Dos Veces Tú, una atrevida apuesta de Salomón Askenazi

Cuando hablamos de cine mexicano, la representación que aparece en casi todos los habitantes de este país es la que nos han formado las innumerables comedias románticas: La trama de guapas personas jóvenes cuyos tropiezos laborales y amorosos son el centro del filme, que al final se resuelven de una manera que deja contentos a los espectadores. Que esto sea lo primero que se nos viene a la mente es un tanto triste, porque el espectro que maneja nuestro cine es muchísimo más amplio, y afortunadamente aparecen continuamente directores frescos y nuevas propuestas que merecen ser vistas y tener tantos espacios como el género ya mencionado.

Este fin de semana llega a los cines de nuestro país una película que fue filmada en el 2016 y que ha trazado su camino en festivales a pesar de su dificultad para ser clasificada dentro de un género. Se trata de Dos veces tú, la nueva película de Salomón Askenazi (Leona, Ocean blues), cuya historia comienza con dos chicas en una boda, Daniela (Melissa Barrera) y Tania (Anahí Dávila), las primas Cohen. Cada una está acompañada de su respectivo marido, Rodrigo (Mariano Palacios) y Benny (Daniel Adissi), y en uno de los momentos aburridos de la fiesta estas mujeres deciden que harán un cambio de esposos por diversión, y los susodichos siguen el juego. Salen de ahí y deciden tener un juego más peligroso que involucra velocidad en las calles de la Ciudad de México, el cual concluye en una tragedia que deja a la deriva a una “pareja dispareja”

Esta sinopsis (que pareciera incluso spoiler) es apenas un vistazo mínimo al inicio de la película, porque lo que sigue se va a desencadenar y ramificar de maneras tan extrañas que serán imposibles de describir. Lo que Salomón hace en Dos veces tú es algo a lo que pocos se atreven: Nos regala una película que es drama, thriller, fantasía y comedia a la vez. Se da los permisos, a través de la edición de Jorge García y la cinematografía de Beto Casillas, de desarrollar nuestra imaginación usando colores que generan sensaciones, cortes impredecibles y una narración no lineal. Todo esto permite que sean nuestros sesgos, nuestras creencias y nuestra apertura los que le den forma y significado al final del filme. Askenazi apela a la creatividad e inteligencia de su público para que no se cierre a una película que al principio muestra un rostro similar al de la comedia romántica, pero que luego nos sacude para hacernos repensar lo visto y escuchado, y nos orilla a preguntarnos en dónde estamos parados con respecto al tiempo y espacio.

Hay un tapete en la entrada de la casa de Daniela que marca la personalidad de Tania como si fuese un antes y un después, y este objeto sirve perfectamente como alegoría de lo que sucede en películas tan aventuradas y originales como lo es Dos veces tú: Es bueno entrar a una sala de cine sin prejuicios, y dejar que la película nos ayude a cruzar la línea de lo convencional para introducirnos en un mundo de sueños paralizantes y realidades alternas.

Avance de Dos Veces Tú

Ale Vega
Intenseo con las cosas que me gustan y el cine es de las que más, así nacieron mis ganas de escribir acerca de buenas películas.