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In The Heights | ¿Cuánto vale tu sueñito?

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Resena In The Heights En El Barrio

Tras retrasar su estreno un año debido a la pandemia, “In The Heights” fue finalmente estrenada en México el 17 de junio de 2021. La película, basada en el musical de Broadway escrito por Quiara Alegría Hudes y Lin Manuel Miranda, posee un reparto de ascendencia latina encabezado por Anthony Ramos, Melissa Barrera, Leslie Grace y Corey Hawkins.

What does “sueñito” mean?

Ante la mirada inquisitiva de la niña de cabello rizado, Usnavi (Anthony Ramos) no pudo evitar sonreír a cada uno de los pequeños que esperaban atentamente la respuesta. Fijando su vista en la aparente tranquilidad de las aguas de ese extenso mar frente a ellos, el hombre simplemente dijo “Sueñito means little dream” antes de perderse en los recuerdos de ese barrio que tanto añora, esas ruidosas calles en Nueva York en la que había crecido, esa clase de vecindario en donde cada uno de tus vecinos se convierte en tu familia e impulsan cada uno de los negocios locales por más disparatados que sean, ese pequeño espacio en la gran manzana que ha sido apropiado por cada uno de las familias latinas que lo han llamado hogar y ese mismo lugar que lentamente ha sido arrebatado de su identidad cultural por ese proceso de gentrificación que las metrópolis estadounidenses han adoptado en los últimos años: Washington Heights.

Como el mismo Usnavi ha experimentado en carne propia, cada uno de los habitantes de Washingon Heights tiene un sueñito propio. Pero ¿cómo puedes intentar definir lo que un sueñito significa cuando puede adoptar tantas formas? Para algunos, un sueñito significa entrar a la universidad para recibir la educación que sus padres no tuvieron acceso. Para otros, ese mismo sueñito es la posibilidad de pagar la carrera que sus hijos elijan sin ninguna preocupación financiaría. Unos cuantos sueñan con ser dueños de un negocio propio, ser capaces de dedicarse a aquello que les apasiona por el resto de sus vidas. Sin embargo, otros ven en su sueñito una salida de ese barrio que sienten que les limita, una oportunidad para acercarse a lo que aman, al mismo tiempo que para otros, ese sueñito es regresar a casa. Sin importar cómo se manifieste ese sueño, lo cierto es que cada uno de los habitantes de Washington Heights trabajan incansablemente para hacerlos realidad. Sus sueñitos se han convertido en el motor detrás de cada una de sus decisiones, de la misma manera que nuestros sueñitos son aquellas esperanzas a las que nos aferramos con tanta fuerza cuando sentimos que el mundo a nuestro alrededor se derrumba.

Precisamente estos sueñitos son lo que han a convertido a la adaptación cinematográfica de In The Heights en una realidad tras un largo recorrido de 13 años en los que el proyecto estuvo ligado a tres diferentes estudios. La espera valió la pena. La película, basada en el musical de Broadway escrito por Lin Manuel Miranda (Hamilton, Tick, Tick… Boom!) y Quiara Alegría, es un exuberante espectáculo visual que celebra la cultura latina en Nueva York, así como los sueñitos reales de cada uno de los inmigrantes que residen en vecindarios como Washington Heights.

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Antes de relatar historias sobre su vida en Washington Heights en las costas de una paradisíaca isla, Usnavi no era más que otro joven veinteañero en Nueva York intentado sobrevivir día tras día con las ganancias de una pequeña bodega (el equivalente a una tiendita de la esquina) de la que se ha hecho cargo desde la muerte de sus padres. Aquello que Usnavi consideraba como un trabajo temporal, se convirtió en su sustento en lo que ahorra el dinero suficiente para comprar “El Sueñito”, el bar en la playa que su padre dejó atrás al abandonar República Dominicana en búsqueda del sueño americano. Cerca de cumplir los 30 años y tras el paso de un devastador huracán en la isla, Usnavi finalmente encuentra la oportunidad perfecta para adquirir esa propiedad y crear nuevos recuerdos en el lugar que lo vio nacer. No obstante, el verano en el que transcurren los días previos a su partida se vuelven cada vez más complicados al reflexionar sobre todo aquello que se quedará en la gran ciudad estadounidense: su abuela Claudia (Olga Merendiz), su primo Sonny (Gregory Díaz IV), sus amigos, la mujer de la que ha estado enamorado desde que era un niño y jamás ha tenido el valor para confesar sus sentimientos Vanessa (Melissa Barrera) y Washington Heights, el barrio que acogió a su familia y que parece irse desvaneciendo con la aparición de nuevos negocios que reemplazan las pequeñas pop and mom’s stores que abundaban en sus calles.

Sin embargo, In The Heights no solamente es la historia del sueñito de Usnavi, sino también es la historia de cada uno de los residentes que hacen vibrar las calles del Washington Heights y que luchan para que su identidad no sea olvidada con el tiempo. Desde Nina (Leslie Grace), la joven que logró salir del barrio con una beca a una prestigiosa universidad, hasta el piragüero (el mismísimo Lin Manuel Miranda en un rol que pueda clasificarse como un cameo elevado) que día tras día recorre las calles para vender un producto que parece anticuado en comparación con los helados de franquicia, cada uno de los personajes que habitan el vecindario tienen un sueñito que también desean cumplir pese a la oposición que enfrentan: microagresiones derivadas por su identidad cultural, leyes antinmigrantes cada vez más estrictas, precios cada vez más elevados para salarios cada vez más bajos, y la destrucción de un barrio cultural para volverlo un lugar de moda para otro grupo social.

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Tal como Washington Heights se encuentra en constante movimiento por su dinamismo, el guion de In The Heights – escrito por la misma Quiara Alegría Hudes – tuvo que incorporar estas problemáticas sociales para lograr que la película se sintiera tan relevante y actual como lo hizo el musical de Broadway al momento de su estreno en 2008. Aquellos que tuvieron oportunidad de ver una puesta en escena del musical – o alguna grabación de las tantas que se pueden encontrar en Youtube – probablemente notarán algunos cambios sutiles en las letras de las canciones, el orden de los sucesos y la omisión de un par de números musicales. No obstante, estos ajustes logran que la adaptación se sienta como su propia historia y evita las comparaciones con su material de origen. En un Estados Unidos que intenta reconciliar sus divisiones internas tras el mandato presidencial de Donald Trump, In The Heights se convierte en una celebración de los latinos y sus sueñitos que han ayudado a convertir a Estados Unidos en el país multicultural que es.

Pero como mencioné con anterioridad, llevar In The Heights al cine es la suma de todos los sueñitos que lucharon por su realización desde hace 13 años cuando Universal adquirió los derechos de la obra para realizar una adaptación bajo la dirección de Kenny Ortega (Hocus Pocus, High School Musical). Cuando el estudio optó por no continuar con el proyecto, el musical estuvo atrapado en development hell hasta que Jon M. Chu fue ligado para dirigir y Warner Bros se convirtió en la casa productora. Chu, director detrás de la opulenta comedia romántica Crazy Rich Asians (2018), otorga a In The Heights una estética visual única, en la que combina los colores y sonidos característicos de un barrio latino con la cuidadosa composición que caracteriza a su filmografía. Su visión, a la vez, da un toque de fantasía a la cruda realidad de Washington Heights al posicionar complicadas coreografías en locaciones que van desde las calles neoyorkinas hasta una piscina pública (Highbridge Pool) y el exterior de un edificio de departamentos.

La meticulosa dirección de Chu es palpable en los tres números musicales más extensos en la cinta, de una duración que apenas se encuentra debajo de las dos horas y media: “In The Heights”, la energética presentación de los personajes y el vecindario; “96,000”, la juguetona melodía en que los sueñitos se convierten en unos instantes en los protagonistas de la historia y “Carnaval de Barrio”, una oda a la diversidad de la comunidad latina tras un momento de derrota ante los acontecimientos recientes de la trama. No obstante, la película también brilla en sus piezas más introspectivas y sobrias: “Breathe”, una reflexión sobre el fracaso y las expectativas sociales; “Paciencia y Fe”, un relato de la travesía de un personaje para llegar a los Estados Unidos y su adaptación a una sociedad completamente distinta a la suya; “When The Sun Goes Down”, una promesa de amor que superará todos los obstáculos y “Champagne”, un divertido coqueteo que quizás llega muy tarde. Es importante recalcar que Miranda, compositor de la música y letra del musical original, retoma los ritmos de su herencia cultural para combinarlos con hip hop y baladas tradicionales. El resultado es altamente dinámico y jocoso, creando canciones tan pegajosas que seguirás escuchando en tu cabeza y tarareando por un buen rato después de que termine la función. Sin embargo, la mezcla puede resultar poco arriesgada para quienes estén familiarizados con el trabajo previo de Miranda, particularmente con Hamilton.

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El elenco, conformado en su mayoría por actores con formación en teatro musical, eleva cada uno de los momentos con sus voces, carisma y naturalidad ante la cámara. Anthony Ramos, conocido por interpretar el doble papel de John Laurens/Philip Hamilton en Hamilton, otorga a Usnavi de una simpatía con la que es sencilla empatizar con su sueñito y sus luchas. Otras actuaciones destacables son la de Olga Merendiz como la abuela Claudia, un rol que conoce como la palma de su mano al ser ella quien lo originó en Broadway, y Melissa Barrera, la regia en camino a conquistar Hollywood con su talento.

Pero no todo puede ser perfecto y In The Heights está lejos de serlo. Pese a ser sumamente entretenida y entrañable, la película peca de optimismo al brindar soluciones sencillas para cada uno de sus personajes y simplificar la gentrificación a una cuestión de resistencia, a esa vaga idea de “mientras sigamos aquí, podemos combatirla”. No obstante, los musicales como tal son un escape de la realidad, por lo que se puede perdonar la conclusión feliz para un vecindario que se niega tercamente a desaparecer. Otro detalle que ha sido criticado en redes sociales es la ausencia de afrolatinos en papeles prominentes, acusando de colorismo a la producción y no representar fielmente a la población de Washington Heights. Ante esto, Miranda ya emitió una disculpa en Twitter en la que agradece la retroalimentación de la audiencia y promete ser aún más cuidadoso con la visibilidad de minorías en sus futuros proyectos.

In The Heights es una verdadera fiesta, un emotivo espectáculo visual y musical en el que la diversidad latina en Estados Unidos es celebrada a través de canciones que hablan de sueñitos de todo tipo, así como la lucha diaria por alcanzarlos. Para los fans de los musicales que esperan el estreno del remake de West Side Story de Spielberg, In The Heights es la película ideal para llenar ese hueco con su sencilla, pero bien ejecutada, historia e inolvidables canciones.

Resena In The Heights 2021

Avance subtitulado de In The Heights

Tan solo he pasado 25 años perfeccionando el arte de ser un remedo de escritora. Perdidamente enamorada del cine y la televisión, si no tengo un lápiz en la mano seguramente estoy twitteando opiniones poco populares.




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