Juanita en Netflix: no dejes que la vea tu mamá

Retomemos aquella premisa que hace unos años nos trajo Eat, pray and love, la cinta dirigida por Ryan Murphy: Una mujer, con un guapo marido y una casa hermosa, se da cuenta que le hace falta encontrarse, y es así como se escapa de todo para hacer un recorrido por países como Italia, India e Indonesia, donde come de una manera deliciosa, crece espiritualmente y encuentra el amor. Es, sin duda, una trama encantadora que nos hace soñar con huir de todo y viajar para conocernos más, pero, si aterrizamos ese anhelo, habría que agregar ciertas preguntas: ¿Y si no contamos con tal cantidad de dinero para andar de país en país?, ¿Si no sabemos a dónde dirigirnos?, ¿Qué va a pasar con las personas que dejamos atrás?…

Este panorama, igualmente interesante pero mucho más realista, es el que nos presenta la película del director Clark Johnson estrenada en el 2019, llamada Juanita. Como lo indica su nombre, nos cuenta la historia de Juanita (Alfre Woodard), una mujer de mediana edad que es madre soltera de tres adultos jóvenes y trabaja en un hospital de Columbus, Ohio. Sus hijos dependen de ella constantemente, y, junto con su empleo, han vuelto su vida algo monótona y aburrida. Motivada por buscar algo que reanime su situación y la haga sentirse más viva, decide viajar al lugar que su dedo marque al azar en el mapa. A partir de esa elección, Juanita enfrentará decisiones importantes, interactuará con gente que no había imaginado, y se replanteará quién es ella y qué busca para su futuro.

Desde el inicio del filme, y rompiendo la cuarta pared para hacernos partícipes de sus pensamientos, Juanita nos presenta la realidad de una madre atenida a la vida ghetto: sus hijos crecieron en un barrio peligroso que los llevó a tener malas compañías y elegir pésimos caminos, haciendo que su mamá se desgastara tratando de cuidarlos y corregirlos. Cuando ya son suficientemente adultos para enderezarse por sí mismos, actúan al revés y cargan a Juanita con más preocupaciones, nietos y gastos. Entendemos, aunque Juanita no lo exprese tan claramente, por qué necesita salir del lugar donde ha estado por tantos años: Ese cambio de aires no sólo le dará a ella un respiro, también les enseñará a esos jóvenes que no pueden ni deberían depender del seno familiar para salir adelante.

A partir de la segunda mitad de la película, disfrutamos de una protagonista más fuerte y decidida: El viaje que comenzó con dudas y algo de miedo, se convierte en un auto descubrimiento que le vale nuevos y singulares amigos, un empleo que la hace sentir más contenta, y el acercamiento al ya olvidado romanticismo. Juanita es una mujer reticente al cariño y los cuidados (al haber sido siempre ella la proveedora de los mismos y nunca la receptora), pero su relación con nuevas culturas y tradiciones, lugares alejados de la civilización e historias de personas distintas, la harán abrirse a experiencias que inevitablemente la llevarán a aceptar dichas buenas intenciones y sentimientos honestos.

Basada en la novela de Sheila Williams, llamada Dancing on the edge of the roof, Juanita nos regala un mensaje final que no tiene que ver con los clichés de buscar el amor o la riqueza en pos de mejorar, la sencillez de su moraleja es clara: Antes que todos nuestros seres queridos y cercanos, y antes que priorizar nuestro trabajo y responsabilidades, está nuestro bienestar y la paz mental. Hay que sentarse a pensar qué necesitamos para estar bien, y no dudar de lo que el interior y los instintos dicten. Al final, como lo deja claro la parte final de la cinta, la felicidad es el mejor makeover.

Avance subtitulado de Juanita

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.