Se dice

Herranz, S. (28 de noviembre de 2017). La persona incorrecta. Editorial Lunwerg.

Se dice que a este mundo le hacía falta vivir una guerra (y llegó, pero no en el modo que imaginábamos), porque la fatiga, la insatisfacción y el desasosiego nos invadía desde que despertábamos.

Se dice que llenamos nuestra vida de banalidades porque tenemos miedo a la realidad, miedo al silencio porque siempre viene acompañado de la verdad.

Se dice que la mayoría de las cosas nos parecen lentas, por ese motivo, abotargamos la vida de momentos fugaces y relaciones sin sentido.

¿Es eso cierto? (Sí, sí somos así)

Se dice que vivimos del “hubiera”, del “tal vez”.

Se dice que estamos tan habituados a posponer, a “guardar para luego”, que no nos damos cuenta que la vida se escapa de nuestras manos, porque “ahora no puedo, pero después tampoco”.

Se dice que nos hemos vuelto expertos en enredarnos en nuestros propios nudos, confundirnos en nuestros propios pretextos, que el tiempo se vuelve algo confuso, extraño, ajeno… y cuando vemos pasar los años, anhelamos que al menos; nuestra habilidad de complicarnos haya valido la pena para algo.

Se dice que nada ni nadie se queda demasiado tiempo.
¿Por qué estoy tan cansada(o)?
¿Por qué estoy tan triste?
¿Por qué estoy tan sola(o)?
Se dice que a pesar de haber 542.000 resultados, no hay respuesta.

¿Será verdad? (No lo sé, puede ser)

Se dice que la gente no cambia. Se canjea el amorío, los zapatos, el departamento y el corte de cabello, pero lo esencial… Lo esencial permanece intacto.

Se dice que las personas pasan gran parte de su vida buscando a “su alma gemela”, una vez que la hallan, se dice que prometen amarse para siempre, para toda la vida.

Se dice, que en la mayoría de los casos, resulta en una promesa bastante dura de cumplir.

¿Enserio?

Se dice que, cuando se llega a cierta edad, el corazón está tan viejo que ya no se rompe, sino que, sólo se ensucia y se pone guacho.

Se dice también, que bebemos para olvidar, para ahogar las penas, pero en realidad, mientras más bebemos, más se adhiere la pena.

A más botellas, mayor cercanía, y la tristeza se queda escondida en alguna parte, debajo de la cama, en el rincón al que no le da la luz de la ventana, bajo las escaleras tal vez, en el fondo de la alacena, o mejor aún, en lo profundo de tu cabeza…

Se dice, que a pesar de todo lo vivido y aprendido, aún creemos que estar triste es una ocupación, que los clichés son dignos de citar o ejecutar, y que todavía dormimos con la persona incorrecta por miedo a no volver a sentir una conexión con alguien.

¿Es eso todo y nada más?

Pero seguimos adelante, preguntándonos cómo seguir con nuestras vidas.

¿DÓNDE ESTÁS?

–   Estás…
–   Más vieja(o).
–   Más rota(o).
–   Más cansada(o).
–   Más gorda(o).
–   Más calva(o).
–   Más fea(o).
–   Más desilusionada(o).
–   Más harta(o)…
–   No. Estás llena(o) de luz. Eres ese giro en el guion. El momento de la vida que repetiría una y otra vez sin cesar. Eres todo aquello que soñaste ser.

Dime lector, ¿dónde estás?
Se dice, que si eres un poco más indulgente contigo,
si dejas de tener tanto miedo,
si permites a la vida llegar a ti,
si le das la oportunidad al amor de encontrarte,
si sueltas todo lo que te hace mal,
se dice, que aunque no seas pájaro, te brotarán alas.

¿Dónde estás ahora?

Herranz, S. (28 de noviembre de 2017). La persona incorrecta. Editorial Lunwerg.

Bibliografía

  • Herranz, S. (28 de noviembre de 2017). La persona incorrecta. Editorial Lunwerg. Pp. 177.
Ave en Pijama
Ligera y fugitiva, ajena e imposible, creativa y romántica empedernida.Soy como un libro, aparentemente aburrido. No te das cuenta si está ahí o no, pero una vez que lo abres, te das cuenta, página a página, que escondo un secreto y guardo misterios, que no soy como pensabas, que tengo magia e imaginación, que estoy llena de inspiración y acertijos, pero no lo sabes, por eso te invito a leerme.Amante de la literatura y de las palabras. Mi pluma es mi arma.Aspirante a escritora.