lunes, octubre 25, 2021
Fidel Mancilla
En la actualidad soy estudiante de comunicación y periodismo en la FES Aragón, tengo 20 años, he colaborado en diversos proyectos para festivales de cine. Dirigí y escribí el cortometraje "Últimos Momentos" que se proyecto en el Festival Internacional de Cine del CCH "Cecehachero Film Fest". Mi más grande meta es ser director de cine.

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‘Al final bailamos’ una perspectiva sobre la relevancia de la danza en la vida

La mayoría de las películas que hablan sobre la búsqueda de una identidad están orientadas hacia una cuestión de autoexploración sexual, mientras el personaje va viviendo diversos sucesos que lo harán cuestionar la forma de vida que lleva dentro de la historia. Un claro ejemplo de ello es Llámame por tu nombre de Luca Guadadigno, dónde mientras el protagonista, Elio, disfruta su adolescencia en Italia, encuentra el amor en un lugar inesperado.

Actualmente, una película que asimila este concepto es Al final bailamos, la cual, se estrena en cines y pretende llevar al espectador hacia una trama que lo hará contemplar la belleza de la danza y, a su vez, sobre cómo la práctica de este arte tan complejo, puede originar una autoreflexión sobre las motivaciones y pasiones que llevan consigo aquellos que se dedican a esto.

La película habla sobre Merab (Levan Gelbakhiani), un joven que forma parte de la Compañía Nacional de Danza de Georgia, en espera de poder triunfar en dicho lugar y formar parte del elenco principal. Pero cuando llega el bailarín sustituto Irakli (Bachi Valishvili), todo comienza a cambiar en la vida de Merab y empezará a notar como el amor se interpone en su meta para ser un mejor bailarín del que ya es.

El filme dirigido por Levan Akin es muy detallado a la hora de poner como principal foco de atención a la danza, lo cual, permite que se sienta esa pasión de los personajes a la hora de interpretar sus pasos, provocando que se le de un peso aún más a esta cuestión de ver la danza como algo que puede despertar los sentimientos más profundos para quienes la practican y, en el caso de la película, ayuda a entender mejor a los personajes y sus acciones.

Para disfrutar de dicha experiencia viendo los pasos de la danza georgiana, la fotografía es un elemento que logra cumplir con su objetivo de tener los planos precisos, pues logra captar la intimidad que se presenta cuando los personajes van danzando en determinados momentos o incluso en las partes dónde se muestra el amor en su plenitud. Además, en algunos fragmentos se logra jugar un poco con la iluminación y le da un enfoque más amplio a las secuencias de la película. Agregado a esto último, las actuaciones son bien ejecutadas en el largometraje, en el que Levan Gelbakhiani sabe sostener el interés del espectador a la hora de caracterizarse como Merab, siendo convincente a la hora de recrear los sentimientos del personaje. A su vez, el elenco que acompaña al mismo Gelbakhiani está a la altura, a pesar de que sus participaciones son esporádicas.

Sin embargo, sus errores en el desarrollo de la trama le terminan por cobrar factura, debido a que hay algunas cuestiones que se quedan a la deriva, generando que el ritmo del largometraje se vea afectado y parezca una montaña rusa, en el que por momentos pueda ser algo lenta, mientras que en otros, las emociones estén en su máxima esplendor y logren captar la atención total de la audiencia. Pudieron haber pulido esta cuestión y la experiencia sería aún más grata.

Siempre que existe la posibilidad de ver películas de otros países, hay una oportunidad para conocer más sobre sus culturas, generando que los espectadores salgan de la sala con un aprendizaje más elevado al esperado. En Al final bailamos se cumple a la perfección dicho planteamiento, ya que podemos conocer un poco más sobre algunas costumbres de Georgia, en específico, de su capital, Tbilisi, en dónde la danza característica de ese país, toma mucha relevancia a lo largo del filme, siento esto uno de sus mayores logros.

Al final bailamos es una película que es disfrutable por el gran papel que se le otorga a la danza de Georgia, gracias al enfoque visual que permite admirar dicho aspecto y a una trama que se encuentra acorde a complementar dicha idea, generando que se vuelva una experiencia que se puede apreciar más en una sala de cine. Pero, dependiendo de las expectativas o niveles de exigencia, puede que la película pueda ser considerada como aburrida o, caso contrario, en un filme completo y entretenido de principio a fin.

Avance de Al Final Bailamos

Fidel Mancilla
En la actualidad soy estudiante de comunicación y periodismo en la FES Aragón, tengo 20 años, he colaborado en diversos proyectos para festivales de cine. Dirigí y escribí el cortometraje "Últimos Momentos" que se proyecto en el Festival Internacional de Cine del CCH "Cecehachero Film Fest". Mi más grande meta es ser director de cine.

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