La Jauría: Una serie que diluye su mensaje en clichés

Con grandes expectaciones y un elenco prometedor, Amazon le abre la puerta a “La Jauría” una serie chilena que busca transgredir y dar voz a las mujeres violentadas, por medio de una ficción que poco a poco va perdiendo sentido.

La serie nos cuenta la desaparición y búsqueda de Blanca Ibarra (Antonia Giesen), una chica activista, líder del movimiento feminista en su escuela. Tras su desaparición, las detectives Elisa Murillo (Daniela Vega), Olivia Fernández (Antonia Zegers) y Carla Farías (María Gracia Omegna) buscarán todos los indicios para dar con él responsable, sin embargo se darán cuenta de que “la Blanca” es solo la punta de un sin fin de problemas, como la venta ilegal de personas, acoso y abuso sexual encubierto por la misma escuela y claro una red de hackers que se hacen llamar “La Jauría” que tienen como principal fin el devolverle al hombre su mando sobre la mujer a cualquier costo.

En un inicio la serie es buena, crea (con base en el morbo) momentos de expectación y suspenso alrededor del caso, el timing es intenso, te atrapa para seguir con el siguiente episodio, sin embargo, con tal de seguir con el misterio, la serie comienza a ceder veracidad y poco a poco se convierte en una serie policiaca con todos los clichés que las representan. Del mismo modo comienza a cometer errores que hasta para el espectador son de novato, como el matar a todos los que potencialmente podrían dar información sobre cómo opera La Jauría.

El discurso es contradictorio ya que desde un inicio la serie tiene demasiados momentos de exposición para hacer que los espectadores aprendan lo que es el movimiento feminista, pero al final terminan cayendo en errores tan obvios y que ya son clichés de género, como que las mujeres sean más sentimentales y no piensen con la cabeza fría; de la misma forma, la construcción de todos los personajes masculinos es asquerosa, no dan razones o un background para entender la razón de sus acciones contra las mujeres, La Jauría se centra en odiar a la mujer por el simple hecho de odiar a la mujer, lo cual hace que carezca y empobrezca su desarrollo.

Por otro lado, dentro de la trama este caso toma una fuerza impresionante, los medios están pendientes de cada paso que da la policía. Con esto, es obvio pensar que lo que más quiere la política es acabar con el caso por mismos fines políticos, vaya, a alguien arriba le perjudica tanto ruido y en lugar de tratarse como un caso obstruido por corrupción y favoritismos políticos, lo vuelven a convertir en una situación de género contra las detectives, lo cual para ese punto ya parece algo infantil.

“La Jauría” toma como inspiración (si así se puede llamar) los hechos ocurridos en el 2016 cuando un grupo conocido como “La Manada” violó a una mujer en las fiestas de San Fermín, en julio de ese año. Para esta serie te plantean desde el primer episodio que solo rescatan algunos aspectos de este caso tan sonado en España, pero que en su mayoría, los hechos que se presentan en la serie vienen de la pluma de Paula del Fierro lo cual es algo muy raro, todos estos errores que hemos puesto serían entendibles si el guion estuviera a cargo de hombres, porque ¿cómo puedes reflejar un sentir si nunca lo has pasado, incluso si tu familia se ha visto vulnerable ante la inseguridad y ataques a mujeres? Por género, no es posible empatizar al 100 con ellas, y al tener en tu grupo creativo a varias mujeres es difícil pensar que puedan llegar a cometer estos errores, la trama en general se siente la recopilación de “Inconcebible” y “Nerve” pero machista.

Al final “La Jauría” no logra su cometido y termina por caer en clichés machistas que es justo lo que intentaban evitar, es triste que no se haya lograda atraer la atención del público sin tener que recurrir al morbo, caso contrario a la serie de HBO “I May Destroy You” qué vaya que sabe cómo abordar estos temas, pero la analizaremos hasta que termine sus emisiones.

Avance de La Jauria