Honey Boy un compendio de dolorosos recuerdos

Honey Boy (Un niño Encantador, 2019). Por años hemos visto desfilar en los programas de espectáculos a niños actores cuyas carreras han desembocado en problemas existenciales y de adicciones. Ya sea por el abuso de sus padres, la exigencia de su trabajo o la presión de la fama, muchos chicos (cuyo talento es sobresaliente) se quedan en el camino y no logran desarrollar su máximo potencial, terminando como una moraleja de la peligrosidad que tiene ese mundo de fortuna y glamour.

Shia LaBeouf tuvo sus inicios actorales en Disney Channel, y conforme fue presentándose en películas, las expectativas acerca de su carrera crecieron como la espuma, se esperaba que fuera el nuevo Tom Cruise. Sin embargo, el mundo no se sorprendió precisamente al descubrir que detrás de sus excelentes entregas existía un chico atormentado, lleno de ira y resentimiento, cuya falta de control derivó en conflictos que lo llevaron hasta la corte. Fue ahí donde el juez dictaminó que LaBeouf tenía que rehabilitarse y escribir acerca de ese pasado que le habían provocado estrés postraumático. Claro, Shia había leído guiones desde siempre, por lo que la escritura solicitada se convirtió eventualmente en la película que este 6 de Marzo se presenta en las salas mexicanas, llamada Honey Boy.

Honey boy es el largometraje que retrata la juventud de Shia, aquí llamado Otis Lort. Es un chico actor de 12 años (Noah Jupe) cuya carrera va en ascenso. Vive con su padre James (interpretado por el propio LaBeouf) en un motel poco agradable que se encuentra cerca de donde filma, mientras su madre está trabajando en otra ciudad. Al tiempo que desempeña su papel, Otis tiene que lidiar con el carácter y los defectos de su padre, un hombre que trata de mantenerse sobrio y cuyo pasado está marcado por ser un adicto y delincuente sexual. Otis busca constantemente tener una relación padre – hijo, mientras que James, quien se nota resentido e incluso un poco celoso del éxito que Otis tiene, lo trata más como su acompañante y chaperón. Un poco más adelante en el filme, observamos cómo le va a Otis ya a los 22 años (Lucas Hedges), sobreviviendo en rehabilitación y lidiando con su ira, apreciando y desdeñando al mismo tiempo la ayuda de profesionales. Se apoya en ellos para intentar entender y perdonar a su padre, pero el camino para lograrlo es sinuoso y desesperante.

Shia plasma en Honey Boy un compendio de dolorosos recuerdos de la mano de la documentalista Alma Har’el (Bombay beach), cuya elección como directora no pudo ser más acertada, ya que le otorga a la película una visión humana y sensible (la propia Alma vivió de cerca historias de adicciones). Hacen equipo con la cinematógrafa Natasha Braier (The Neon Demon), cuyos azules y naranjas le dan un aspecto de cálida ensoñación a las escenas más duras. FKA Twigs, quien interpreta a la vecina y amiga de Otis, es un pequeño oasis en la vida del protagonista que se disfruta con sus tonalidades rosas y neón. La dupla Jupe – LaBeouf logra una química que envuelve a los espectadores con su energía e impresionantes actuaciones.

La directora cuenta que, cuando el papá de Shia vio el corte final de su representación, la felicitó y le agradeció por el trabajo realizado. Y es que es innegable que Har’el y LaBeouf tomaron la esencia de una muy complicada autobiografía con delicadeza necesaria para trazar todos los matices que la componen, y así logran hacer de ella una catarsis que también funciona como reconciliación.

Avance subtitulado de Honey Boy

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.