La Cabaña Siniestra (The Lodge)

La presencia de casitas de muñecas en pantalla ha pasado de ser un juguete que representa inocencia a un objeto perturbador. En Hereditary (Dir. Ari Aster, 2018), la precisión en la reproducción de la casa en la que habitaba la familia Graham tenía toques obsesivos y maniáticos que nos sofocaban al verla.

En Sharp Objects (Dir. Jean-Marc Vallée, 2018), Amma Crellin cuidaba y custodiaba su tan amada casita, transmitiéndonos su ira y preocupación de que alguien descubriera los secretos que esta guardaba. Un nuevo ejemplo de casitas aterradoras llega a las pantallas mexicanas este 6 de Diciembre gracias a Cine Caníbal, en la película The Lodge, o La Cabaña Siniestra.

Esta película nos cuenta la historia de Aidan (Jaeden Martell) y Mia (Lia McHugh), dos hermanos que están intentando seguir su vida con relativa normalidad después de haber experimentado un trágico suceso. En este delicado panorama, se ven obligados a conocer a la joven y guapa novia de Richard (Richard Armitage), su padre, llamada Grace (Riley Keough), y no sólo eso, también reciben la noticia de que tendrán que convivir con ella durante las fiestas navideñas. Es así como, en compañía de la mascota de Grace, los cuatro se dirigen a una cabaña alejada de la ciudad. Las dificultades comienzan cuando su padre sale de escena y ellos permanecen dos días al cuidado de esta mujer, que si bien hemos visto de ella un comportamiento amable y empático con los niños, también conocemos su pasado frágil y el desprecio que Aidan y Mia sienten por ella. Teniendo como fondo una furiosa tormenta de nieve que mantiene a estos tres personajes atrapados en la cabaña, nos metemos a una trama que fluye entre lo paranormal, la imaginación y una realidad muy cruda.

La Cabaña Siniestra, es la segunda película de la dupla austríaca, Veronika Franz y Severin Fiala, que nos marcó con el terror psicológico de su ópera prima, Goodnight Mommy (2014). Este par regresa presentando nuevamente a una familia en crisis y comportamientos que colindan con la locura, pero esta vez traen también a la religión para ponerla como símbolo de nuestros temores: La magnifican y deforman referenciando a un culto, y también la utilizan para que el público piense en sus pecados y en el castigo que recibirán por ellos, sembrando el miedo en una audiencia ya de por sí alterada desde el inicio del filme. Los tres personajes principales se preocupan y trastornan precisamente por sus creencias, que, sin importar qué tan arraigadas estén, han generado traumas que los rondan todo el tiempo, son imposibles de omitir. Añadida a esto, la maravillosa cinematografía de Thimios Bakatakis (The killing of a sacred deer) nos adentra en espacios pequeños, de techos muy bajos y poquísima iluminación, por lo que la claustrofobia es latente, nos genera estrés. Y la virgen en el cuadro de la pared, que por ratos parece cuidar a los personajes y en otros juzgarlos, es la cereza del pastel en un final contundente y aterrador como el que más.

Avance de La Cabaña Siniestra

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.