En este verano hemos sido inundados por secuelas, reboots, remakes y películas de súper héroes que es difícil encontrar cosas verdaderamente únicas. Baby Driver o El Aprendiz del Crimen del director Edgar Wright realmente es su propio monstruo, una película de acción que gira alrededor de su banda sonora y que también es una dramática cinta de policías y ladrones. Es una película con la cual puedes escapar de tu realidad y es la principal razón de porque ha encontrado con facilidad a la audiencia, convirtiéndose en el mayor éxito de taquilla del director hasta la fecha.

Bendecida con persecuciones de autos a la antigua y el mejor soundtrack del año, este thriller criminal es una de las películas más divertidas que verás este verano. Baby Driver (El Aprendiz del Crimen) lo tiene todo: emociones, risas, sexo, acción sin parar, una banda sonora genial y una gran interpretación de su estrella principal, Ansel Elgort. ¿Cuándo fue la última vez que te emocionó una persecución de autos? Bueno, Wright te proporciona varias en Baby y todas son espectaculares.

Elgort, la estrella adolescente de The Fault In Our Stars (Bajo la misma estrella 2014), interpreta a Baby, una especie de chofer de escape como en la saga de El Transportador de Jason Statham, pero que padece de tinnitus crónica. Esta enfermedad le hace escuchar constantes zumbidos y ruidos, por lo que nunca se quita sus audífonos, la música en sus oídos mitiga las distorsiones acústicas y las remplaza con canciones. La primera escena de la película que podemos ver lineas más abajo sucede al ritmo del tema Bellbottoms del grupo Jon Spencer Blues Explosion. Gracias a la coreografía de Wright (Scott Pilgrim vs the World) tiene tal precisión que hasta La La Land la envidiaría.

Ve los primeros 6 minutos de Baby Driver: El Aprendiz del crimen.

Esto es lo que sucede con Baby: Para poder cuidar de Pops (CJ Jones), un sordo que lo crió después de que su mamá murió, ha estado trabajando como chófer para el jefe criminal Doc (Kevin Spacey). El chico jamás realiza un robo por si sólo, no tiene el estómago para eso; además quiere salirse, pero siempre hay un trabajo más por hacer.

Doc arma un equipo que redefine el término “Psicópatas asesinos por naturaleza”, un grupo de temer integrado por Bats (Jamie Foxx) y Griff (Jon Bernthal), junto con Buddy (Jon Hamm) y Darling (la mexicana Eiza González).

Baby Driver baja de intensidad cuando nuestro héroe se enamora de una mesera llamada Debora (Lily James de Cenicienta). Pero la ternura de su romance es un agradable contraste con la violencia que escala en el tercer acto de la película. Como Baby es un hombre de pocas palabras, Elgort recurre a sus expresivos ojos para proyectar una ventana al corazón de Baby. Es un reto bestial como actor y Elgort lo realiza con maestría. Sin embargo, no es suficiente para robarse el show de Wright, quien se supera a su mismo con una sensación de película de carreras, desde el arranque hasta la meta. No son los efectos por computadora los que nos roban el aliento, la mayoría de las acrobacias están realizadas frente a la cámara del excelente cinematógrafo Bill Pope. Esto le da una urgencia especial a la acción que simplemente el CGI no puede provocar.

La atención a los detalles del director inglés se ve recompensada. Hay leves comparaciones con la cinta Drive del 2011 de Ryan Gosling pero no son válidas, principalmente porque Wright no aspira a ese efecto noir. Piensen más bien en The Driver (1978) del director Walter Hill quien tiene un cameo de voz a manera de tributo; junto con guiños que Wright realiza a la Santa Trinidad de los 90´s: Punto de Quiebre, Perros de Reserva y Heat. Wright es un verdadero hombre de acción, un maestro cinematográfico. Abróchense los cinturones.