El Faro: terrorífica, asfixiante y con dos monstruos en pantalla

En el 2015 el cine de terror tuvo una fresca aportación que, gracias a su originalidad e intensidad, fue reconocida y aplaudida por el público fanático de este género (e incluso por los que no lo son tanto). Se trataba de The VVitch, cuya historia está centrada en una familia cristiana en 1630 que empieza a perder la cordura a partir de la desaparición del hijo menor. Ese trabajo, que nos presentó la paleta de colores más sombría y nos envolvió en la desolación del aislamiento, fue maravillosamente ejecutado por el joven director Robert Eggers. Fue su primera película, y su resultado nos dejó deseosos de saber cuál sería su siguiente sorpresa.

Este año ya podemos disfrutar en nuestro país (gracias a la distribuidora Cine Caníbal) de su segunda obra, la película llamada El Faro (The Lighthouse). Estrenada en el Festival de Cannes en mayo de 2019, nos cuenta la historia de Thomas (Willem Dafoe), el viejo y experimentado cuidador de un faro que recibe a su nuevo asistente (Robert Pattinson) para ayudarlo con la limpieza y mantenimiento del mismo. La situación se torna complicada debido a que Thomas todo el tiempo maltrata al muchacho y lo presiona, además de amenazarlo con calificarlo mal en la bitácora. Conforme pasan los días y se resienten las carencias, este par de personajes solitarios y huraños van sucumbiendo a sus visiones, a su furia, a los litros de alcohol y a los momentos de locura. Los esfuerzos por hacer su trabajo se ven minimizados ante la inmensidad de los problemas que enfrentan, de la diferencia entre ambas personalidades y de sus respectivos pasados que parecen arrastrar cual grillete. La película y sus personajes son un constante recordatorio de que en el aislamiento es donde más fácilmente podemos conocernos. No hay distracciones, interrupciones o escapes. Lejos del mundo, de los seres queridos y del entorno que acostumbramos, reconocemos nuestros temores, nuestras preocupaciones y a la ansiedad, y dejamos que los pensamientos nos abrumen y sobrepasen. Pocas veces podríamos encontrarnos un concepto más asfixiante que el que este filme nos presenta.

Con una filmación en blanco y negro, y valiéndose de tomas que nos remiten a las películas antiguas y silentes, Robert Eggers vuelve a la carga con más cine terrorífico, y en esta ocasión viene acompañado de dos monstruos impresionantes: Dafoe y Pattinson, teniendo actuaciones descomunales y memorables. Ambos se regodean en sus gritos, en sus enfrentamientos, disfrutan la corporalidad en las escenas que los reúnen y le sacan el mejor partido a las expresiones de horror. Empiezan como verdugo y víctima, pero son definiciones que se van emborronando conforme se dejan arrastrar por el lenguaje soez y las agresiones, el hambre y los recuerdos.

En las fantasías y alucinaciones de ambos protagonistas está construida la pesadilla que Robert Eggers nos quiere representar: No tengamos miedo a las maldiciones ni a las leyendas, tengamos miedo de nosotros mismos.

Avance subtitulado de El Faro

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.