Ingrid Cambia de Rumbo es el thriller perfecto para los adictos a Instagram

Fue por ahí el 2016 que la aclamada serie británica Black Mirror nos presentó su capítulo Nosedive, en donde Bryce Dallas Howard interpretaba a Lacie Pound, una mujer constantemente preocupada por tener una calificación más alta dentro de una sociedad que otorgaba los mejores números a las personas con actitud correcta, mejor look y personalidad más chic. Para lograr el nivel de perfección que se requería en cada toma de este episodio, designaron a dos grandes del cine: el reconocido director Joe Wrigth (Darkest hour, Pride & Prejudice) y el gran cinematógrafo Seamus McGravy (Nocturnal animals, We need to talk about Kevin). ¿Por qué poner a un par de íconos a cargo? Porque eran la apuesta segura para lograr imágenes perfectas, deseables e “instragrameables”.

Este último término, tan en boga actualmente, se entiende como el esfuerzo de mostrar momentos ideales en las redes sociales, situación que remite a la trama del primer largometraje de Matt Spicer, llamado Ingrid Goes West (en México titulada como Ingrid cambia de rumbo). Esta cinta, que es una agradable mezcla de thriller y comedia negra, nos cuenta acerca de Ingrid (Aubrey Plaza) una chica adicta a Instagram que ha perdido recientemente a su madre.

En su momento de duelo y buscando evadir su realidad a través de su teléfono celular, encuentra el perfil de una nueva “influencer” llamada Taylor Sloane (Elizabeth Olsen), del cual queda prendada gracias a su cálida estética californiana (y a su número de seguidores). Con el dinero heredado por su madre, Ingrid decide mudarse cerca de donde vive su nueva “role model” (información que obtiene gracias a que Taylor publica siempre en dónde se encuentra en el “caption” sus bellas fotos), decidida a convertirse en la mejor amiga de dicha influencer.

Sí, la premisa que se lee arriba está llena de anglicismos. Es así porque las redes sociales nos han otorgado una nueva forma de hablar, que hemos adoptado y desarrollado como nuestra. No sirve de mucho querer traducirlo o corregirlo. Ingrid Cambia de Rumbo es un buen reflejo de cómo puede desvirtuarse el juego que todos jugamos: De alguna manera, aunque nos parezca mínima, todos estamos presentes en el mundo virtual. Estamos acostumbrados a tomar fotos de nuestros momentos felices, de cosas bonitas, de los buenos recuerdos. Nada de esto es incorrecto ni pretende tener una connotación negativa, pero los problemas comienzan cuando se cree que lo que está expuesto es la única realidad, como en el caso de Ingrid.

Conforme va conociendo a los seres queridos de Taylor, descubre que su guapo marido no es ideal en absoluto y que su hermano es un parásito y un fastidio; entiende que para obtener una imagen perfecta hay que intentarla montones de veces y buscar los ángulos correctos, y que el precio de ser popular es mucho más alto (y más peligroso) de lo que se observa en las sonrisas en una instantánea. Lo increíble es que, aún sabiendo esto, Ingrid sigue queriendo ser parte de ese mundo regido por “likes” y poses ensayadas.

Ingrid Cambia de Rumbo usa los suaves colores de una soleada ciudad y la belleza de los artículos caros para invitarnos a un mundo que se ve encantador, para luego aterrizarnos al mostrar la realidad de una mujer deprimida, sola y ansiosa. Ingrid se ha dejado arrastrar por la fantasía de las vidas perfectas de la gente que observa en su pantalla, quiere ser parte de ellas porque éstas la hacen sentir que la suya es menor, cero interesante. Se obsesiona con querer ser parte de los lugares “trendy” y las fiestas de moda, y para lograrlo va construyendo con sus mentiras una bola de nieve que, eventualmente, le será imposible detener. La moraleja de la cinta es clara, y puede llegar en mayor o menor grado a su audiencia: No intentemos tener vidas ideales, disfrutemos del encanto de la autenticidad. Dejemos el trabajo de la perfección en manos de los profesionales.

Avance de Ingrid Cambia de Rumbo

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.