RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN: Una fórmula bien aplicada

A medida que salen nuevas películas de Disney, es cada vez más difícil que nos podamos sorprender por las historias que nos vienen a contar. Ya sea porque siempre están trayendo secuelas, remakes o revival’s, o simplemente por el hecho de que hemos visto tanto cine, que cada vez se nos hace más normal ver estilos repetidos en películas completamente distintas. Pero bueno, al final de cuentas, como siempre he dicho, no importa si una película es predecible o tiene una fórmula establecida. Lo que en verdad importa, es cómo desarrollan esa idea, para darnos algo que se sienta refrescante y “nuevo”.

RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN, es algo más o menos similar. Desde que la película comienza, sabes de qué va a tratar. Sabes cuál será el conflicto, e incluso sabes cómo terminará. A medida que la trama se desarrolla y vamos entrando al segundo acto de la cinta, nos podemos hasta imaginar cómo será el clímax. Y sí, esto indudablemente le resta a tu experiencia viendo la película, pero no es necesariamente culpa de la misma cinta; sino como ya dije, hemos visto tantas películas que, en pleno 2021, nos resulta complicado sorprendernos y dejarnos llevar con las historias que nos cuentan.

Eso es lo malo de RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN: es una película que tiene un guion bastante pobre. Desde los propios diálogos utilizados para contarnos un problema, o hasta las propias decisiones incoherentes que los personajes toman para llevar a cabo un plan. No nos olvidemos de la increíble confianza que le agarra Raya a Namaari, en tan sólo unos minutos después de haberla conocido. Tanta confianza, que terminó por desencadenar la ruptura de lo que ellos mismos estaban protegiendo.

Sí, como la mayoría de las películas de Disney, RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN, peca de una narrativa con demasiada exposición, como el contarnos los intereses de cada una de las tribus que habitan este mundo. Siendo el primer acto, lo peor de la película. No olvidemos que la película es para toda la familia; por lo que un niño debe entender el mensaje principal, y probablemente para un niño, gracias a la sobre exposición, se le haya facilitado más entender dicho mensaje. Pero la clasificación no es únicamente para niños, es para toda la familia. Y llega un punto, donde el guion de esta película se encarga de repetirte demasiadas veces el mismo mensaje, que por supuesto, para un adulto le resultará cansado.

Ahora bien, dentro de lo que la película es capaz de ofrecernos, creo yo que tiene más virtudes que defectos. Comenzando por la animación.

No es ninguna sorpresa que Disney es actualmente el estudio de animación que más presupuesto maneja. Con el paso de los años y el estreno de más y más películas, la animación 3D deja de sorprender tanto, y comienzan a perfeccionar el fondo. Me refiero a que no sólo se enfocan en retratarnos un personaje principal con demasiados detalles en su textura, sino que el paisaje, los personajes secundarios, y hasta la ciudad o el mundo en el que se desarrolla la historia, es igual de importante y fantásticamente animado, que lo que en un principio vemos como lo “principal”.

El diseño de los personajes, es maravilloso. Cuando en la historia pasan seis años y entramos al meollo del asunto, Raya crece. Y con ello vienen una serie de elementos animados que hacen de este personaje, uno de los más interesantes en su diseño. No sólo es el propio personaje de Raya, sino que la película y el paisaje en sí, comienza a tener tintes de western al buen estilo RANGO; combinando lo del viejo oeste, con elementos un poco más modernos. No les mentiré y tampoco vendré aquí a hacerme el rudo. Los western’s me fascinan. Y cuando vi este cambio en la estética, me emocioné. El diseño de vestuario de esta película, es muy interesante.

Otro elemento que me pareció muy virtuoso, son las coreografías. Y es que esta película tiene muchas peleas entre varios personajes. Y se ven verdaderamente bien. Siempre que venían nuevos personajes a enfrentarse a Raya, yo ya estaba ansioso de las peleas. Pues había un poco de todo: desde espadas, poderes (gracias a los dragones), o combate cuerpo a cuerpo.

Probablemente la primera gran sorpresa que me llevé, fue antes de incluso ver la película. Y es que la cinta está dirigida por Carlos López Estrada, quien dirigió una de mis películas favoritas de toda la vida: BLINDSPOTTING (PUNTO CIEGO). Tenía mis reservas sobre la mucha o poca libertad creativa que podría tener dentro de una película de Disney. Y, aunque no fue nada del otro mundo, algunas de las postales y movimientos de cámara (o de la animación, no sé cómo decirle) me parecieron bastante buenos. Todos, remontándose a las peleas ya mencionadas; donde me encuentro con mejores referencias al cine asiático de ninjas, que la propia MULÁN (2020).

Pero sin duda, lo que más disfruté de esta película, es el final. Llámenme básico, llorón, o fácil de manipular, pero el final es verdaderamente emotivo. Sí, ya nos dijeron veinte veces que la película va sobre la confianza, incluso en personas que tal vez parecieran no merecerla. Pero con ese momento climático, esas facciones en los personajes, y ese increíble trabajo de voces, es imposible no emocionarme por lo que sería, un final feliz. Porque sí, no quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar que las actuaciones en esta película, son maravillosas. Gracias a la voz de Kelly Marie Tran, pude empatizar con Raya, y darme cuenta de que es más que un simple dibujo animado.

Si bien la película cae en lo que ya hemos visto muchas veces en el propio Disney, RAYA Y EL ÚLTIMO DRAGÓN es un producto entretenido, emotivo, fácil de ver, y que disfrutarás de inicio a fin. No esperaba mucho de esta película, y me terminó pareciendo mejor que aquella película de dos hermanos azules que se estrenó hace un año.

Avance de Raya y el Último Dragón

OSVA CINE
19 años. Comunicólogo en proceso, cinéfilo, youtuber, streamer y podcaster. He dedicado más tiempo de mi vida a The Irishman y Hamilton que a entenderle a el SAT. Fanático de Bon Jovi y el jazz. Raise a glass to freedom.