la historia de este hombre, su pasado doloroso y su familia retorcida ciertamente fundamentan la película en una realidad incómoda.

Ha sido comparada con el estilo de Brian De Palma principalmente por su sólida primera hora, lo cual no es con cumplido menor. Pero las películas de De Palma – especialmente en las ultimas décadas – tienen la costumbre de no encontrar un buen desenlace. A Bloodline le pasa lo mismo.

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