Chick Fight, sirve para pasar el rato

Tenemos frente a nosotros un tema que no es común en el cine, y es el rol protagónico activo de la mujer en el boxeo o peleas clandestinas, y si fuera poco, mirarlo con un toque de comedia, eso sin duda era la promesa de Chick Fight.

Debo admitir que la promesa se va cayendo en la medida que avanza la historia. Lo que pintaba como novedoso, no sube la espuma dramática necesaria para engancharnos.

Las situaciones son predecibles, los diálogos clichés, los personajes carecen de profundidad con excepción de la protagonista, pero quedan muchos espacios vacíos. Se sentía que los actores podían dar más, de hecho teniendo a Alec Baldwin en pantalla se le puede pedir más por su magnetismo con la cámara.

En el caso de Baldwin, su personaje del entrenador alcohólico sencillamente queda en una especie de caricatura sin fuerza.

Me atrevo a decir que el problema comenzó en el guion. Sin una trama bien sólida, con unos personajes que desborden profundidad para hacer más interesante la historia, pues el resto iba a ser un sinfín de situaciones que buscan justificarse sin el mérito dramático que conecte con el espectador.

La dirección de Paul Leyden es decente, aunque no aporta nada distinto. Los movimientos en la cámara son los mismos que pudiéramos ver en cualquier otra comedia o en una película de peleas callejeras. Sin embargo, se le puede aplaudir el ritmo en la edición, que supo aprovechar los momentos dramáticos para enfatizar los instantes claves para la protagonista.

Al final, Chick Fight queda en una película para pasar un buen rato un domingo, pero sin nada distinto que la destaque entre otros films de su género.

Avance subtitulado de Chick Fight

Karla Pravia
Soy Lic en Comunicación Social mención periodismo impreso. Me especialicé en escritura creativa, escritura de guion y estudios en dirección de cine.