La adaptación de la novela de Patrick Ness profundiza en la imaginación y surge con una declaración grandiosa y conmovedora sobre la pena.

Después de ganar corazones como Jyn Erso en Rogue One: A Star Wars Story, Felicity Jones ahora los rompe en Un Monstruo Viene a Verme (A Monster Calls). La actriz brinda una asombrosa y emotiva interpretación de una madre que padece cáncer y no puede ayudar a su hijo de 12 años, Conor (un brillante Lewis MacDougall) a entender que pronto la perderá. Así que un árbol tendrá que hacerlo. Un antiguo Tejo (con fuerte voz y sentimiento de Liam Neeson) plantado en el patio de la iglesia afuera de la ventana del cuarto de Conor cobra vida cada noche exactamente a las 12:07 PM. Es una simple fábula, pero no por eso simplista, adaptada de maravilla por Patrick Ness de su propia novela, pero atada con la preocupante complejidad psicológica manifestada en la forma de este monstruoso árbol.

Al adaptar la novela a la pantalla, el director J. A. Bayona (The Orphanage, The Impossible) combina hábilmente actuaciones emotivas con animación y animatronics. Sin embargo, los efectos especiales nunca abruman o rompen la intimidad de la historia principal.

Conor sufre de bullying en la escuela, es acosado por pesadillas y tratado con severidad por su abuela (Sigourney Weaver) además es consolado pobremente por su padre (Toby Kebbell), quién se ha vuelto a casar y se ha mudado a Estados Unidos.

Es el árbol quién envuelve sus puntiagudas ramas alrededor del desolado chico, ofreciéndole tres historias a cambio de una de las suyas. Estas secuencias animadas y llenas de color, son similares a los dibujos que Conor realiza en su cuaderno y representan los oscuros e incomprensibles temores de un niño perdido.

En manos menos capaces, Un Monstruo Viene a Verme, fácilmente pudo haber sufrido de exceso emocional. Pero Bayona mantiene la realidad y la fantasía en un delicado balance. La última escena entre madre e hijo, manejada maravillosamente por Jones y MacDougall, podría derretir hasta el corazón más duro. Pero la película nunca nos engaña al esconder la crueldad que acecha en el mundo; tan lista como el monstruo para arrancarse del suelo y amenazar con “Voy a atraparte.”

Evocativa, misteriosa y filmada con un humor mordaz y angustiante, Un Monstruo Viene a Verme te atrapa en dónde vives y no hay ningún lugar para que te escondas. Hay verdadera magia en ella, la disfrutará todo tipo de público, pero podría ser devastadora para algunos niños.

Avance subtitulado de Un Monstruo Viene a Verme