Mandy o cómo debió ser Ghost Rider

Motocicletas, cadenas, motosierras, sangre, demonios, venganza, damiselas en peligro, criaturas extrañas, villanos dementes, hombres atormentados y Nicolas Cage. Así es como imaginaba que sería Ghost Rider de 2007 y su posterior Espíritu de Venganza en el 2012, pero no, estos elementos y mucho más me los dio Mandy.

Para nadie es una sorpresa que nuestro querido Nicolas Cage, es una opción obvia para interpretar a personas cuyas circunstancias lo llevan a tomar decisiones más allá del sentido común, dando historias muy disparatadas y vaya que en ocasiones los guiones de algunas de sus películas pues tampoco ayudan. A eso podemos agregarle su necesidad económica de tomar casi sin pensar cualquier oferta que se le ponga delante (hasta cuatro películas al año) y tenemos una filmografía muy inconsistente.

Sin embargo todo se le perdona cuando en ese aparente caos nos brinda lo que puede ser una de sus mejores actuaciones, o viéndolo de otra forma una historia en la cual Cage puede desarrollar sus características exageradas y que no se vea fuera de lugar.

Lo que nos trae a hablar de Mandy, película de bajo presupuesto del 2018 dirigida por un tal Panos Cosmatos. La película es una total locura, empezando desde su director, un italiano de padre griego y madre suiza que vivió desde su infancia en Estados Unidos. Y si te preguntas que tiene que ver eso, pues todo… Mandy es apenas su segunda película y según palabras propias del director fueron escritas al mismo tiempo para lidiar con el proceso de la muerte de su madre y posteriormente de su padre, como dos caras del mismo duelo, en una quiso reflejar control y en la otra dejarse llevar por los sentimientos y la pérdida. No puedo esperar a ver la primera Beyond the Black Rainbow.

Mandy está ambientada en los 80s, donde tenemos a Red Miller, un tipo tranquilo que vive cerca de las Montañas de la Sombra, y quien está profundamente enamorado de su novia. Desafortunadamente se topan por coincidencia y mucha mala suerte con cierto grupo de personas indeseables cuyo líder se obsesiona con la pareja de Red.

Mandy tiene de todo, humor (bien negro por supuesto), romance de cuento de hadas, violencia gráfica (luchas con motosierras para que te des una idea) y viajes bien psicodélicos, todo ambientado con una música que te pone a viajar.

Si alguna vez te preguntaste que tan bajo debe caer un hombre para que vender su alma sea una opción, esta película es una buena respuesta. En mi universo esta es la precuela de Ghost Rider, es el tipo de tragedia que alguien tiene que padecer para que sea creíble que solo algo peor puede ser usado para salvar a lo que más amas.

Esta película es un must para Halloween y por qué no, para uno que otro 14 de febrero.

 

Avance subtitulado de Mandy

GaddaraChan
Ingeniera desde la calculadora científica, cinéfila desde el VHS, protogamer desde el Arcade, Ni chairo, ni fifi, ni neoliberal solo Godinez. Orgulloso miembro de la Generación X. Devoro contenido para no comer al prójimo.