Fuerza Mayor (Force Majeure) una película para crear divorcios

La familia de clase media alta ha sido infinidad de veces retratada en el cine, usualmente bajo los estándares de personas modelo que tienen una bella casa e hijos. El momento cumbre de estas cintas es cuando una situación extraordinaria perturba dicha perfección, que suele resolverse de manera satisfactoria para los protagonistas. Estas películas se colocan en el gusto del público por su tradicionalismo, que ofrece a sus espectadores un final que los tranquiliza y los mantiene en esa zona estable que tanto valoran.

Es por eso que se agradece cuando un cineasta nos regala la excepción de esta regla. El director sueco Ruben Östlund, quien es conocido por su deseo de incomodar a la audiencia con sus cuestionamientos de las normas sociales, crea en 2014 Force Majeure (Fuerza Mayor), ejemplo perfecto de seres reales confrontados por su propia naturaleza. Nos cuenta en esta cinta la historia de una familia acomodada que se encuentra vacacionando en los Alpes Suizos. Tomas y Ebba (Johannes Bah Kuhnke y Lisa Loven Kongsli) son los padres guapos y adinerados de dos niños mimados, Vera y Harry (los hermanos Clara y Vincent Wettergren), y se disponen a pasar dicha estancia esquiando. Sin embargo, en su primer día se ven atrapados en una situación extraordinaria en la que Tomas no reacciona como esperaba su familia, lo que desata la ira y el resentimiento en Ebba, quien además se lo reclamará en múltiples ocasiones. Mientras continúan su estadía en el lujoso resort, recibirán la visita de Mats (Kristofer Hivju), quien es amigo de Tomas, y su joven novia Fanny (Fanni Metelius), y eventualmente ambos hombres cuestionarán sus vidas actuales y las relaciones que llevan.

Fuerza Mayor es un retrato mucho más honesto de lo que las familias tradicionales viven en la realidad. Los personajes principales (Tomas, especialmente) se ven asaltados por dudas auténticas acerca de la vida que, vista desde fuera, parece perfecta.  Él se da cuenta de que lo que es y lo que representa está basado en la construcción social, algo en lo que se vio inmerso sin siquiera intentar cuestionarlo. En el momento en el que Tomas no reacciona como se espera, la fachada cae y tiene que enfrentarse a lo que le dictó su instinto de supervivencia, que, si bien no es lo que los cánones dictan, sí es lo que él desea y siente intrínsecamente. Ebba, por su parte, busca entender a su marido, aunque en el fondo se siente decepcionada. Repite el incidente una y otra vez como si quisiera entenderlo desde otro lado, pero lo único que logra es alimentar su enojo. Las discusiones que ambos sostienen sólo pueden darse a escondidas e incompletas, ya que se ven presionados de no poder dialogarlo frente a los niños, por lo que los resultados de éstas son una comunicación fallida y triste.

Las nevadas y solemnes montañas, ataviadas con una blanquísima nieve, son el escenario perfecto para esta película. Por un lado, son el fondo ideal para las fotografías de una familia feliz que tiene unas vacaciones idílicas. Por otro lado, sus controladas avalanchas y su clima extremo ejemplifican los dilemas internos de un hombre que no sabe cómo responder a sus impulsos, y de una mujer tan tradicional que, al conocer formas de vida distintas y otros modelos de relaciones, no sabe hacer otra cosa más que reprobarlos y aferrarse a lo que conoce. Los niños complementan el panorama desolador: Un par de chicos cuyo comportamiento está claramente basado en lo consentidos que están, que no se ven felices ni con las elegantes vacaciones ni con sus caros juguetes (si es que se nos permite catalogar así a un dron y una tablet).

Östlund ha dicho que el propósito de Fuerza Mayor es aumentar la tasa de divorcios, y esta declaración (claramente hecha con su característico humor negro) no es tan descabellada como suena. Si consideramos que muchos matrimonios fueron construidos sobre la presión social y que por eso inevitablemente se marchitan, sería bueno replantear cuántos de ellos prevalecerían si le quitamos esa base. Películas como éstas son las que nos piden pensar qué tanto de lo que tenemos está en nuestras vidas porque así lo queremos, porque era algo que anhelábamos y que en la actualidad realmente nos enriquece. Y si en esta revisión interna descubrimos que el rumbo debe ser cambiado; tomemos el ejemplo de los cañones de la película, que se atreven a controlar montañas, y lancémonos hacia lo que nuestro instinto verdaderamente dicta.

Avance subtitulado de Fuerza Mayor