ONE CHILD NATION: Hijos únicos de la propaganda

En 2019, el documental «One Child Nation» fue galardonado con el Gran Premio del Jurado para Documental Estadounidense en el Festival de Sundance. Un año después fue seleccionado como uno de los 12 potenciales nominados en la categoría Mejor Documental de los Oscars. Forma parte del catálogo de Amazon Prime Video.

Pese a que China es uno de los países con mayor extensión territorial en el mundo, el acelerado crecimiento de su población ha sido una de las preocupaciones constantes de las autoridades ante sus posibles consecuencias sociales, económicas y ambientales.

Tradicionalmente, la sociedad china favorecía a las familias numerosas para incrementar las posibilidades de que su apellido perdurase a través del tiempo. Esta idea tan arraigada entre la población dificultaba para la implementación de la “Política del Hijo Único”, un mecanismo legal creado por el gobierno comunista en 1979 para ejercer un estricto control sobre los índices de natalidad de China con el objetivo de reducir el crecimiento poblacional.

Durante 35 años, las autoridades chinas implementaron una fuerte campaña propagandística sobre las ventajas de la procreación de un solo hijo, argumentando enormes beneficios que asegurarían un mejor futuro que beneficiaría a toda la población. Estos mensajes fueron reforzados con estímulos para aquellos que cumplían con la estricta política. Con el paso de los años, la sociedad china cambió sus valores. Pero, en realidad, la “Política del Hijo Único” nunca logró los resultados deseados: tan solo en 2020, China registró una población total apenas por debajo de mil quinientos millones de personas. Las verdaderas repercusiones de la rigurosa aplicación de dicho programa se observan en las problemáticas sociales de la China contemporánea.

Inspirada por el nacimiento de su primer hijo en 2017, la cineasta Nanfu Wang decidió emprender una travesía para entender cómo la “Política del Hijo Único” moldeó no solo su percepción individual sobre la natalidad, la familia y la sociedad china, sino también la de todos aquellos que la rodean, explorando los efectos de esta medida en todas esas personas que la vivieron. Todos sus viajes a China – realizados junto con su co-directora Jialing Zhang – fueron registrados en One Child Nation, un íntimo, pero sumamente poderoso documental que parte de la experiencia personal para evidencia las profundas heridas que la “Política del Hijo Único” dejó en la sociedad china, las cuales parecen estar lejos de sanar.

Usualmente cargando a su bebé en brazos en sus apariciones a cuadro, Wang conduce una serie de entrevistas en dónde cada anécdota revela inintencionalmente la normalización de actos turbios en China, siempre respaldados por la dichosa “Política del Hijo Único”: desde el acentuado machismo imperante en la población – tan grave que una hija solamente es considerada parte de una familia hasta su boda ya que no puede heredar su apellido a su descendencia – hasta las medidas extremas de trabajadores de salud para garantizar el cumplimiento de la rígida normal – incluyendo, pero no limitado a, abortos inducidos durante el último trimestre de gestación y un corrupto sistema de adopciones atractivo para extranjeros – , cada testimonio es intercalando con narraciones de Wang y la presentación de datos duros que respaldan la veracidad de los relatos.

Para un espectador criado bajo valores occidentales, cada minuto en One Child Nation resulta mucho más indignante que el anterior. Sin embargo, es imposible tomarse una pausa. La narrativa cuidadosamente entrelazada por Wang y Zhang genera una mayor expectativa sobre la nueva información que guarda cada talking head, cada vez más escabrosa y contada con tanta tranquilidad. Este notorio contraste entre los horrores en el discurso y la ecuanimidad presente en las facciones de los narradores es precisamente uno de los aspectos más fascinantes de One Child Nation. En lugar de emitir un juicio directo sobre las acciones de los entrevistados, las directoras prefieren indagar en las razones detrás del repetido y vago argumento “no tenía otra opción” para justificar todo lo que hicieron protegidos por la “Política del Hijo Único”. Wang y Zhang parecen encontrar un sólido argumento en la propaganda que ha adoctrinado a una nación en los ideales y valores de su gobierno, desdibujando así la línea entre la responsabilidad personal y la colectiva: ¿quién es el verdadero causantes de las atrocidades: el individuo o la sociedad?

La pregunta no tiene una respuesta sencilla y el documental tampoco la otorga. En lugar de eso, One Child Nation presenta diversos argumentos para que el espectador pueda llegar a su propia conclusión. La misma Wang tiene dificultad para mantener una postura al capturar su quiebre por la contradicción entre los ideales tradicionales del gobierno comunista bajo los que fue criada y aquellos occidentales que ha adquirido durante su estancia en Estados Unidos, país en dónde finalmente tuvo acceso a la educación superior que su madre le negó. Se trata de un choque cultural sumamente comprensible: Wang proviene de una zona rural en China, aquella lo suficientemente alejada de las grandes ciudades y con menor acceso a educación de calidad. Debido a su invisibilidad en medios tradicionales chinos, Wang decide enfocar su documental en los testimonios olvidados de los habitantes fuera de las grandes ciudades como Shanghai y Beijing.

La mera existencia de un documental como One Child Nation es un acto de rebeldía ante un gobierno con un estricto control del flujo de información que reciben sus residentes al indagar sobre los estragos de una nación llena de hijos únicos. Wang y Zhang, ambas nacidas durante los años en que estuvo activa la “Política del Hijo Único” crean en One Child Nation un cuento precautorio sobre el poder de la propaganda incuestionable de valores, tradiciones e ideales de un gobierno a su población. Sin utilizar composiciones estilizadas o abusar de composiciones musicales, One Child Nation solamente necesita de su narrativa para atrapar a su espectador y desafiar su propia posición respecto al control natal, el aborto y la adopción.

Avance de One Child Nation

La Xime
Tan solo he pasado 25 años perfeccionando el arte de ser un remedo de escritora. Perdidamente enamorada del cine y la televisión, si no tengo un lápiz en la mano seguramente estoy twitteando opiniones poco populares.