martes, diciembre 7, 2021
Fidel Mancilla
En la actualidad soy estudiante de comunicación y periodismo en la FES Aragón, tengo 20 años, he colaborado en diversos proyectos para festivales de cine. Dirigí y escribí el cortometraje "Últimos Momentos" que se proyecto en el Festival Internacional de Cine del CCH "Cecehachero Film Fest". Mi más grande meta es ser director de cine.

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Blanco de Verano: retrato del amor incondicional materno y de la adolescencia

Muy pocas veces se pueden apreciar obras íntimas en el cine mexicano, sobre todo en la actualidad, puesto que algunas de ellas pasan desapercibidas por diferentes cuestiones, como la publicidad o la fecha de estreno en simultáneo con propuestas hollywoodenses acaparando todas las salas de cine. Por eso, hasta cierto punto, es un lujo poder ver un producto tan diferente a lo acostumbrado para el cine nacional y hay que saber cómo aprovecharlo al máximo, mientras la oportunidad se encuentre a la palma de la mano.

Agregado a esto, la mayor parte de estás propuestas distintas a las comedias mexicanas de cajón, suelen ser realizadas por personalidades que buscan hacerse de una voz y encontrar un espacio en una industria que va evolucionando hacia caminos más fructíferos y propositivos. Dentro de esta categoría, entra el estreno imperdible de esta semana en salas de cine, Blanco de Verano, proyecto dirigido por el egresado del CCC Rodrigo Ruiz Patterson y que es una obra que vale la pena invertir tiempo en ella.

Rodrigo (Adrián Ross), un chico solitario que vive como el rey del mundo íntimo que tiene con su madre, Valeria (Sophie Alexander-Katz), ve como su etapa prematura de pubertad se ve invadida por la aparición de la nueva pareja de su mamá, Fernando (Fabián Corres), quien tiene la intención de construir un vínculo tanto con Rodrigo, como con Valeria. Durante el trayecto, veremos cómo las distintas personalidades están en constante choque, llevando a Rodrigo a plantearse sobre aceptar a Fernando dentro de su círculo íntimo o seguir su impulso de ser el único rey en su casa con su mamá.

Dentro de los grandes rasgos que se pueden admirar de Blanco de Verano, hay uno que destaca del resto, pues el uso de simbolismos ayudan a construir un mejor entorno para los personajes, gracias a que los elementos están bien planteados y ejecutados para que entendamos de una manera más íntima los sentimientos de los mismos personajes, sin tener que recurrir a ser demasiado explícitos para describir las sensaciones o pensamientos de cada protagonista, haciendo que la conexión con la trama sea más profunda.

A esto se le suma el trabajo en el guion, gracias a que los diálogos y acciones permiten que el uso de símbolos sean más comprensibles, además de que le dan más peso a las situaciones por las que pasan los protagonistas, permitiendo que se sientan humanos, los cuales, puede ser cualquier adolescente o adulto que vea la película o que se conozca pueda pasar por una situación similar, facilitando el hecho de que se sienta una empatía hacia la historia y hasta cierto grado, se sienta realista y genuina. Además, el guión le permite a la película que pueda explorar diversos géneros cinematográficos, como las películas coming of age, el drama e incluso la comedia.

Debido a ello, el elenco estelar puede sobresalir en el largometraje, siendo Adrián Rossi quien carga en sus hombros la película con el personaje de Rodrigo, pues en una conferencia de prensa, afirmó que el no contaba con un guión para el rodaje de la película, por lo que cada situación era trabajada momentos antes de rodarse. Esto generó que las acciones y expresiones de Adrián Rossi sean auténticas y completen el trabajo actoral de sus coprotagonistas, Sophie Alexander-Katz y Fabián Corres, quienes hacen un trabajo destacado y se percibe el compromiso y la confianza que le tenían al largometraje.

Rodrigo Ruíz Patterson logra hacer un trabajo destacable en su ópera prima, ya que, logra crear una composición audiovisual que aprovecha cada escenario en el que se encuentran los personajes, logrando transmitir esa cercanía en la relación ente una madre y su hijo, logrando secuencias cuya fotografía logra darle ese aspecto de intimidad y a la vez de implicidad, para que Blanco de Verano se pueda sentir como una producción realizada por alguien cuya carrera pudiera llevar ya varios proyectos filmados y estrenados. Sin duda alguna, habrá que seguirle la pista a este joven director y lo que tiene por realizar para futuras películas.

Sobre todo, hay otro elemento que logra darle importancia a Blanco de Verano, pues la trama principal de la película se basa en la relación íntima de una madre y un hijo, la cual, lleva a los personajes de Rodrigo y Valeria a establecer una cercanía codependiente, que incluso puede rozar en lo tóxico, ayudando a darle un panorama más amplio al papel que toman las madres y sus hijos en un mundo en el que ellos viven el uno para el otro y que al final del día, no importa nada de lo que ocurre a su alrededor, siempre contarán con el otro en las buenas y en las malas.

Blanco de Verano es una obra que aporta su granito de arena para el cambio que necesita el cine mexicano, ya que, la intimidad en la que se basa para la construcción de la historia, sumado al gran trabajo en producción, da como resultado una película que vale la pena darle una oportunidad y verla en una sala de cine. No cabe duda que es una película que debe verse si o si, al menos una vez, ya que, logra enganchar a las audiencias y te mete de lleno a una trama con la que fácilmente cualquiera se puede identificar.

Avance de Blanco de Verano

Fidel Mancilla
En la actualidad soy estudiante de comunicación y periodismo en la FES Aragón, tengo 20 años, he colaborado en diversos proyectos para festivales de cine. Dirigí y escribí el cortometraje "Últimos Momentos" que se proyecto en el Festival Internacional de Cine del CCH "Cecehachero Film Fest". Mi más grande meta es ser director de cine.

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