lunes, enero 24, 2022
Fidel Mancilla
En la actualidad soy estudiante de comunicación y periodismo en la FES Aragón, tengo 20 años, he colaborado en diversos proyectos para festivales de cine. Dirigí y escribí el cortometraje "Últimos Momentos" que se proyecto en el Festival Internacional de Cine del CCH "Cecehachero Film Fest". Mi más grande meta es ser director de cine.

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No Miren Arriba: una crítica divertida, pero que le falta algo

A lo largo de la historia del cine, han existido diversas películas que desde la elección del elenco que va a formar parte de la historia de la misma, ya significa un gancho para las audiencias, debido a que ciertas producciones tienen la libertad y la capacidades, sobre todo eso último, para poder juntar a un reparto lleno de estrellas tanto del momento, como aquellas que ya tienen su nombre bien escrito en la industria cinematográfica. Ejemplos existen hasta de sobra, pues parece que cada año siempre habrá una película que cause impacto desde la integración de actores y actrices en el largometraje.

Adam McKay quizá es de los directores que más recurre a conformar un elenco basto para sus producciones, tanto en sus inicios en comedias como El Reportero: La leyenda de Ron Burgundy, hasta su obra más notable La Gran Apuesta, la cual, lo llevó a adjudicarse un Premio Óscar por Mejor Guión Adaptado en el 2015. Actualmente, su nueva propuesta No miren arriba apuesta por juntar a un elenco espectacular para crear una crítica con toques de sátira social y de humor negro sobre un evento catastrófico que podría ocurrir en un posible futuro.

Dos astrónomos de bajo nivel descubren un cometa que chocará en la tierra y causará un evento que provoque la extinción de la humanidad, por lo que se empeñan en crear consciencia entre las autoridades gubernamentales de Estados Unidos y en la sociedad, tratando de controlar la situación y evitar un daño terrorífico para el planeta. Sin embargo, ambos astrónomos se encuentran en medio de un entorno social y político que hacen caso omiso a sus advertencias, por lo que tendrán que arreglarse por su cuenta para que el posible evento destructivo pueda ser evitado.

La comedia de Adam McKay ha tenido una evolución muy notoria, a pesar de que algunas de sus películas se toman más en serio su mensaje que otras, pero siempre intenta hacer una especie de declaración sobre algún tema en concreto. En el caso de No miren arriba hay críticas de sobra, pues gracias a su larga duración, se puede observar e identificar ciertos temas polémicos como la toma de decisiones de los políticos para «beneficio» de la sociedad, la corrupción, el periodismo que se encarga de esconder los hechos, la viralización de situaciones de la cultura pop, los tipos de propaganda, la generación de memes, entre otros, que incluso puede llegar a ser abrumador, pero que sin duda es su mejor aspecto, pues es lo que hace que el interés hacia el filme se mantenga y el morbo crezca por ver qué más se le puede hacer crítica a la sociedad y política actual.

El guión permite que los personajes y las situaciones vayan adquiriendo una especie de profundidad que combinados logran una trama sólida, cuya comedia se siente inteligente, hasta cierto punto, ya que, hay ciertos momentos en los que la película se puede sentir pesada, debido a que se nota que el propio Adam McKay no quiso dejar ninguna escena a un lado, provocando que algunos personajes, así como ciertas secuencias se puedan sentir innecesarias, pues la intención del director es explicar todo el entorno alrededor de un posible escenario en el que el destino de la tierra se encuentra en jaque y en manos de personas que solo ven por sus propios beneficios.

Gracias al elenco seleccionado para llevar esta historia es que No miren arriba puede ser relevante e interesante, pues cada actor y actriz que forman parte del reparto se sienten comprometidos con sus papeles, a pesar de que no todos gozan del mismo tiempo en pantalla que otros dentro del metraje y ayudan a que el ritmo de la película se pueda salvar por momentos. Menciones honoríficas para Cate Blanchett y Mark Rylance, ambos están fantásticos en su papeles y logran robarse la película en diversas ocasiones.

La dirección de Adam McKay es buena en términos medios, pues a pesar de que logra crear una experiencia visual atractiva por momentos, en otros no logra sacarle más provecho a su trama, tal y como lo hizo en la ya mencionada La Gran Apuesta, la cual, tiene un gran mérito por hacer ágil una historia tan compleja como lo es la economía. En No miren arriba hay pocas escenas llamativas, tales como el juego de enfoques que hacen con los personajes y planos detalles que tratan de reflejar la angustia de los protagonistas.

El ritmo de No miren arriba es, para ser honesto, su debilidad más grande, pues si llega a ser una montaña rusa de emociones tan notable, que el espectador puede perder el hilo del argumento en determinado momento y se cuestione por lo que pasó en la secuencia anterior. Además, como se mencionó, se percibe que Adam McKay no quiso dejar ni un cabo suelto en crear un enfoque completo sobre lo que puede conllevar una situación de tal magnitud como el impacto de un cometa con fines destructivos, provoca que la trama pudo ahorrarse ciertas secuencias que no son malas, pero pueden hacerse a un lado y no afectan en nada a la intención del director.

No miren arriba es una película que intenta hacer una reflexión sobre la sociedad en la que se vive actualmente, además del tipo de política que se rige en el mundo, siendo una propuesta que se puede caracterizar por ser entretenida, divertida y hasta aterradora por momentos, gracias al elenco comprometido con el que contó el director, a pesar de que el ritmo puede ser engañoso por momentos y genere que la experiencia caiga en diversas ocasiones, provocando una sensación de que la película necesitó un par de procesos para poder pulir la trama y ser un producto más ágil, casi al estilo de la más notable obra de Adam McKay.

Avance subtitulado de No Miren Arriba

Fidel Mancilla
En la actualidad soy estudiante de comunicación y periodismo en la FES Aragón, tengo 20 años, he colaborado en diversos proyectos para festivales de cine. Dirigí y escribí el cortometraje "Últimos Momentos" que se proyecto en el Festival Internacional de Cine del CCH "Cecehachero Film Fest". Mi más grande meta es ser director de cine.

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