martes, diciembre 7, 2021
Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.

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Niña Hermosa (Papicha)

El concepto de libertad para la mujer pareciera estar coartado al depender de los usos y costumbres de cada país. Como si, en lugar de ser un derecho, fuera un privilegio que tiene que ser sometido a las condiciones que decida la sociedad, la misoginia, o algún criterio ajeno a las propias féminas. Sin importar en qué nación estemos, la pregunta tácita es: ¿Qué tenemos que hacer para poder ejercerla, y vivir sin miedo?

La cineasta Mounia Meddour explora esta problemática a través de su película casi autobiográfica que lleva por nombre ‘Papicha’ (Niña Hermosa). Ambientada en la década de los noventas en Argelia, donde la guerra civil había generado tensión y extremismo, observamos desenvolverse a Nedjma (Lyna Khoudri), una joven que sueña con ser diseñadora y estudia idiomas en la universidad, al lado de sus amigas Wassila (Shirine Boutella) y Samira (Amira Hilda Douaouda). Tratan de hacer su vida con normalidad a pesar de la hostilidad que existe a su alrededor debido al fundamentalismo islámico, pero es inevitable para ellas toparse con gente dispuesta a todo con tal de que obedezcan. Resistiéndose a tal sometimiento, Nedjma idea llevar a cabo un desfile de modas, en el que el material estrella sea el Haik –la prenda que cubre el cuerpo de la cabeza a los tobillos-, cambiando su forma como declaración de autonomía. Este gesto de valentía por parte de nuestra protagonista y su clan provocará reacciones impensadas y desaforadas, demostrando al público cuán dañina puede llegar a ser esta suerte de totalitarismo.

Mounia Meddour realizó esta ópera prima después de haber trabajado en un cortometraje y varios documentales, buscando retratar esa época en la que ella era una estudiante universitaria con miedos y expectativas similares a las de Nedjma. El bagaje que imprime de sí misma hacia el contexto de su personaje principal logra no sólo darle realismo a la trama, también sitúa al espectador en una ciudad y circunstancia a las que de otro modo seríamos ajenos. Vivimos entonces a través de ambas (y del grupo de amigas) la locura de estar bajo el yugo de una religión, con prácticas tan desdeñables como las amenazas, el uso de la violencia, e incluso las reglas que afectan a la salud (como añadir bromuro en la leche que beben las jóvenes de la escuela para “inhibir sus deseos”). Cada una de las cosas que estas chicas tienen que pasar se siente peor que la anterior y cada vez más desquiciadas (por ejemplo, que las mujeres tenían prohibido reunirse, especialmente en viernes), y conforme avanza la cinta, teniendo presente que está basada en realidades, se torna más intensa e indignante para la audiencia.

Con ese asfixiante entorno, la cinematografía de Léo Lefèvre se convierte en un componente importante, realzando con ella la vivacidad de los personajes, su juventud y creatividad, al mismo tiempo que plasma a la Argelia peligrosa. Otro de los trabajos que se destacan es el de la vestuarista Catherine Cosme, quien se encarga de que los diseños de Nedjma sean llamativos para el filme, ayudándonos a empatizar con una muchacha que no quería que su talento fuera ignorado, y que se sabía capaz de cumplir ese anhelo. Estos elementos complementan la tan buena dirección de Meddour, quien a la par tuvo que resolver el problema del financiamiento. ¿Qué sucedió con eso? Que, para poder contar con el dinero suficiente con el que pudiese recrear aquellos años, la película terminó siendo una coproducción argelina, belga, francesa y qatarí.

‘Papicha’ es una manera de llamarle en Argelia a las “chicas cool”, y no cabe duda que Nedjma y Mounia lo son. La primera tiene la fiereza de creer en sus sueños y desafiar a las leyes y la opresión para alcanzarlos, y la segunda tuvo que enfrentar a un gobierno que prohibió la exhibición de la cinta en su propio país (queriendo mantener oculta la llamada “Black Decade”), hasta presentarla en el Festival de Cine de Cannes y hacerla la elección de los Oscars como representante de su nación para la premiación. Tomemos ambos ejemplos para continuar el legado de mujeres que se empoderan, que no se achican, que avanzan: Que el futuro sea lo que nosotras queramos que sea.

Avance subtitulado de Niña Hermosa (Papicha)

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